|
Respuesta: [Evento Lore] El Auge de la Cruzada, Nuevo Avalon -
07-oct-2009, 21:09
El Auge de la Cruzada Escarlata
Preludio
Era una mañana normal en el poblado de " El Cruce", el tiempo parecía que no quería pasar mientras que Cromwell se encontraba inmerso en funestos pensamientos delante de un pichel de licor de Truenagarto. No tenia aspecto de que la mañana fuese a cambiar cuando por casualidad escucho la conversación de dos comerciantes extranjeros:
- Comerciante 1: Así es, finalmente los humanos de la mano de Tyr han decidido pasar a la acción y han reunido hasta el ultimo de los efectivos que les quedan para realizar un ataque contra las fuerzas de la legión estacionadas en los territorios del este.
- Comerciante 2: Hum! esa es una acción osada... se ve que algo les apremia.
- Comerciante 1: Fíjate si arriesgan que han decidido hacer un llamamiento a todo voluntario y mercenario que tenga el valor de ayudarles... he incluso han llamado a las fuerzas de la Horda.
- Comerciante 2: ¿Como? ¿estamos hablando de la misma Cruzada escarlata, alias, solo los humanos tenemos derecho a vivir?
- Comerciante 1: Así es.
Las noticias dejaron a Cromwell estupefacto... ¿podrían ser esos cruzados los guerreros sagrados de los que tanto había oído hablar? Decidido a aprovechar la ocasión, Cromwell interrogo a los comerciantes hasta que consiguió la hora y el lugar donde los mercenarios debían reunirse para responder a la llamada de la Cruzada.
Pero antes necesitaba viajar hasta la Ciudad de Lunargentea... y necesitaba hacerlo rápido. Viajo al máximo de velocidad que daba el pobre Brontus para llegar a la ciudad de Orgrimmar. Sabia que en ella había magos que podrían ayudarle a hacer que su viaje fuese sustancialmente mas corto. Lamentablemente los magos no son pródigos con sus poderes y después de 2 horas de duro trabajo en la fragua y sus reservas de minerales y gemas seriamente mermadas, consiguió que uno de los maestros de los portales secretos le abriese uno a desgana al rumbo deseado.
Día 1: La llegada a Nuevo Avalon
Si hay una cosa que caracteriza a los magos es que si les pillas de mal humor te van a ocurrir 2 sucesos desagradables en tus tratos con ellos:
- Primero: que te van a cobrar una barbaridad.
- Segundo: que su magia va a ser de todo menos precisa.
Cuando salí del portal me encontré inmerso en la espesura de un gran bosque de tonos anti-naturalmente dorados. En mis años de viajes por las tierras de Kalimdor, nunca había visto un esplendor tal en un bosque... como si su esencia hubiese sido potenciada con magia pura. Obviamente, aunque disfrutaba del paisaje, tuve que abrirme paso a trompicones entre la espesura hasta llegar, al fin, a un camino empedrado. En la lejanía, al norte, podía vislumbrar los picos de lo que parecía los tejados de una gran ciudad, así que decidí seguir el camino hasta ver a donde me llevaba.
Tras 2 horas de caminata llegue a una hacienda en la que se celebraba un gran festín en honor a un motivo, que aunque me fue explicado, no fui capaz de comprender. Fui invitado por el anfitrión de la fiesta a participar en los festejos, pero las miradas de curiosidad, el tiempo que pasaba implacable acercándose a la hora limite y que todo aquello apestaba incómodamente a magia pura, me obligaron a rechazar educada-mente el ofrecimiento. Seguí al norte por el camino hasta que llegue a una gran cicatriz de tierra marchita. El espectáculo era desolador... una gran franja de tierra calcinada y cubierta de cadáveres atravesaba el bosque hasta una gran ciudad en la lejanía... seres abominables campaban a sis anchas por esta franja sin ningún tipo de resistencia.
Espoleado por la falta de tiempo, decidí tomar este camino que, aunque peligroso, acortaba sustancialmente el camino a la ciudad. En pocas horas llegue a la entrada de Lunargentea, justo a tiempo para refrescarme en un cristalino lago cercano a la entrada y acudir a la cita.
En las puertas de la ciudad esperaba una humana que se presento como Comandante Sara Delmov. Al principio se sorprendió al verme aparecer y me tomo por un comerciante que tenia otros asuntos que resolver. Solo cuando la confirme que venia por su llamamiento tomo conciencia de lo lejos que habían llegado las noticias. Junto a ella se encontraba un solo elfo... ya me imaginaba que las noticias de la cruzada calarían poco en el seno de la horda.
Cuando la comandante se convenció de que nadie mas respondería al llamado, decidió poner rumbo al bastión de la cruzada, al que llamo "La Mano de Tyr". Partimos en dirección sur rumbo a las llamadas tierras de la peste. En el camino atravesamos la cara y la cruz de los territorios elficos. Si los bosques cercanos a Lunargentea me resultaban anti-naturalmente bellos y llenos de vida, los mas alejados eran lo diametralmente opuesto. Aquel parecía la definición de Bosque Fantasma. atravesamos aquellas tierras fantasmagóricas hasta las ruinas de lo que antaño fueron unas puertas inexpugnables... en aquel sitio encontramos a otro elfo que parecía conocer a la comandante. Se nos unió y partimos rumbo a "La mano de Tyr" atravesando las tierras dominadas por las criaturas demoníacas de la Legión Ardiente.
Tras horas de duro viaje llegamos a las puertas del Bastión humano. Las grandes puertas se abrieron para franquearnos el paso al interior de la fortaleza, ya mas tranquilos, seguimos a la comandante hasta el nuevo asentamiento humano de la zona: La nueva Avalon.
En pocas palabras la comandante Sara nos explico las normas por la que se regia aquella comunidad, mientras hablaba pude observar las miradas de desprecio que nos dirigían algunos de los habitantes y pude sentir el temor que despertaba mi presencia en algunos otros. Finalmente nos llevo a una posada donde nos esperaban habitaciones en las que podríamos descansar hasta que comenzasen las operaciones.
En aquella posada se encontraban otros inquilinos, algunos humanos de la lejana Ventormenta y un elfo nocturno que enseguida demostró animadversión por mis compañeros elficos.
Finalmente, asaltado por los rigores del viaje, decidí retirarme a mis aposentos para descansar de un día que se antojaba el principio de un periodo como poco interesante.
Día 3: El Primer asalto
Al fin me encontraba en el interior de la fortaleza humana, pude descansar sin ningún problema del largo viaje y pude pasarme el día de ayer inspeccionando las fortificaciones. Son una obra impresionante de ingeniería y están en un sitio estratégico... pero nada de eso es una garantía contra el azote de la plaga. Esperemos que aguanten.
Durante estos dos días que llevo aquí han ido llegando muchos voluntarios para la defensa de Nuevo Avalón. Reconozco el uniforme de una lejana ciudad llamada Ventormenta, en uno de los humanos y sobre todo veo una cantidad increíble de elfos... no creo que Lord Orastela este cómodo.
Paso el día sin incidentes remarcables hasta que empezó a cundir el pánico entre los aldeanos de nuevo Avalón. Criaturas voladoras.... gárgolas, bajaron del cielo y empezaron a atacar a la población. Aparecieron en grandes números y en pocos minutos colapsaron la débil defensa que montaron los humanos. Todos los voluntarios nos levantamos en armas y hechizos y comenzamos un contraataque que logro poner a las criaturas en fuga.... pero no fue mas que una estratagema.
En pocos minutos apareció en el horizonte la gárgola mas grande que había visto nunca. Nos lanzamos al ataque y pudimos reducirla a cachos... no sin antes recibir múltiples y dolorosas heridas. Por fortuna no tuvimos bajas, y aunque la moral de los ciudadanos de nuevo Avalón comenzaba a decaer, los voluntarios, como unos solo, empezábamos a desarrollar la camaradería necesaria para sobrevivir.
Dia 5: Los Nerubianos
Dos días han sido necesarios para que las gentes de Nuevo Avalón recuperasen la calma. Las Gárgolas no causaron muchas victimas, pero la mera sospecha de que hay criaturas para las que no sirve de nada las defensas ha provocado un clima de intranquilidad. Si antes los aldeanos me miraban con odio, ahora puedo notar ademas su furia desesperada.... estúpidos humanos, el miedo les lleva a buscar culpables donde deberían buscar aliados.
Para evitar males mayores, decido salir a los campos a inspeccionar que todo vaya bien. Por desgracia se escuchan gritos de alarma y veo que llegan los voluntarios de la defensa a los que me uno. Cuando llegamos a las granjas nos recibe un espectáculo dantesco. Unas criaturas parecidas a arañas gigantes, están atacando a los aldeanos que se defienden como pueden.
Cargamos contra las arañas, peleando con todas nuestras fuerzas, pero salen mas y mas del subsuelo. Finalmente hacemos la presión suficiente para empezar a cambiar las tornas del combate. Al final logramos ponerlas en fuga el tiempo suficiente para que los paladines de la cruzada comenzasen a realizar un ritual de purificación del suelo.
"Veremos si esas malditas arañas pueden atravesar suelo sagrado" dice uno de los inquisidores.
Nos retiramos a la posada donde estamos acuartelados... por mi parte el inquisidor dirá lo que quiera, pero estaré mas tranquilo si echo un vistazo de vez en cuando.
Continuara....
Última edición por Cromwell; 22-nov-2009 a las 13:54
|