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  1. #1
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    Predeterminado [2º Aniversario] Concurso de Historias

    Concurso de Historias


    La tematica del concurso trata sobre el servidor en si, pero se puede inventar una trama totalmente inventada en un entorno medieval fantastico sin alusion a ninguna otra cosa, creando un ambiente totalmente diferente el cual seria bien valorable, esta historia no podra ser usada para las demas al igual que ninguna de las otras ya que no son intercambiables, (no puedes hacerte un Vrykul Dk por ejemplo)

    No hay extension minima y maxima, pero se valorara la calidad media de cada una de las historias, tanto puede ganar una mas corta de la mas larga como vicebersa.

    No puede ser sobre un personaje vuestro, puesto que a de estar centrada en otros confines muy diferentes.

    Se debe de postear aqui la historia elegida (Solo y unicamente para este concurso, no podra ser usada en el futuro) Y los ganadores se elegiran sobre el dia 30 de este mes.

    (Han de haberse echo dentro de la fecha del concurso, no anteriormente)


    Premios
    • Primer premio:
    -Item Epico 10 niveles en adelante o menor al nivel que tienepudiendole dar el rol que quieran.
    • Segundo Premio:
    -Item Azul 10 niveles en adelante o menor al nivel que tiene pudiendole dar el rol que quieran.
    • Tercer Premio:
    -Item Verde 10 niveles en adelante o menor al nivel que tiene pudiendole dar el rol que quieran.


    Resto de participantes:

    -Recibiran por participar una u dos recetas de oficio pudiendole dar el rol que quieran

    Condiciones

    -Esta prohibido plagiar total o parcialmente un trabajo de internet, realizar esta acción se considerara algo grave
    -Los premios podran modificarse dependiendo de la calidad media de trabajos.

    PD2: No se pueden hacer historias de personajes que se han tenido o se tienen.

  2. #2
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    Documento Respuesta: [Aniversario] Concurso de Historias

    Los dos amigos inseparables

    Todo empezó a finales de la primera guerra (Año 5). El humano, Barluc, nació en Lordaeron Su padre, llamado Jhon, era un herrero que trabajaba en un negocio del Reino de Lordaeron. Barluc creció con su madre, llamada Elisa, viendo en ella su profesión y aprendio de su trabajo. En el año 6, Stormwind fue reconstruida, y en el año 7 Barluc y su familia se mudo a Stormwind. En Stormwind, Elisa conoció a Olga, madre de un niño de 3 años, al igual que su hijo. Estas decidieron que sus hijos se conocieran, puesto que ninguno de los dos tenía amigos debido a que se habían mudado recientemente a Stormwind. Elisa decidió trabajar en la herbolista con Olga, y juntas formarían un negocio para salir de la ruina. Elisa proporcionaria las plantas necesarias mientras que Olga crearía pociones para vender.

    Mientras tanto, el hijo de Elisa, llamado Barluc, y el hijo de Olga, Alexander se hizieron muy buenos amigos. Barluc llamaría a Alexander por su apellido, Lenz, y a partir de entonces Alexander fue conocido por Lenz. Los dos crecieron juntos, apartados de los demás niños que iban en grupo. Les llamaban los marginados, pero a ellos no les importaba, puesto que se tenían el uno al otro. A la edad de 6 años, fueron juntos a la escuela. Destacaban por su inteligencia, y por que no necesitaban la ayuda de nadie, eran autosuficientes. Aprobaron sin muchas dificultades, sin embargo ninguno de los dos tenía claro su futuro.

    Mientras crecían, estudiaban idiomas de otras lenguas y los mapas geográficos de Azeroth y ayudaban a sus madres en el negocio de la Alquimia y la Herbolistería. A Lenz le interesó la Alquimia, y a Barluc la Herbolistería.

    Lenz se sentía sólo a veces, aunque tuviera a su mejor amigo Barluc. Sabía que este crecería y estudiaría magia, mientras que el se quedaría sólo, sin nadie. Entonces decidió hablar con Barluc. Aquel día, los dos pactaron que estarían juntos para siempre, ocurriera lo que ocurriese. Aunque Barluc estudiara magia, volvería, y cuando volviese serían aventureros y explorarían Azeroth, como siempre quisieron.

    En el año 20, Barluc se marchó a Dalaran a estudiar magia, mientras tanto Lenz ayudaría al negocio de sus madres mientras se entrenaba como guerrero de la Alianza. El joven aprendiz Barluc cuando se separó de su familia y su amigo, llegó a la Ciudad de Dalaran que conoció al maestro, el Archimago Xunten, que le enseño sobre las tres ramas de magia que habia, hielo, fuego y arcano. La primera vez que entro en las clases es cuando conoció a la Lady Jaina Prooudmore, que estaba concentrada en sus estudios y nada más que en ello y al Príncipe Kael'thas que no queria saber nada de las personas pobres. En aquella ciudad, Barluc, pensó en su familia y en su gran amigo Alexander Lenz, que no sabia que estarian haciendo en ese momento, Barluc le cayó una lagrima pero se puso a dormir. Al día siguiente en las clases, un compañero suyo le hizo una broma, Barluc se cabreó y le salio fuego en los ojos y le tiro una bola de fuego, el Archimago Xunten le castigo, en estar 3 dias sin comer, Barluc furioso no estaba contento por el castigo, pero el Archimago Xunten le quito los días de castigo porque aprendió la lección pronto. Barluc siguio estudiando sobre la mecanismo de la Magia y luego cuando le dieron el título de Mago.

    En el año 23, Jhon, el padre de Barluc, murió en extrañas circunstancias, y la familia de Barluc no tenía dinero suficiente para mantenerse. Un noble propuso matrimonio a Elisa, pero Elisa rechazó. Olga recibía dinero de su marido, Eugene, y decidió ayudar económicamente a Elisa. Barluc recibió una carta de su amigo Alexander, que escribía que su padre habia muerto por extrañas circunstancias y su madre no tenía dinero suficiente para mantenerse y también escribio sobre la proposición de matrimonio del noble. Al leer la carta, Barluc le respondió tristemente que en la Ciudad de Dalaran habian matado a su maestro y los estudios de magia, podra hacer mucho para defender a vosotros y para mantener a su madre y también escribio a su amigo que volveria pronto a Stormwind.

    En el año 25, Barluc aprendió todo lo que le habian enseñado de la magia, y se propuso a volver a Stormwind a ver a su madre y a su amigo. Barluc creó un portal que le llevaría a Stormwind. Conjuro el portal, entró y camino por las calles de Stormwind. Cuando llegó al negocio de su madre y de la madre de su amigo vio el negocio ardiendo, vio a Olga y a Elisa abrazados y llorando. Barluc les preguntó que habia pasado y le respondieron que fue el Duque de Olivares porque Elisa rechazó casarse con él También dijeron que Lenz había ido a casa de Olivares a matarle.
    Inmediatamente, corrió hasta casa de Olivares, pero al llegar vio a un par de guardias custodiando la casa.
    Conjuró polimorfia y estos se convirtieron en obejas. Barluc entró en la casa del Duque y vio a Lenz atado en una silla con una daga en su rodilla, y le dio un bastonazo al Duque y calló al suelo.

    - Eres un milagro- dijo Lenz.
    - Yo también me alegro de verte- dijo Barluc.
    - ¿Cómo demonios has entrado?
    - Digamos que los guardias son propensos a convertirse en obejas.
    - Jajaja- rieron los dos

    Entonces, Barluc creó un portal y se dispuso a salir de él, pero Lenz se sacó la daga de la rodilla mirando con un odio tremendo hacia Olivares. Se dispuso a matarle pero Barluc dijo:

    - No lo hagas, no merece la pena...
    - Pero si no lo hacemos matará a nuestras madres.
    - Huiremos, no somos asesinos.
    - Yo me he convertido en un pícaro...
    - En un ladrón quizás, pero no en un asesino.
    - ¡¡NO!!- gritó Lenz
    - Shh, nos van a oir.

    A Lenz se le saltaron las lágrimas.

    -¿ Qué te ocurre ?- dijo Barluc
    - Mientras has estado fuera, estudié como guerrero pero fracasé, entonces, analizando a los demás pícaros en los barrios bajos de Stormwind, me instruí como pícaro. Me especializé en dagas, y sé su tamaño y forma por la herida que provocan. A tu padre... lo encontraron con una herida causada por esta daga, dado que está hecha a gusto del noble y no puede haber otra igual... Tu padre murió porque el noble quería casarse con tu madre, Elisa... lo siento mucho Barluc...

    Entonces, Olivares se despertó y dijo...

    - ¡¡¡¡¡¡Os voy a matar niñatos malcriados!!!!!!

    Entonces, en Barluc hubo un brillo rojo en sus ojos. El Duque Olivares se asustó, y dijo:

    - ¿Por qué me miras así ?- con voz temblorosa.

    Entonces, Barluc le lanzó una piroexplosión que le dejó en llamas.

    - ¡NO!- dijo Lenz- No somos asesinos...¿Recuerdas?
    - Tienes razón...- dijo Barluc, como despertando de un sueño.

    Entonces lanzó un hechizo de hielo a Olivares para que se enfriara. Olivares quedó destrozado, y dijo:
    -Os mataré...
    Pero entonces, Lenz recordó una cosa, como dejar amnésico a alguien. Se acercó a Olivares y le dijo:

    -Dulces sueños, imbécil.

    Y le golpeó la cabeza de una manera que el Duque se quedó inconsciente y seguramente quedaría amnésico, aunque no estaba seguro.

    Barluc y Lenz salieron de allí. Pasaron los años y se contaron sus historias. Lenz creció sólo, triste y dolido, y tenía un odio a la sociedad actual, que decían proteger a la gente pero les privaba de sus libertades. Por eso era un rebelde, y Barluc, de ser un gran mago leal, se convirtió en un rebelde también y juntos odiarían a los nobles y a la hipocresía. Lenz, como antes dijo, no tuvo talento para convertirse en guerrero y en los barrios pobres de Stormwind aprendió todo lo que sabe sobre los pícaros. Sabe estar en sigilo, abrir cerraduras que se resisten y crear venenos potentes, así como robar.

    La historia de Barluc es que cuando llegó a la Ciudad de Dalaran conoció al maestro, el Archimago Xunten. Este le enseñó sobre las tres ramas de magia que existían, hielo, fuego y arcano. En aquella ciudad, Barluc pensó en su familia y en su gran amigo Lenz. En aquella ciudad, Barluc pensó en su familia y en su gran amigo Lenz, y derramó una lágrima por ellos. Al día siguiente, un compañero suyo le gastó una broma pesada. Barluc se enfadó y sus ojos se encendieron como fuego. Barluc le lanzó una piroexplosión pero su compañero la esquivó. El maestro Xunten castigo a Barluc por su comportamiento contra el compañero, sin comer en tres días, pero el maestro le perdono porque aprendió la lección. Dos años más tarde el Archimago Xunten muere por actos desconocidos sobre la magia oscura de unos nigromantes y Barluc se pone triste, sigue estudiando hasta el final hasta que se va a Stormwind a base de un portal conjurado por él.

    Sendas familias decidieron mudarse a Villa del Lago. Allí, un sacerdote curó la herida de la rodilla de Lenz, y este no tuvo problemas con ella. Los años pasaron y Lenz y Barluc estudiaron más a fondo sobre la exploración de Azeroth y las lenguas, así como ayudaron en el negocio de sus madres, que volvieron a construir una tienda de Alquimia. El negocio prosperó en Villa del Lago, tenían mucho éxito y podían permitirse el ahorrar dinero. No se supo más del Duque Olivares. Barluc cree que está amnésico, pero Lenz cree que no se atreve a decir nada por miedo a Barluc, puesto que esa técnica era la primera vez que la realizaba y no estaba seguro de que pudiera salir, ni si quiera de si existía de verdad o era un truco de borrachos. Hasta que un día, a los 32 años de edad,(año 37), ambos decidieron salir en aventuras, como acordaron cuando tenian 18 años. Dejaron a sus madres en Villa del Lago, hizieron el equipaje, y empezaron a realizar su propia aventura.

  3. #3
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    Predeterminado Respuesta: [Aniversario] Concurso de Historias

    Años de soledad, una historia para un día triste…




    10 años después de las guerras draconicas…



    - Otra vez es esta fecha - dijo una mujer a la oscuridad, miraba al cielo mientras sostenía un mechón plateado en su mano izquierda y una katana en su mano derecha – hoy es tu cumpleaños Kana, hablando en tiempo de Ingards…no tienes idea de cuanto odio ese lugar, por que a pesar de que ahí nos conocimos, te perdí protegiéndolo… no me malinterpretes, jamás te he odiado ni he odiado tu espíritu combativo, pero esto es tan difícil, siempre que estábamos ahí algo invariablemente salía mal,¿mientras viajábamos cuantas veces no estuvo nuestra relación a punto de terminar? ¿como olvidar las palabras de mi madre el día en que fuimos a visitar a mis padres? tú decías que no importaba, que era algo que nos hacia mas fuertes, pero yo se mejor que eso, siempre supe cuanto te dolía no ser suficiente para mi según tus estándares pero yo también tuve la culpa de muchos de esos altercados, es bastante tonto por mi parte que me ponga a reflexionar ahora sobre eso, también recuerdo nuestros viajes, como conocimos a gatisimo, como fue que creí haberte liberado de tu otra yo, el día en que me propusiste matrimonio, nuestra boda y como olvidar aquel horrible día…

    Ingards, cerca del final de las guerras draconicas…

    En los restos de una desolada ciudad, un pequeño grupo de personas, combatían desesperadamente contra un grupo de cultistas de dragones y caballeros dragon. Sirvientes increíblemente poderosos de aquellos quienes debían proteger a su mundo y ahora se habían vuelto contra el, debido a las constantes guerras que se desataban cada vez con mayor frecuencia, dejando ahora un mundo desolado y a sus habitantes, ‘las razas inferiores’ según los mismos dragones, al borde de la extincion. durante ya muchos años, el avance del ejercito dragon habia sido imparable e inmisericorde y con el, incontables ciudades de todas las razas fueron cayendo, todos los imperios aniquilados y cualquier vestigio de los mismos eliminado de la faz del planeta, en la busqueda de que los errores de humanos, elfos e incluso semi-dragones no volvieran a repetirse

    - Sigan presionando, mantengan la posición! –gritaba un hombre con autoridad, tratando de inspirar confianza en sus aliados.
    - A este paso nos vencerán.
    - Vamos hermana! – los ojos dorados de la joven de cabello plata brillaron por un instante - ¡Dragon Breath! *Cough* - se arrodilló mientas tosía sangre.
    - Kanako! – una joven rubia corrió hacia ella – no te fuerces demasiado.
    - Estoy bien – dijo mientras se ponía de pie – debemos seguir luchando, los refuerzos no tardaran en llegar…
    ¿Por que Kana? Esa ya no era nuestra batalla, nuestro objetivo estaba completado, habíamos impedido que Ashakhan atacara a los reinos de Althear, pero tu insististe en luchar diciendo que nuestros amigos también lucharían, siempre supe cuanto respetabas y admirabas a Marsha, y que disfrutabas pelear, pero con tu cuerpo en esas condiciones debí haberte detenido, no tenia por que acabar así…

    - *huff* esto se esta prolongando demasiado, no resistiremos mucho tiempo así, Thestalos.
    - Mientras yo este en pie, nadie caerá, Touko.
    - Je jeje, audaces palabras munthrek, veamos si puedes cumplir tal declaración – dijo una voz desde detrás del grupo
    Todos se giraron inmediatamente para mirar al origen de la voz y Kanako se quedo petrificada al reconocer al sujeto…
    - imposible… yo te maté…
    - parece que no hiciste un buen trabajo hija, pero yo te mostraré como se hace.
    Acompañado por cerca de veinte caballeros dragon, se encontraba un semi-dragon de cola rojiza al que le faltaba la mano derecha y que portaba una armadura negra, ordeno a los caballeros que lo acompañaban atacar al grupo y a los otros retirarse de la batalla y arrasar con cualquier otro grupo que encontraran en la ciudad. En el transcurso de la batalla, el grupo de reistencia quedo separado.
    - Es hora de morir…- Ulrich, el líder de los sirvientes de los dragones alzo su espada contra la chica rubia que solo pudo girarse para ver a su ejecutor, sin tiempo para reaccionar, cerró los ojos solo para sentir unos brazos alrededor de su cuerpo mientras era lanzada por los aires, cuando abrió los ojos vio a Kanako sobre ella, la había protegido del fatal golpe ¿pero a que precio?
    - ¿Estas bien? – su voz sonaba forzada y le ofreció una triste sonrisa – se que mi boca sabrá horrible, pero por favor permíteme robarte un ultimo beso… - sin decir mas la beso apasionadamente, poniendo toda su alma en ese beso como si fuera la ultima vez que lo haría.
    Leica respondió el beso en la misma forma y entendió a que se refería su amada, pues Kanako tenía el sabor metálico característico de la sangre, olvidando por un momento la situación, la abrazo e intento acariciar su espalda pero una extraña humedad en su cabello la hizo detenerse e inmediatamente Kanako rompió el beso.
    - ¿Kana?
    La joven no dijo nada, solo se levanto y le ofreció una sonrisa, aunque su siempre expresivo rostro denotaba una extraña culpa y tristeza mientras le daba la espalda y se lanzaba contra su padre, con el movimiento de su cabello Leica pudo ver la horrible herida en la espalda de Kanako y como la sangre teñía su cabello de carmesí, luchaba lenta y torpemente denotando la enorme cantidad de esfuerzo que le presentaba pelear, todo acabo rápido pero para ella fue en cámara lenta, aun sin tener una mano Ulrich bloqueaba todos los ataques de Kanako y logro clavarle la espada en el vientre.
    - Demasiado… - la sorpresa por no poder retirar su espada ahogo sus palabras.
    - Heh, si voy a morir, me aseguraré de que ni los dioses puedan volver a revivirte.
    - Niña estúpida y arrogante– giró su espada, hiriendo aun más a Kanako – esto no es suficiente para detenerme.
    - Lo sé – en un ultimo esfuerzo lo apuñaló con su espada – desaparece ¡Lex Divinam! – la espada brillo y un fuego dorado envolvió a ambos paladines. El cuerpo de Ulrich comenzó a hacerse polvo.


    Sin la fuerza tras la espada, Kanako cedió a las demandas de su destrozado cuerpo y cayó de espaldas al tiempo que su arma cayó sobre lo que quedaba de su padre, su familia se acercó a ella.
    - Kanako!
    La chica rubia se arrodillo junto a ella y recargo su cabeza en sus piernas.
    - Te ensuciaras Leica.
    - Tonta, no es momento de preocuparse por eso
    - No se me ocu…*blhg* - vomitó sangre.
    - Leica… no estés triste, - lagrimas corrían por su rostro y enfoco su mirada sobre la mujer– tal vez esta sea la hora de que seas libre… llegó el momento de que abras tus alas oh poderoso Roc, hay un mundo ahí afuera que espera por ti, rompe las cadenas que te atan a mí y cumple el sueño que te arrebate hace ya tantas lunas – puso una mano en su mejilla haciendo uso de toda la fuerza que le quedaba – el –la voz de Leica la acompañó en esa frase – máximo honor para un paladín es morir en el campo de batalla, protegiendo a las personas que le son importantes… te amo Leica… siempre…te ama…re…
    Y ese fue su último aliento.
    - No…no… NO PUEDES MORIRTE, DIJISTE QUE NUNCA ME DEJARIAS, lo prometiste – se aferró al cuerpo sin vida de su amada, llorando – lo prometiste…KANAKO!!!
    Los refuerzos arribaron instantes después y el curso de la batalla cambió, pero para Leica el tiempo se congeló para siempre.
    Al final de la batalla Gomor tomó el cuerpo de Kanako en sus brazos.
    - Se le dará un funeral digno de tan grande heroína- dijo el rey Martis
    - No, no quiero que su tumba esté en este mundo, ya tuve suficiente con este lugar.
    El cuerpo de Kanako fue llevado a su casa en el plano llamado Atheris y se prepararon para sepultarla entre las flores que tanto le gustaban.
    - Una rosa blanca simboliza esperanza, si es amarilla, una disculpa, si es negra, un profundo deseo y una rosa roja es una promesa de pasión y amor eternos, siempre amaste las flores casi tanto como a mi, por eso no se me ocurre mejor lugar para que descanses que este – las lagrimas fluían mientras observaba al amor de su vida dormir para ya no despertar jamás y con esas palabras la sepultaron al pie de los rosales que cuidaba en su casa…
    - ¿Cuánto tiempo ha pasado ya? No lo se, todo lo que se es que ya no estás a mi lado y que no puedo cumplir el sueño que siempre creíste que me habías robado pues se cumplió el día que te casaste conmigo – por primera vez en mucho tiempo lloró con toda su alma – me haces tanta falta, no puedo más – puso el mechón en su pecho y desenvainó la katana – perdóname Kanako, no puedo seguir, no sin ti… - la hoja alcanzó su objetivo y la mujer se desplomó.
    Su respiración comenzó a hacerse superficial mientras la vida la abandonaba lentamente mientras pensaba en los momentos felices que habia vivido, en las cosas que no habían logrado hacer, en los largos años que llevaba sola….
    Y así Leica respiró su ultimo aliento, la tristeza de haber perdido al amor de su vida en una guerra que su mundo no pudo ganar y no tener ninguna razón para seguir adelante la habían consumido por completo, al menos en el otro mundo podrían pasar la eternidad juntas.


    Fin.
    Última edición por darkneko; 19/07/2011 a las 04:50 Razón: errores ortograficos
    Las personas que tienen gatos son mas felices y viven mas...eso incluye a los elfos.
    Adopta uno.

  4. #4
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    Alianza Respuesta: [Aniversario] Concurso de Historias

    Siguiendo la línea de Historias de este año que he escrito, aquí les va la historia del Padre de Sacro y Lightbrand, que la disfruten... es la historia del maestro de mis actuales pjs: Pablo, Susan, Sacro y Lionel, en parte el influyó en la vida de todos los personajes que quedan referentes a esa familia. espero que sea de su agrado, va con mucho cariño para ustedes:




    El Martillo de la Luz,Tarin Lionhammer.

    Prólogo: Nacimiento de un Maestro.
    -La Luz dirige mi pasos, rige mi carácter, sigo sus virtudes-
    -¿vez a la luz como algo en lo qué creer obligado, te han obligado a creer en la luz?-
    -jamás. la luz, es mi guía y siento su poder, su magnificencia y se que ella está ahí. la luz es mi todo, no he sido obligado a creer en ella-
    -entonces ¿crees en ella porque te da poder?-
    -no. creo en ella, porque es la magnífica bondad materializada, es una fuerza de creación, no nos da dotes a ninguno, por medio de nosotros ella actúa en este mundo, la luz los ilumina, para luchar por el justo bien mayor que buscamos-
    - ¿y buscas por cualquier medio cualquiera que sea, lograr ese bien mayor?-
    - no, la luz, jamás ha de apoyar a aquél que use sus armas indiscriminadamente sobre los demás. a aquél que Agreda al inocente, a aquél que no siga las tres virtudes: el respeto, la tenacidad, la compasión, son nuestros principios y conforme a ellos hemos de obrar, así y solo así, ante los ojos de la luz estaremos sirviendo con honor y con bondad, por sangre y honor sirvo- el joven hablaba con convicción en sus palabras, no había leído un discurso, no había anotado nada en un papel. sus palabras, salían de su corazón.
    -levántate, Novicio-

    Iván Venezer Lionhammer, le dio la orden de levantarse. Tarin asentía con los ojos cerrados y se posaba a la altura de su mentor.

    -has demostrado tener convicción y entender los dictámenes de la luz, Tarin tu mente es tu arma más poderosa, has dejado atrás tus carencias, has dejado atrás todo sentimiento de odio y rencor, has acudido al llamado de la luz, con fuerza y con verdadera fe-
    Iván, hombre que en ese momento llevaba quizás unas cuatro décadas vividas, había visto a la muerte a la cara miles de veces, su pelo, grisáceo y largo hasta los hombros, acompañado de algunas arrugas, demostraban que había vivido lo suficiente y tenía la experiencia necesaria, para decir con certeza y seguridad, todo lo que ahora le indicaba a su primo menor, el joven Tarin.
    El pasillo que transitaban, de mármol, adornado con alfombras de azul color y en las paredes escudos de su amada patria, recordaba a Iván, cuando él había recorrido aquellos pasillos, cuando aún poseía el negro cabello y la juventud que tenía ahora su primo y discípulo en los caminos de la luz. sintió un inmenso orgullo, al ver que uno más de su familia se unía a la orden, pero se alejó de sus pensamientos, en el mismo momento en el que llegaron a la inmensa puerta de madera que daba fin al largo pasillo.

    - ahora entrarás allí como un novicio, pero saldrás hecho un Paladín de la mano de Plata Tarin, estoy orgulloso de ti-
    - espero dar la talla, como vos lo hicisteis en el pasado… Iván-
    - lo harás, tengo fe que lo harás- mientras le daba un fraternal abrazo a quien era como el hijo varón que nunca tuvo- has demostrado que la luz es a quien sirves, Tarin has demostrado que eres un digno campeón de la Luz-
    Tarin sonrió con felicidad. se sentía orgulloso de haber aprendido de su propio primo, los valores de la luz y recibir la estola de paladín de este mismo.

    hacía muchísimo tiempo ya, que Tarin había comenzado en los caminos de la luz y hacía mucho tiempo ya, que la luz le había llamado, como uno de sus campeones…


    En noche de invierno, la hermosa Sarah Hammerstorm gimoteaba y sudaba, el esfuerzo que ella hacia era sobrehumano.
    - puja, Sarah, está cerca-
    - Godric estoy cansada… no puedo más-
    - no desfallezcas mi dulce amada, estás por terminar-
    - Luz… ayúdala a que este parto, este surgir de vida nueva termine pronto, vamos Sarita, no dejes de pujar- decía Sophie Lionhammer, la Sacerdotisa de la familia se encargaba de que el parto saliera como debía y sin contratiempos.
    Sarah estaba casi al tope de sus fuerzas. había tenido un parto duro y difícil, de más de cuatro horas, sumado al duro invierno por el que pasaba el reino durante esos años y además, no solamente un retoño nacía de su vientre nacían dos ese mismo día.
    La muchacha, quizás llegaba a unos veinte años, gimoteaba cansada, sus ojos café claro, empapados de lágrimas de dolor y esfuerzo eran acompañados de un rojo, por tanta lágrima derramada, algunos mechones de su liso cabello castaño estaban pegados a su frente por el sudor, Godric tomaba la mano de Sarah mientras Sophie le limpiaba la frente con paños fríos…
    - Ya veo la cabeza, pujad Sarita-
    La joven hizo un esfuerzo sobrehumano. ya estaba al tope de sus fuerzas, pero gracias a la luz, logró dar por finalizado su dolor del parto al menos de momento. jadeaba cansada pero dejó escapar una sonrisa, al escuchar el llanto descarriado de un bebé recién nacido, esto, quizás por milagro de la luz, la llenó de fuerzas para culminar el parto.
    Una de las sirvientas, tomó al pequeño en brazos, mientras corroboraba, que era un varoncito, sonriente acercó al pequeño a su padre, que a pesar de su morena piel, estaba pálido y nervioso.
    Godric, conocido en su familia por ser alguien que no lloraba, al ver al pequeño, dejó escapar lágrimas de alegría. aquél pequeño, era la demostración del amor que sentía por su esposa. lo cogió en brazos y lo levantó orgulloso, el infante lloriqueaba fuertemente y lanzaba pataditas a diestra y siniestra.
    - eres un pequeño fortachón, retoño ¡eres todo un hombrecito y eres fuerte!- el padre besaba la frente de su infante, mientras lo volvía a levantar orgulloso- tú, te llamarás Tarin, mi pequeño fortachón-
    Su padre sonriente, lo dejó en su brazo derecho, el pequeñito se había aprendido a acostumbrar a los brazos de aquél que era su padre…
    Sarah, sonriente a pesar de su dolor. jadeaba y gimoteaba mientras que el trabajo de parto seguía. fuera se encontraban los demás Lionhammer a la espera de que el parto terminara, preocupados por lo largo que estaba haciéndose el mismo.
    -¡LUZ!- gritó Sarah. el otro pequeño estaba por nacer.
    - puja, Sarah, ¡YA VIENE!- exclamó Sophie, quien se encargaba de cuidar que todo saliera en orden, la sirvienta le pasaba paños a esta fríos, para limpiarla y aliviarle el sudor de la frente, Sophie y su sirvienta, habían atendido partos durante muchísimo tiempo, pero ese, era un parto jamás visto en la casa Lionhammer.
    El grito de esfuerzo y dolor de Sarah se hizo llegar, otro pequeño llanto llegó a inundar la sala de parto de la casa, allí había nacido otro infante varón, este pequeñito lo levantó en brazos Sophie, mientras que la sirvienta cortaba el cordón umbilical y limpiaba a la ahora madre. Sophie sonreía, el pequeño era igual a su madre. pero no sin dejar el clásico detalle que al Lionhammer le caracterizaba; el color moreno de su piel.
    Sonrió y le acercó al otro pequeño a su padre, que no cabía en la felicidad, dos hijos varones, levantó a su otro infante en brazos, este lloró poco, pero su mirada café claro transmitía una calma y eterna sabiduría. Godric lo alzo en brazos y dijo:
    - Bendito soy por la santísima luz, al haberme dado una maravillosa esposa, una maravillosa familia y dos maravillosos hijos, no quepo en mi felicidad al ver todo lo que tengo gracias a ella-
    En ese preciso momento, la sirvienta abría las puertas.
    Muchos morenos entraron y felicitaron a ambos padres, uno llorando de felicidad mientras que la otra jadeaba cansada y rendida ante lo que había hecho. Uno de ellos, Iván (pero en ese entonces un joven muchacho) llevaba una caja de madera fuerte, adornada de joyas, en la tapa llevaba el escudo familiar de los Lionhammer, símbolo para ellos de lucha, de humildad, de luz y honor.
    Godric dejó a los pequeños con su madre, mientras que sus familiares guardaron un súbito y solemne silencio.
    Sophie se levantó y se acercó a su primo con una orgullosa sonrisa, Godric miró a todos sus familiares antes de abrir la caja con cuidado. Dentro, estaba el símbolo que acompañaba a todos los Lionhammer. El colgante, aquél que forjaba el herrero y joyero familiar de turno, que llevaba el escudo de la familia; símbolo de orgullo de su sangre, de su patria.
    Godric tomó ambos colgantes y a cada uno, le colocó el mismo, en acto solemne.
    - ante la luz, ante la patria, ante la familia son Lionhammers. honor, luz y gloria- dijo Sophie, bendiciendo y bautizando a los pequeños en ese mismo momento.
    - fuertes como un León- dijo Godric, a tiempo que todos los que en esa habitación, miembros de la familia decían:

    SOMOS LOS LIONHAMMER
    Última edición por sacro; 23/07/2011 a las 03:01




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    Alianza Respuesta: [Aniversario] Concurso de Historias

    Capítulo I : Los Infantes y la Guerra.
    La infancia de ambos pequeños fue una aplicada educación. Tarin y Michael estudiaron desde temprana edad; Godric quería que ambos entraran en la caballería de Lordaeron justo como su padre y el mismo habían sido, pero siempre estuvo atento a entender que si alguno de ellos o ambos denegaban de lo que el quería para ellos, debía entenderlo.
    Tarin estudiaba muchísimo, pero siempre con cierta pereza, cuando llegaba a la casa de la escuela esperaba pacientemente que su padre llegase del cuartel y las caballerizas. Este siempre le traía historias nuevas y le contaba sus aventuras en el cuartel, Tarin adoraba lo que su padre hacía pero Michael, siempre fue un muchacho más tranquilo. Michael adoraba los libros y cuando su madre tocaba el piano de cola en la mansión, Michael se embelezaba por las notas dadas por tan solemne instrumento. los dos pequeños eran completamente diferentes en cuestión de gustos y pasiones pero siempre se quisieron como hermanos y ambos se preocupaban por protegerse uno al otro siempre sin dejar de luchar por lo que querían y por su familia.
    Cierto fue que ambos crecieron en un seno familiar bien acomodado pero no por eso dejaron de lado la humildad y la sencillez de todo Lionhammer. Tarin con el tiempo, llegada la edad tan ansiada por su padre y por el mismo fue llevado a los cuarteles de la Caballería de Lordaeron mientras que Michael, era enviado a las academias musicales de Lordaeron y a estudiar… como el quería.
    Tarin a pesar de su corta edad siempre en casa había tenido una aplicada educación tanto ética como moralmente y seguía fielmente las doctrinas de la luz, puesto que creció sabiendo que la luz sagrada era una fuerza de creación, una fuerza a la que Tarin se encomendaba a cada momento de su vida. algo le hacía sentirse seguro en cada momento cuando se encomendaba a la luz.
    Pero siempre en Azeroth la paz no llega a ser duradera.
    Enseguida la primera guerra estalló y se extendió durante muchos años. Muchos Lionhammer fueron a luchar por su patria al igual que otros guerreros de Lordaeron. Tarin había entrado apenas a los ocho añitos y en ese momento vio como su padre e Iván, su primo mayor, se vieron obligados a partir a la batalla.
    Tarin le dolió inmensamente el no poder partir con ellos, pero su primo, fue un hombre que mantuvo una inmensa relación de fraternidad con el desde que fue un niño, debido a que ambos compartían una misma fe arraigada como todos los Lionhammer, pero Iván en especial por Tarin sentía un aprecio que ni el mismo ni Tarin que apenas era un niño podían explicar.
    Hasta años más tarde.
    - papá… yo quiero ayudarte-
    - no puedes ir, Tarin, no enfrentamos a un enemigo que conozcamos. aún eres muy pequeño- Godric sufría a costa de que su hijo, testarudo e impaciente quería luchar abrazado a la pierna de su padre no le permitía salir a la marcha. atrás de ellos dejaban a los infantes de la familia y a las mujeres, mientras que los hombres partían todos a luchar.
    - la luz, papá me ayudará en la batalla y a ti también. estaremos juntos y yo te ayudaré como tu escudero-
    - escúchame pequeño, Tarin aún eres pequeño para luchar. la paciencia es una virtud que tienen los caballeros, que la mismísima luz secunda, tú más que nadie lo sabes a pesar de tu corta edad tienes una fe y convicción increíble. has lo prudente y quédate aquí reza por nosotros, prometo traer a tu padre de vuelta, la luz nos protege-

    Tarin con ocho años tenía una capacidad de entendimiento increíble.soltó a su padre, quien se arrodilló ante el y le colocó las manos en los hombros…
    - hijo mío no olvides que fuertes como un león-
    - somos los Lionhammer-
    Dijo Tarin, entre sollozos. Así su padre e Iván partieron a la batalla y duraron años en las tierras del sur, luchando encarnizadamente como caballeros de Lordaeron contra la amenaza de la horda, que masacraba a los reinos de Ventormenta.
    La batalla duró muchos años, aquél infante que había llorado por su padre, ya era un joven, que día a día regía su carácter bajo las doctrinas de la luz.
    No tardó en ingresar a la caballería de Lordaeron, las hazañas de su padre en el sur le dieron méritos de entrar en la Caballería sin rechistar.
    Tarin tenía una corta edad, quizás no llegaba a la veintena, pero muy a pesar de eso fue enviado a la batalla. El comandante Greyson, dirigiría su escuadra en la batalla. Greyson era un hombre versado en la guerra, había visto la muerte quizás desde que Tarin nació hasta ese momento.De pesada armadura acompañado del tabardo de Lordaeron, pasaba revista entre sus caballeros.
    - Confiamos en la luz, camaradas caballeros para que nos ayude contra esa asquerosa peste que se encuentra en el sur. somos caballeros de Lordaeron y actuaremos como tal, no somos como la infantería así que figurad, porque veremos horrores que siquiera yo me imagino, que la luz se apiade de nosotros-

    Así pasó… la caballería marchó rauda a las tierras del sur.
    Tarin entre ellos, rezaba porque su padre y su primo, en la batalla estuviese bien puesto que hacía años que no le veía, rezaba porque la luz le protegiese y avalara por el en la batalla. la marcha hacia las tierras en guerra se hizo tediosa y pesada…
    y larga como la más larga de las marchas.

    La batalla llegó antes de lo esperado:


    -¡A LAS ARMAS HERMANOS!-

    Se escuchó el grito de batalla del comandante Greyson, mientras el rugido de las bestias envolvía el campo de batalla.
    Los alaridos de los caballeros emboscados, mientras se organizaban en la línea protegiendo a la infantería, el brillo del acero de las espadas y las hachas encendía el campo de batalla nocturno.

    -¡TODOS CONMIGO, NECIOS!-

    El Comandante gritaba las ordenes de mando y utilizaba sus prominentes brazos para organizar a la infantería. la marcha había sido rápida, las tropas se creían preparadas, pero los orcos atacaron con fuerza al ejército en uno de los caminos. Tarin estaba perdido en sus pensamientos, cuando despertó abruptamente ante lo que estaba pasando.
    Desenfundó su espada, mientras apretaba las riendas de su corcel.
    Era la primera vez que se enfrentaba a la lucha, la primera vez que luchaba en contra de un enemigo que siquiera muchos como el habían visto antes.
    La infantería se desbandó y se enzarzó en la batalla contra los brutos orcos, que salían desde los bosques, desde el final del camino disparando flechas y tocando los tambores de la guerra…

    - ¡POR LORDAERON, CARGAD CABALLERÍA!-
    Tarin no ubicaba al comandante, hasta que escuchó los cascos de los caballos sobre las tierras marcadas por la batalla, hacía allí cargó el joven Tarin, encomendándose a la luz y rezando para que esta le protegiera en la batalla.
    Vio una inmensa mole casi del tamaño del caballo cargar contra el. pero no desaprovechó la armadura que llevaba el corcel para impactar sobre aquella inmensa figura, su espada la ensartó en el cuello de aquella asquerosidad, mientras que la sacaba y volvía a cargar contra aquél enemigo. Nuevamente embistió contra una segunda figura, la noche envolvía el campo de batalla y solo se escuchaban rugidos y choques de espada. Logró cargarse a ese último, pero un hacha viniendo de la nada impactó de lleno en el cuello del caballo, haciendo que cayera enseguida, muerto…
    Tarin sobre él salió disparado hacia el suelo e impacta en el mismo. Logra levantarse, poco, en ese mismo momento, una inmensa mole rugiendo que se acercaba a el. Tarin levantó su espada con las dos manos y la plantó frente aquella monstruosidad, en ese mismo momento, las ballestas dispararon proyectiles encendidos al campo de batalla, la explosión iluminó durante unos segundos la contienda, Tarin retrocedió al ver bien a lo que se enfrentaba:
    Un inmenso mastodonte, de piel verde, asqueroso como el solo, de brillo rojo en los ojos como la sangre rugía salvajemente ante el…
    La viva imagen de aquel orco le hizo petrificarse del miedo, lo que su enemigo no desaprovechó derribándolo con un hachazo en lateral. Tarin cayó al suelo y se preparaba para recibir el golpe de gracia, cuando escuchó un grito… por milagro de la luz.

    -¡AGUANTAD FIRMES COMANDANTE GREYSON, NO RETROCEDÁIS POR LA LUZ Y POR LORDAERON!-

    Gallardo Godric Lionhammer cargaba sobre la batalla junto a sus hombres, haciendo que la confusión entre los orcos y el arrojo de los caballeros plantara una masacre de sangre y acero. Tarin no daba crédito a lo que veían sus ojos, su propio padre les había salvado a el y a sus compañeros...
    Godric Lionhammer venía seguido de Iván quien notó la presencia del incrédulo Tarin bajo el cadáver de un orco asesinado por una lanza…
    -¡TARIN!, ¡POR LA LUZ!-
    Iván desmontó su corcel y se dispuso a ayudar al muchacho, que al ver a su primo mayor tras años le dio un abrazo fraternal.
    -Iván, primo…-
    - luego habrá tiempo para hablar, Tarin, levanta esa espada y luchad por la luz, estas viles bestias no vencerán hoy-

    Y así se incorporaron juntos a la batalla, donde el curso cambiaba considerablemente gracias al refuerzo del capitán Lionhammer.
    Los orcos tras una intensa defensa, se vieron obligados a retroceder nuevamente a los bosques. La batalla había marcado una victoria de parte de los guerreros de Lordaeron pero a un duro precio:
    Cuantiosos fueron los muertos de la infantería y la caballería. pudo observar Tarin, que su primo llevaba la armadura hecha pedazos.
    Marcaba su partida a las tierras del sur, el fin de la primera guerra. la alianza había perdido, pero Tarin no solamente fue derrotado allí.
    Su tristeza fue tal, cuando vio el cuerpo de su padre en el suelo, inerte y sin vida.
    Aquella batalla había marcado la victoria para esos caballeros, pero al costo de la vida del capitán que los había salvado.
    Tarin se arrodilló dolorido ante el cuerpo de su padre, lloraba en silencio que su adorado padre hubiese muerto en batalla.
    Godric, su Padre Había sido su salvador. Iván dejó que el muchacho descargara su dolor en silencio.
    Ambos enterraron al capitán tras limpiar el campo de batalla y el comandante Greyson recibió nuevas órdenes:
    - regresemos a casa soldados, la batalla se ha perdido, se ha perdido la guerra-

    Los caballeros se vieron descorazonados ante aquella noticia.
    El sur había sido tomado y arrasado por la horda orca y sus huestes barbáricas. El regreso, tras dos o tres meses de viaje fue triste.
    Regresaron a Lordaeron, su adorada patria con cierto pesar puesto que probablemente el enemigo llegase a sus tierras.
    Tarin regresó a casa, herido profundamente, herido de batalla… herido por la pérdida de su padre.
    El temple de Tarin se hizo bastante débil durante esos días, aquél quien había sido su ejemplo a seguir había caído... su padre estaba muerto.
    Durante ese tiempo Tarin se sintió desolado y solo se quedaba a meditar y orar en su habitación durante extensas y largas horas. Su madre, preocupada por su situación, un día acudió a Iván que consternado por la actitud de Tarin, se vio obligado a hablar con el…
    - muchacho, que está pasando… ¿acaso no vez que tu madre está preocupada por ti?, ¿no vez que tu hermano, que yo, que todos estamos preocupados por ti?-
    - no quiero incomodarlos, Iván… pero siento que le he fallado a mi padre, no pude siquiera defenderme de esos asquerosos orcos-
    - muchacho, ¿Dices que le has fallado?, ¿habiendo luchado en esa batalla, habiendo sido miembro de la caballería de Lordaeron?, estás completamente equivocado-
    - escucha Iván, yo-
    - escúchame tú muchacho... la muerte de tu padre no ha sido en vano, el no hubiese querido que su hijo se sintiese afligido por su caída, así como estas actuando no es ni la sombra de lo que un joven creyente de la luz se comporta ni la manera en la que tu padre hubiese querido verte tras su muerte. honra a tu padre manteniéndote firme ante las adversidades, luchando por tu patria, con honor, por Lordaeron… así te hubiese querido ver el, además siguiendo la justa senda de la luz, tú lo sabes-
    Iván había sido un ejemplo además de su padre a seguir, Tarin sentía con fuerte convicción las palabras de ánimo que su primo mayor le decía, aquél tenía una virtud impresionante para mantenerlo firme en sus creencias y por lo que luchaban.
    Las noticias durante aquellos días nacieron…
    No hacía mucho, los más honrados caballeros de Lordaeron y los más creyentes habían sido llamados para crear una nueva Orden, una orden que bajo las doctrinas de la luz hiciera frente a los males que asediaban a su gente, los males que acechaban a Lordaeron y a los inocentes, ya que solamente la fe no lograría evitar que aquellos males aquejaran.
    Alonsus Faol y su pupilo Uther el Iluminado habían fundado la orden de los caballeros de la Mano de Plata.
    Cientos de caballeros fueron llamados y escogidos para ser los campeones de la luz bajo el estandarte de la mano de plata e Iván fue uno de ellos, de los cuales fueron imbuidos con los poderes de la luz, ya no solo era un simple guerrero… era un paladín de la santa luz.
    Última edición por sacro; 23/07/2011 a las 03:01




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    Capítulo II: El Amor.
    Tarin tras la guerra decidió dejar la espada y la armadura, dedicarse a otras cosas
    Durante esos años de paz.
    Una paz duradera que le hizo conocer al amor de toda su vida cabalgando por las afueras de la ciudad. Tarin se acercó a una caravana de vendedores de frutas que estaban cerca de la ciudad… allí la vio.
    Sus togas blancas con detalles azules hacían juego con el color de sus ojos almendrados de un azul celeste, su cabello llegaba hasta las caderas, mientras que sus labios rojos y carnosos hicieron que el joven no dejara de mirarla.
    Su figura era elegante y estilizada, ella era Laura Sinker, Novicia de la Iglesia.
    Tarin desmontó enseguida, quiso acercarse a la doncella, pero esta iba acompañada de su madre, cosa que hizo que el joven se cohibiera de acercarse lo suficiente como para poder hablarle. La muchacha lo vio y le sonrió, Tarin nervioso le devolvió la sonrisa, pero poco pudieron verse tras esto, ya la muchacha partía en un carruaje nuevamente a la ciudad.
    Tarin tomó su corcel nuevamente y cabalgó dentro de la ciudad, hipnotizado por la celeste mirada de aquella muchacha de largos cabellos, llegó a casa aun con la viva imagen de la muchacha en su mente.
    Tiempo resultaría en que Tarin decidió ayudar a John, su primo encargado de la herrería con la misma estaba en la misma ayudando con algunas herraduras, cuando una dulce y suave voz interrumpió el golpe de los martillos sobre los yunques.
    - buenos días-
    Tarin se detuvo, limpió su rostro y se dio la vuelta...era la muchacha de ojos azules. Se puso nervioso, solo balbuceó un “b-buenas” a ella.
    la chica se tapó la boca con la mano y las sonrojadas mejillas dieron a indicar que reía.
    - vengo por un pedido, de unas herraduras y unos pendientes de oro, ¿ya estarán listos?-
    - c-claro- Tarin sonreía nervioso y tropezaba con los instrumentos de la herrería, John partiéndose de la risa mientras observaba al muchacho. Tarin le dedicó una asesina mirada antes de darse la vuelta, la muchacha reía tímida tapándose la cara…
    - aquí tienes…- le entregaba la caja con sus pedidos, sonriéndole nervioso.
    - muchas gracias- ella le entregaba el pago acordado, un pequeño criado la acompañaba y cargaba la caja.
    - espera… -
    -¿si?-
    - ¿Cuál es tu nombre?-
    - Laura… Laura Sinker-
    - el mío Tarin, Tarin Lionhammer-
    Le tomó la mano y le besó cordialmente, ella se ruborizó y asintió… se dio la vuelta y se fue casi dejando al criado atrás.Tarin sonrió mientras que John le daba un capón amistoso y le molestaba.
    Aquella muchacha sería el amor de su vida.
    Día a día Tarin trabajaba en la herrería y la chica, tras esa presentación comenzaba a pasar diario frente a la casa de los Lionhammer, donde estaba la Herrería.
    Tarin la veía y le sonreía cada vez que ella pasaba pero quería saber más de ella…

    -Estudia en la academia de música, Tarin- dijo Michael, su hermano- quiere aprender a tocar el órgano para hacerlo en las misas de la catedral, es novicia-
    -¿enserio?, vaya… ella es-
    Su hermano sonreía, puesto que conocía a Tarin perfectamente bien, para saber que era lo que el sentía.
    - si te dijera, Tarin-
    - ¿qué cosa?-
    - me ataca a preguntas cada vez que nos vemos al salir de la academia… sobre ti-
    - no me mientas Mike, sabes que ante la luz no estás obrando bien-
    -… ¿acaso he dicho alguna mentira antes, idiota?- Michael le daba un golpe en el hombro.
    - es cierto tienes toda la razón lo siento Mike-
    - tranquilo hermano… ahora lo sabes- sonreía Michael con amplitud guiñándole un ojo.

    Tras ello Tarin perdió su cobardía, su timidez hacia ella y se atrevió a cortejarla. Ambos se correspondían y no tardaron en confesarse uno a otro sus sentimientos: Tarin y Laura se enamoraron.
    El joven Lionhammer, pidió su mano ante los Sinker, que veían en su hija mayor la luz de sus ojos, los Sinker aceptaron, viendo la pureza del amor de ambos, también sabiendo la buena familia de la que el muchacho provenía.
    Ese año, en otoño se casaron. La boda fue algo muy sencillo, ninguna de las familias quería mucho bullicio, sencillamente querían que los esposos vivieran un matrimonio feliz y duradero... y así fue.
    Ambos mantuvieron la pureza de sus almas hasta que decidieran tener hijos, debido a que Laura era una fiel devota de la luz y la pureza del amor, Tarin era un Caballero y fiel devoto de la misma, no tenían nada en contra…
    Última edición por sacro; 23/07/2011 a las 03:00




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    Capítulo III: El llamado.
    Los años pasaron mientras que Tarin se encargaba de mantener a su esposa y servir a la caballería de Lordaeron, en más de una ocasión tuvo que partir a las fronteras, para mantener a ralla a los orcos exploradores, con la intención de mantener Lordaeron en paz y armonía.
    Hacía años que Iván había recibido el llamado de la luz y hacía años que Tarin no veía a su primo.
    Ese pensamiento lo agobiaba y le hacia interrogantes cada vez que se acordaba de Iván, ¿Dónde estaría, cómo le iría?, no fue la excepción ese día que distraído durante una incursión a las fronteras nuevamente, en los que algunos exploradores orcos trataban de entrar en Lordaeron con mucho vigor, se vio Tarin recordando a su primo. allí estaba el batallón de Tarin, comandado por Greyson para hacerlos retroceder.
    -¡CARGAD, EN NOMBRE DE LORDAERON, POR EL REY!-
    La voz estrepitosa de Greyson hizo que Tarin volviera a ensimismarse al momento que el viejo Greyson dio la orden de la carga, esto hizo a Tarin reaccionar y levantar su espada, espoleando al corcel en contra del campamento orco que estaba a unos cuantos metros de su posición; los orcos, brutos y bárbaros, rugieron de ira y se abalanzaron sobre los caballeros.
    Las verdes tierras del suelo se tiñeron de rojo y el choque del acero no se hizo esperar.
    La caballería impactó ante los orcos, mientras que algunos orcos lograban derribar a algunos de ellos. Tarin mantenía una lucha encarnizada contra un incursor en ese momento, recibe un hachazo en el brazo, pero la pesada armadura logra salvarle de una herida fuerte. le ensarta la espada en el cuello, mientras que otro orco le dispara una flecha, cosa que el joven no pudo esquivar. La recibió de lleno en el pecho. Su corcel también recibía heridas mortales irreparables. Tarin estaba algo agobiado por la caída y el flechazo, sentía bajo la armadura un horroroso dolor y algo caliente correr por el pecho. no tenía demasiado tiempo para pensar, en ese mismo momento recibió el hacha de un orco con su espada, levantó un poco la mirada en el forcejeo al escuchar gritos de guerra desde los matorrales del bosque…
    Una decena de orcos montados en lobos cargaban contra su caballería. Habían sido atraídos a una trampa, podrían contra los exploradores, pero no contra aquellos montados.
    Tarin logró atravesar al orco que le atosigaba y observo el campo mientras que Greyson organizaba a la caballería para un choque en fila escalonada.
    los estaban superando…
    -luz, dame fuerzas para vencer, argh… protégenos- Tarin se encomendó a la santa luz mientras trataba de evitar que la sangre siguiera brotando de su pecho. Se formó junto sus compañeros, todos habían perdido los corceles salvo algunos dos o tres muchachos más. Los incursotes montados en lobos, cargaron contra ellos ante su grito de guerra:

    - ¡Lok`Tar Ogar!- el rugido de aquellas bestias y el sonar de los tambores de batalla de ese inmenso grupo hizo a varios acobardarse… Tarin, de convicciones fuertes y de un temple infranqueable, además de una fe arraigada levantó su espada al aire y la blandió cortando el mismo.

    -¡POR LA LUZ, HERMANOS, ESOS BÁRBAROS NO VENCERÁN HOY!, ¡POR LORDAERON!-

    Los muchachos, sintieron confianza en sus palabras, rugieron de euforia y no retrocedieron… El Comandante Greyson, impresionado por el muchacho levantó su espada igualmente:

    -¡CARGAD!-

    Los caballeros corrieron ante la oleada de orcos montados sobre lobos. La batalla estaba perdida pero ellos morirían con honor: luchando…
    El choque de la marea de lobos contra el reducido grupo de caballeros fue cruel; varios jóvenes fueron masacrados por la horda de orcos, mientras que algunos lograban atravesar a los mismos con las espadas…
    Tarin corría con rapidez jadeando cansado por el flechazo en el pecho. un orco montado le plantó cara tirándole un hacha, el joven logró quitarse a tiempo y devolverle en respuesta un corte con su espada directo al pecho. otro lobo cargaba contra el, pero el orco era astuto; utilizaba el inmenso tamaño de su lobo para protegerse.
    El joven Lionhammer levantó la espada y atravesó al lobo en el pecho de lado a lado. El orco cayó y se partió el cuello, otro orco se acercaba raudo con su montura, pero Tarin lo había divisado de lejos tomó su espada a dos manos y se plantó firme. Nuevamente cargó contra el lobo con mucha dificultad pudo eliminarlo al tiempo que se quitaba de en medio de una lucha encarnizada entre Greyson y orco de especial tamaño. El orco montado que dueño era de ese lobo saltó sobre Tarin y trataba de partirle la cabeza a hachazos. Tarin forcejeaba con el brazo de ese asqueroso Orco para evitar la muerte. comenzaba a desfallecer… había perdido mucha sangre.
    - luz… dame fuerzas para seguir-
    No sintió nada mas que el rugido de la batalla hasta quedar todo en silencio salvo el observar al orco ganándole fuerzas y el caer a su lado del inerte Greyson y otros dos muchachos que el conocía.
    Cerró los ojos, pero repentinamente, sintió como su fuerza era recuperada otra vez. sentía valor para seguir luchando, algo dentro de sí, le estaba dando fuerzas a pocos centímetros del hacha del orco en su cuello, Tarin logró hacer gala de sus ahora brazos recargados sobre ese orco, logró quitárselo de encima y levantar su espada. a tiempo que escuchaba:
    -¡AVANZAD SOBRE ESTA ESCORIA CABALLEROS, ESARUS THAR´NO DARADOR!-

    Se dio la vuelta… para observar a varios caballeros montados, pero estos no eran como sus compañeros: blandían martillos, llevaban un tabardo de reluciente color, adornado con un puño cerrado.
    Era la recién formada Orden de la Mano de Plata…
    Tarin observó a los paladines, pero cansado se arrodilló jadeante, aquella fuerza le había abandonado.Se sentía desfallecer segundos antes de caer rendido escuchó una voz conocida.
    -¡TARIN!-

    “aún no has de caer Tarin Lionhammer… aún has de servir como un campeón de la luz… no has de caer aún”


    Cuando despertó estaba aún en el campo de batalla. En ese preciso momento entraba Iván, su primo sonriéndole…

    -muchacho, no sabéis el gusto que me da encontraros nuevamente-
    - Iván… gracias a la luz que os veo-
    - igual yo, muchacho, tenéis suerte. no ha sobrevivido nadie de vuestro pelotón, que la luz se apiade de sus almas-
    - no creo que haya sido la suerte, Iván-
    Este frunció el ceño, al ver que el muchacho se reincorporaba
    - ¿de qué hablas, muchacho?-
    - recibí fuerzas para seguir luchando en un momento determinado, Iván… recé a la luz y esta me las dio-
    Iván se mantuvo en silencio mientras Tarin le comentaba:
    - luego, cuando desfallecía escuché una voz indicándome que mi muerte no sería en ese lugar. no estoy loco al decirte, que la luz me ha llamado- Tarin le miraba a los ojos...
    No estaba jugando, jamás a la luz se la tomó como un juego.
    - ha sido el llamado de la luz, Tarin tu deber no era morir allí y por alguna extraña razón, algo nos hizo venir a mis compañeros y a mí a este prado-
    - ¿ha sido el llamado de la luz, Iván? –
    - quizás muchacho, quizás-
    - he de recibir entonces la estola del paladín, seguir la senda de la luz como uno de sus campeones Iván-
    - paciencia Tarin, el camino de la luz es largo y difícil; ser un caballero de la mano de plata no es servir como has servido en el pasado… ¿estás dispuesto a ello?-
    - a eso y más Iván, la luz me ha salvado de la muerte… es mi destino-
    - entonces mi deber es instruirte en los caminos de la luz, Tarin-

    El largo tiempo de entrenamiento ante los ojos de la luz y los secretos de la mano de plata eran ahora el destino de Tarin.
    No vería a su esposa durante cinco años o más pero Laura le amaba y el tiempo no sería un problema para ellos.
    Antes de despedirse ella le indicó:
    - no hay más desespero que el verte partir, mi amado pero si ese es tu deber, el servir a la luz, te esperaré con anhelo y vigilia, que la luz te ampare y favorezca-
    - regresaré Laura mi amada, espérame-

    Y así comenzó el camino bajo la escuela de la mano de plata del muchacho, que cambió su carácter y aprendió los secretos de la luz, bajo las tres virtudes: respeto, tenacidad y compasión…
    Abandonó la furia que sentía por creer que su padre había muerto por su culpa. abandonó todo tipo de rencor hacia los demás. Iván le enseñó siempre a tener mente y cuerpo en condiciones, puesto que la verdadera arma de Tarin no sería el martillo, sería su mente ante todas las adversidades que este viviese. Cambió por completo y dejó atrás sus miserias humanas, creciendo como persona. Era un digno guerrero de la luz: de día leía el tomo de la divinidad, mientras que de noche, entrenaba su cuerpo fuertemente. pero aquél entrenamiento culminó, haciendo a Tarin lo que sería durante toda su vida. también conoció a quien sería su mejor amigo de por vida:
    Frank Lightstorm, que como el era joven y ambos siguieron los caminos de la luz, entablando una fuerte amistad.
    Última edición por sacro; 23/07/2011 a las 03:00




  8. #8
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    Alianza Respuesta: [Aniversario] Concurso de Historias

    Capítulo IV:El Juramento, La Mano de Plata, El Maestro.
    La sala estaba llena de paladines y clérigos…
    Iván se unió a ellos mientras que Tarin caminaba a las escaleras de mármol, donde el altar de la luz se alzaba imponente. allí se encontraba un sacerdote, que observaba solemne al novicio pasar firme y sin miedo delante de todos aquellos que como el, habían sido imbuidos en ese recinto. al llegar al pie de las escaleras se arrodilló…
    Hacía cinco años que había luchado en aquél campo contra los orcos y hacía cinco años que la luz le había fortalecido por vez primera para seguir luchando. La emoción no cabía en su rostro, quería sonreír, pero debía mantener la seriedad. Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando el sacerdote comenzó la ceremonia.

    -En la Luz nos reunimos para otorgar a nuestro hermano. En su Gracia, el renacerá. En su Poder, el educará a las masas. En su Fuerza, él combatirá a la Sombra. En su Sabiduría, el guiará a sus hermanos a las eternas promesas del Paraíso-
    El sacerdote miró al maestro del muchacho, luego a los presentes, mientras que tomaba el sagrado tomo de la divinidad y le proseguía con la ceremonia- Levántate Novicio, con la mano izquierda en el sagrado tomo de la divinidad, la derecha en alto-
    Tarin hizo caso enseguida, se levantó con semblante serio y puso su mano en el tomo y levantó la otra en señal de juramento.

    -¿Juras mantener el honor y los códigos de la Orden de la Mano de Plata?-
    -Lo juro- fueron sus palabras, concisas y claras ante aquél solemne juramento.
    -¿Juras caminar bajo la Gracia de la Luz y esparcir su sabiduría a tus hermanos y hermanas?-
    -Lo juro-
    -¿Juras castigar al Mal dondequiera que se encuentre, y protegerás al inocente con tu propia vida?-
    -Por mi Sangre y Honor, lo juro-
    - Iván Venezer Lionhammer, Caballero de la Mano de Plata, si consideras a este hombre digno, colocad tus bendiciones en el-
    Iván se acercó y mientras le colocaba la estola, decía:
    - por la gracia de la luz, que tus hermanos puedan ser curados, por la fuerza de la luz, que tus enemigos sean desechos- a su vez, Iván le colocó su martillo adornado con runas y bendito en la luz en sus manos envueltas en acero, así como le entregó tambien su tratado, que utilizaría para impartir la justicia y castigar al mal, el orgullo de Tarin al recibir el martillo y además de su mentor era tal que estuvo a punto de llorar, pero se contuvo puesto que había heredado eso de su padre, la necedad ante las lágrimas por orgullo y alegría…
    - bienaventurado en la luz seas, Caballero de la Mano de Plata, levántate y se reconocido por tus hermanos y hermanas - el Sacerdote sonrió, mientras que Tarin se daba la vuelta observando la sala, miró a los presentes… que levantaron sus manos, todos al mismo tiempo y bendijeron al muchacho.
    Una infinita paz entro sobre Tarin por cada hebra de su ser, este no pudo mantener los ojos abiertos ante la inmensa luz que llenó el recinto. Cuando abrió los ojos rompieron los aplausos:
    Tarin era un Paladín.

    Dos o tres días pasaron de su juramentación cuando salió con su tabardo, martillo y tomo.
    Regresaba a la ciudad, a casa a ver a su adorada esposa, a su familia.
    Cuando regresó fue recibido en la casa con un abrazo y un beso de Laura, con vítores de sus primos y una suculenta cena.
    Aquél fue un día de júbilo para los Lionhammer y así la paz perduró durante unos años más para ellos con Tarin hecho un hombre.
    No tardaron con el pasar de los años, Laura y el concebir a su primer hijo: Paul Lionhammer II...
    La felicidad de Tarin y lo agradecido que estaba con todo lo que la luz le había dado eran inmensos, ahora tenía un hijo, que pronto seguiría sus pasos, Michael, había conseguido casarse con una joven noble y sacerdotisa, llamada Lisa Kelson y tuvieron al primer sobrino de Tarin: Pablo.
    A todos los pequeños, Tarin les inculcó los valores de la luz y todos, absolutamente todos, adoraron a su primo y tío y fueron directamente o indirectamente enseñados bajo las doctrinas de la luz con fervor y se hicieron creyentes de la misma.
    Merissa, otra de sus primas, había concebido también y dos años más tarde del nacimiento de Pablo, dio a luz a su único hijo: Lionel. Con el paso del tiempo Michael hizo su propio camino, yendo a vivir a las campiñas de Lordaeron, en un terreno que bautizaron el y su esposa como villa Lionhammer. Allí por muchísimos años la familia disfrutó de la infancia de los nuevos pequeñitos de la familia y allí, Pablo recibió el llamado de la luz. Tarin estaba en el deber de instruirlo como Iván lo hizo en el pasado y le llevó al monasterio, donde Pablo encontró los caminos de la luz como suyos, como parte de su obrar, cierto era, que Tarin vivía feliz con una gran y amorosa familia, y así lo hizo durante muchísimos años de sana paz en su patria. Pero la amenaza de los orcos dejó en claro que la lucha del bien contra el mal no dejará de existir en Azeroth. La segunda guerra estallaba y la mano de plata iría dirigida por el gran Uther the Lightbringer a la guerra.
    Tarin partiría… habían pasado pocos años desde que Tarin regresaba del monasterio de los Paladines, Laura no soportaría pasar muchos años más sin su amado, igual que Tarin sin ella. ambos decidieron ir a luchar dejando a sus familiares atrás, con su pequeño hijo Paul llorando por ambos. pero no podía Tarin en lo personal detenerse, como paladín debía cumplir su deber y tenía sacrificios que hacer por la causa.
    Tomó sus armas, se despidió de su hijo y sus otros familiares dejando todo atrás.
    Iván y Frank lo esperaban en las afueras de Lordaeron serios e impasibles. Tarin llegó con Laura, que serviría como enfermera y curandera, a la misma y enseguida se embarcaron en una caravana que se dirigía a la batalla.
    Los meses pasaron y los cuatro servidores de la luz vieron horrores en la batalla indescriptibles, como los orcos mataban y despedazaban sin piedad tierras completas entre tantas otras cosas.
    Pero en medio de la guerra Tarin y su esposa concibieron a su segundo hijo. Quizás no era el momento ni el lugar, pero Tarin al darse cuenta que su mujer estaba embarazada en reiteradas ocasiones le pidió que regresara a Lordaeron.
    Ella se negó rotundamente muchas veces, pero al fin y al cabo iba protegida por tres paladines.
    Tarin nunca pensó que le sucedería algo con Iván y Frank protegiéndoles.
    El tiempo pasó y en una carreta, Laura dio a luz a su segundo hijo: Lightbrand…
    Por un momento a pesar de la horrible guerra que estaban viviendo, Tarin y sus camaradas fueron felices, pero la guerra arremete y destruye plantando horror en el mundo.
    Tarin cuidaba de su esposa mientras que Frank e Iván protegían la carreta en la que iban entre tantas de la caravana.
    Observaba al pequeñito, que apenas tenía unos diez o doce días de nacido. Cuando un grito de guerra orco se escuchó entre los árboles del bosque:
    - LOK ` THAR-
    -¡EMBOSCADA!-

    Se escucharon gritos y enseguida el choque de las espadas. Tarin enseguida arropó a su ahora nerviosa esposa y al infante, mientras que el sonido de la muerte se acercaba a la carreta en la que ellos estaban descansando.
    - luz, protégenos ahora en esta situación, no nos dejes-
    - T-Tarin… t-tengo miedo-
    - tranquila Laura estaremos bien. tú quédate aquí, recuerda que la luz es nuestra compañera... cuida a Lightbrand-
    -¡Tarin!, ¡nos atacan!- decía Iván, llamando al paladín, mientras que Frank le aplastaba la cabeza a un orco que se acercaba- coged tus armas, si morimos, moriremos peleando, estos asquerosos bárbaros adoradores de lo oscuro no tendrán el gusto de matarme capturado, primero muerto, que capturado- decía Iván colérico- escóndete Laura, no dejaremos que pasen esos malditos bastardos.
    Tarin bajó de la carreta, cerró los ojos y entonó una oración, para recibir fuerza y entereza para enfrentarse a aquella adversidad. dentro de su ser sintió como el calor del fuego sagrado le cuidaba, abrió los ojos y notó como la luz brillaba por el. la noche era oscura y tormentosa pero pudo observar dos martillos más cercanos a el cobrando el mismo brillo...
    Eran Frank e Iván.

    Los orcos no tardaron en arremeter contra los tres paladines:
    - MORID, BESTIAS- gritaba colérico el más anciano de ellos, mientras que Tarin y Frank luchaban espalda con espalda, rodeados de orcos que caían ante el talento y la presteza de los tres paladines.
    Tarin apretaba fuertemente su martillo, mientras que hacía retroceder a los orcos blandiendo al mismo con furia, uno de estos tuvo la osadía de cargar contra el.
    - ¡cuidado Frank!-
    Logró derribar a ambos paladines, pero perdió de vista uno de los martillos iluminados por la luz imbuida. Cuando se disponía a machacar a Frank, un grito de dolor proveniente de un orco agonizante lo hizo voltear. Lo último que vio esa bestia verde fue un martillo iluminado acercándose a su cara.
    - ¡levántate, Frank! Aun hay mucho que luchar-
    Tarin extendió la mano a su compadre y mejor amigo de años, pero enseguida recibió traicioneramente por la espalda varios flechazos.
    - ugh…-
    - ¡TARIN, NO!- exclamaba Frank al ver que su compañero era alcanzado. Iván mantenía una encarnizada lucha más adelante, no podía escuchar entre sus rugidos y los de los orcos lo que estaba pasando atrás.
    - ¡TARIN!- fue lo que alcanzó a escuchar el joven de los labios de una mujer. Entre la neblina, la noche y la lluvia pudo observar a su amada Laura levantando las manos fuera de la carreta, lanzando destellos de luz sobre un brujo orco que se disponía a terminar con la vida de los tres…
    - Laura quédate dentro y cuida a Lightbrand- jadeaba Tarin que caía sobre los hombros de su compañero Frank rendido.
    - también he de cuidarte a ti mi amado, no podría vivir sin ti, tienes dos hijos a los cuales ver crecer… Tarin, yo te amo y no puedo dejarte morir solo-
    Ella cerró los ojos y le besó mientras colocaba su mano en el pecho del paladín y le curaba con la gloria de la luz. ella arriesgó su vida para salvar la de su marido. en ese momento, Frank tuvo que soltar a Tarin que había sido renovado por la curación de la luz, para enfrentarse a un orco que cargaba contra ellos.
    La lluvia cubría el hermoso rostro de Laura, mientras Tarin correspondía a su beso, pero su ruborizado rostro, tras un grito de un orco se volvió pálido y sin vida. Laura caía hacia atrás. Mientras que el atónito Tarin la cogía antes de que cayera pesadamente al suelo lleno de barro. Una flecha le había atravesado la espalda. Nuevamente, Laura le había salvado, pero sacrificando su vida misma.
    -¿laura?... ¡LAURA!- exclamó Tarin, que entre sollozos, agitaba el cuerpo de su amada, que había caído ante la fiereza y maldad despiadada de los orcos. Ella abrió los labios por última vez mientras decía...
    - te… amo…Tarin- su mano dejó de estar tensa y quedó inerte.
    Tarin levantó a su amada en brazos y la metió en la carreta. luego exclamó un rugido de ira, levantó su martillo tras eso y cargó con colérica y sagrada furia contra los orcos.
    Le habían arrebatado lo que el más amaba.
    Frank no creía lo que sus ojos veían. Aquella triste escena:
    Laura, su comadre estaba muerta, su compadre Tarin arremetía con furia sobre los orcos mientras rugía y exclamaba maldiciones. jamás había visto a Tarin tan lleno de ira como ese día…
    Luchó con fiereza, pero los orcos eran demasiados al menos para Tarin que se vio obligado por nuevas heridas a retroceder y meterse dentro de la carreta. Frank pensó…
    -¡El niño!-
    Corrió hacia la carreta que comenzó a arder por una ráfaga de flechas encendidas. Frank barrió su maza contra unos dos orcos que se preparaban para entrar a la carreta y cuando se acercó observó a Tarin con el pequeño en brazos llorando desconsoladamente, mientras miraba a su caída esposa tendida en el suelo de la carreta.
    - Tarin, debemos salir de aquí, los orcos acabarán con nosotros-
    - yo no me voy… Frank- dijo Tarin limpiándose el rostro, tendiéndole al pequeño a su padrino.
    -pero… ¿qué dices?- cogió al pequeño en brazos bastante extrañado- ¡debemos irnos!
    - si no se queda alguien… jamás podrán escapar, ni tú ni Iván-
    - Tarin, no digas tonterías, debemos movernos-
    - no, Frank debo quedarme. llévate a mi pequeño y cuida de el. yo me encargaré de darles tiempo de escapar-
    - pero Tarin-
    - ¡vete de una vez!, ¡no queda mucho tiempo antes de que bloqueen los caminos!- ese grito, convenció a Frank de llevarse de una vez al pequeño y obedecer a Tarin…
    - que la luz les proteja a ambos- dijo Tarin, dándole un beso en la frente por última vez a su hijo y palmeando el hombro de su compadre- ahora iros-
    Frank obedeció y tomó su destrero amarrado a la carreta. los desamarró y cogió con fuerza al pequeñito, mientras que observaba por última vez la carreta quemarse mientras los orcos corrían a ella.
    Se dirigió a los bosques y de ellos se encaminó al sur, a Ventormenta donde juró proteger a su ahijado y seguir luchando tanto por la luz, como por el paladín que le había salvado la vida…
    La segunda guerra estaba por terminar tras esa emboscada.
    Lo que sucedió, fue debido a los asquerosos Orcos que en su desesperación de detener el avance de la alianza, hacía emboscadas sobre las caravanas, pero inútilmente lograban algo destacable.
    Refuerzos llegaron más tarde a la zona para corroborar que en la caravana pocos habían sobrevivido.
    Iván, estaba herido metros más allá de la carreta donde su primo menor había luchado con tal fiereza.
    Los soldados lo encontraron y reconocieron que era un caballero de la mano de plata.
    Lo levantaron y le hicieron a regañadientes regresar a Lordaeron a avisar de aquella terrible noticia a su familia. El pequeño Lightbrand quedó en el olvido junto a Frank porque Iván dolido por haber visto lo que vio no quiso oscurecer más el dolor de la familia indicando que un pequeño Lionhammer había muerto sin haber conocido a los demás de la familia.
    Además que el viejo Iván había quedado muy marcado tras tantas guerras y haber visto aquella última contienda como su pupilo y más preciado familiar había caído.
    Contaba ya con unas cuatro décadas vividas, pero había fallado en la promesa que hizo a Godric de proteger a su hijo aquél día en que murió.
    Su temple se vio resquebrajado y cuando regresó a Lordaeron, no era ya el mismo que había luchado antes por la luz, por su patria y por su familia. aquella batalla le quitó mucha vitalidad y al regresar decidió colgar sus hábitos. decidió retirarse y dejar que la vejez hiciera lo suyo. Aún le faltaban años para llamarse viejo o jubilarse, pero su decisión ya estaba tomada.
    Conoció a la madre de su hija tras el final de la guerra, a la hermosa Susan: una campesina que atendió sus heridas tras su regreso que a pesar de ser mucho menor que el, adoró y amó por el resto de sus días. ella dio a luz a su hija: Susan Lionhammer, que por motivos de su trágica muerte en el parto, decidió llamarla como quien la trajo al mundo. esto selló el destino de Iván, que tras haber decidido dejar atrás su antaño vida como miembro de la Orden de la Mano de Plata murió de anciano a pocos años de que comenzara la tercera Guerra en Lordaeron y los sucesos de la plaga. Frank se llevó al pequeño Lightbrand a Theramore y allí le instruyó en los caminos de la luz. No volvió a escribir a la familia por sentirse avergonzado de haber dejado atrás a Tarin. No llevó al pequeño a su familia porque cuando se dispuso a hacerlo, Lordaeron era azotado por la plaga y la tercera guerra… Tarin Lionhammer había sido el mentor directa e indirectamente de los últimos nacidos bajo el nombre de la familia, que ahora en ellos queda el restaurar tanto la antaño gloria que tuvieron en su vieja patria, como la de proteger los estamentos de la luz fielmente y servir una vez más… a la alianza.
    Última edición por sacro; 23/07/2011 a las 02:59




  9. #9
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    Predeterminado Respuesta: [Aniversario] Concurso de Historias

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    El cansado viajero jugueteaba con su colgante en el coche de caballos. El traqueteo más que molesto, le resultaba agradable, como un masaje. Sus ojos no se apartaban de la enorme amatista, del tamaño de un puño, perfectamente tallada, colocada sobre una capa de plata, todo enganchado en una cadena de plata también. Una inocente sonrisa se posó en los labio del extravagante viajero sin tan siquiera darse él cuenta.
    Era un hombre alto, de casi un metro ochenta, delgado, con un bigote muy bien cuidado que iba a la perfección con su nariz, larga, pero no por ello afeaba su rostro. Su largo cabello, recogido en una coleta, era negro como la noche y por su juventud, aún no había ninguna veta plateada que rompiera la conformidad de su pelo.
    El carruaje frenó de golpe y el peculiar personaje guardó el colgante entre sus lujosos ropajes.

    -Señor, hemos llegado.

    -¡Bien, bien! ¡Ya hemos llegado a la...- Dijo ilusionado el viajero mientras salía a toda prisa del carruaje- ¿Ciudad?

    “La Bota” no era la imagen que tenía en mente el llamativo trotamundos.

    -Fred, amigo, esto no es...-Masculló
    -Lo sé, señor, pero ya es tarde, y los caminos no son muy seguros por esta zona. Ya verá como esta encantadora posada es de su gusto, don Vladimir.
    -Fred, Fred, Fred- Dijo con cariño Vlad mientras ponía una mano en el hombro del cochero - Ya sabes que no me gusta que me llames don Vladimir...

    El rudo cochero sonrió


    -Llámame
    señor Rothben. - Dijo haciendo énfasis en “señor”.

    La sonrisa del cochero desapareció, suspiró y comenzó a descargar todas las maletas de su señor.

    La escuálida mano empujó entre tímida y curiosa la vieja puerta del local.


    “La Bota” era una posada estratégicamente colocada en mitad del camino, no visitada muy habitualmente, pero sí por las gentes del pueblo cercano y por algún que otro viajero con ganas de camas sin chinches.

    La habitación principal estaba iluminada por unas cuantas velas en los lugares adecuados y una gran chimenea que además de calentar notablemente la estancia, daba un toque muy acogedor. Había un par de mesas dispersas por la habitación y una barra no muy grande en una esquina.
    Cuando Vladimir entró, todos dejaron lo que estaban haciendo, girándose casi al unísono para ver a la excéntrica figura. Vladimir simplemente les respondió con una estúpida sonrisa y caminó hacia la barra haciendo sonar, más de lo que le gustaría, el talón de sus botas.
    El tabernero era un hombre de unos cuarenta y pocos, con un bigote mal cuidado y con barba de un par de días. Su incipiente calva dejaba con vida algunas áreas llenas de canas.


    -Buenas noches caballero- musitó el tabernero, impresionado aún por las pintas del viajero- Bienvenido a “La Bota”. Soy Ron ¿En qué puedo ayudarle...?

    -Vladimir, Vladimir Rothben- Mientras decía esto miraba de reojo a los demás clientes, esperando alguna reacción entre ellos.


    Había un hombre bastante gordo sentado con otro bajito y calvo en una mesa de la esquina, un hombre delgado y no muy alto junto a la chimenea, uno enorme y musculoso sentado con unos compañeros en una mesa junto a la ventana, y lo demás eran un par de viajeros más dormidos que despiertos. No hubo ninguna reacción ante su nombre, lo cuál borro la sonrisa de Vlad.


    -Bien, señor Rothben ¿Qué deseaba?


    La puerta se abrió de sopetón ante la fuerte patada del cochero de Vlad, cargado hasta arriba de maletas. Se volvió a hacer el silencio en la estancia.


    -Una habitación para mí, mi fiel cochero dormirá aquí, en la sala comunitaria.- Volvió la sonrisa a los labios del personajillo.


    -De acuerdo. Tenemos una libre en la planta de arriba... Si es tan amable de acompañarme.


    -¡Claro! Fred, síguenos.

    -Sí, señor Rothben...

    Todos fueron encaminándose hacia las escaleras, pero justo cuando Vlad iba a poner un pie sobre el primer escalón, un gato negro cruzó delante suyo, entrando en la habitación contigua. Vlad se quedó como helado en el aire, con el pie levantado, en una pose ridícula. Ron estaba subiendo las escaleras pero al ver a su nuevo cliente paró y se quedó mirándole extrañado.

    “Con la gente de dinero... Hay que ser paciente.” Suspiró y preguntó lentamente:
    -¿Ocurre algo, señor?
    -El gato... Se ha cruzado.- Murmuró sin mover ni tan siquiera los dientes.
    -¿Perdón?-Dijo sorprendido Ron
    -El...El gato... Que ha pasado delante mía...
    -Oh... Yo...
    -No se preocupe-interrumpió Fred dejando las maletas un segundo en el suelo.- Ya voy yo...

    Fred pasó por delante de Vlad, cruzando ante él, luego, cuando su señor recuperó la compostura, recogió las maletas y se colocó detrás de él.


    -Perfecto Fred, por eso te quiero bien- soltó una risilla la mar de aguda- Gracias por llevarte la mala suerte.


    -Válgame la Luz...-Susurró casi para sus adentros Ron.


    La puerta de la habitación se abrió con un chirrido. Rápidamente Ron encendió las velas de la habitación, dio un par de golpes sobre la almohada para quitarle algo de polvo y abrió la ventana.


    -Déjenla abierta unos instantes, que se ventile.


    -Es... Bueno... Una... Habitación muy...Habitación.


    Vlad se giró como si acabase de hacer el mayor cumplido del mundo y dió un par de palmadas que desconcertó a Ron. Ambos se quedaron mirando unos segundos eternos; Vlad con su estúpida sonrisa y Ron con su sudorosa cara.


    -¡Vamos!


    Ron pareció no entender


    -¡Lárguese!- Dijo con una extraña animosidad.


    -Cla-Claro.


    Y dicho esto, Ron abandonó la sala, cerrando tras de sí la puerta.


    -Madre mía, la que voy a pasar.

    -----------------------------------------------------------------------------------------------------o0o-------------------------------------------------------------------------------------


    -Una noche muy tranquila.-Susurró el alguacil

    -Sí, señor.

    La pareja, el alguacil y su ayudante, bebían tranquilamente en “La Bota”, como suelen hacer casi todas las noches que tienen libre. Brad era un hombre de cerca de los cincuenta, bastante gordo, con su espada en el cinto y con su vara de alguacil apoyada en la pared. Junto a él, su fiel ayudante. James era bastante bajito, pero muy corpulento. Con pelo en el pecho y de una edad cercana a los treinta. Tenía una barba bastante poblada.


    -Muy,muy tranquila, demasiado tranquila... Como aquella que...


    La puerta se abrió lentamente y ambos guardaron silencio. Una larga nariz acompañada de un peculiar bigote asomó por ella.


    -Pero ...¿Qué?


    La puerta se terminó de abrir y el extravagante personaje atravesó el marco. Entre el silencio, atravesó la habitación hasta la barra y se puso a hablar con ron.


    -¿Pero este de que armario de vieja ha salido?- Dijo James dando un sorbo a su cerveza

    -Calla imbécil

    -....Vladimir Rothben...

    -Lo sabía- Susurró Brad
    -¿Qué?
    -Calla, joder
    -Vaya, si que estás borde hoy eh- Dijo malhumorado James.

    Vlad y su compañía desaparecieron por las escaleras.


    -Es Vladimir, Vladimir Rothben- Dijo sobresaltado Brad


    James bebía ignorante, saboreó la cerveza y suspiró.


    -¿Quién?


    -¡Vladimir Rothben! ¡ “El Mentalista Chiflado”!


    James escupió la cerveza, bañando con una fina capa de esta bebida el rostro de Brad


    -¿¡Vladimir Rothben!? ¿Qué demonios hará aquí, alejado de la mano de la Luz?


    -Yo que se... Algún caso o algo así... -Brad se limpió el rostro con la manga, farfullando maldiciones.


    -Pues aquí no ha pasado nada.


    -Dicen que siempre llega a lugares donde no ha pasado nada, pero que nada más poner él sus botas en cualquier lado, ocurre algo.- Dijo Brad sin quitar ojo de las escaleras.


    -Sí. Eso siempre me ha resultado algo sospechoso.-James volvió a dar un sorbete a la cerveza


    -Dicen que paga a su sirviente para que haga los crímenes, y así luego los resuelve él, inculpando a algún pobre desgraciado.- susurró Brad y dio un buche a su cerveza- Pues a este le cojo yo, ya lo verás.


    De repente se oyó como el caer de un objeto, y un gran ruido de sillas apartándose.

    --------------------------------------------------------------------------------------------------------o0o--------------------------------------------------------------------------



    Albert se paso una mano por su rapada cabeza. Dio un gran buche y miró sonriente a sus compañeros, que charlaban efusivamente sobre memeces


    -¡Y te digo que fueron tus cabras las que entraron en mi huerto y devoraron todo! ¡Así que, a pagar, cacho perro!


    -¡Mis cabras estaban en su cerco como siempre, que tú no sepas hacer un puñetero espantapájaros y por eso se te hayan comido todo, no es mi culpa! ¡Cómele la oreja a otro pobre “desgraciao”!


    Albert suspiró aburrido. Era el típico matón de pueblo al que la naturaleza le había otorgado una musculatura casi sobrenatural y un carácter arrollador. Normalmente había apuestas, dados y demás pasatiempos que a Albert le entretenían, pero hoy estaba el alguacil, y esta calma le aburría sobremanera.


    La puerta se abrió lentamente, dejando ver una figura vestida de una manera peculiar. Todos callaron y un compañero fingió contener una carcajada.


    -Calla gilipollas.- Sentenció Albert. Y así hicieron todos.


    El personajillo avanzó hacia la barra bajo la atenta mirada de todos, subió las escaleras con Ron, el tabernero, y el sirviente del nuevo cliente y desaparecieron escaleras arriba.


    -¿Habéis visto su bigote? ¡Madre mía! -Dijo chistoso, uno de los compañeros


    -¿Y su nariz? ¡Já! ¡Parecía un elekk boca arriba! - Todos estallaron en carcajadas, incluido Albert.


    Un desgraciado viajero que seguramente maldeciría de por vida la noche en la que se levantó de su mesa a por otra jarra, chocó con el brazo de Albert, que sostenía la suya, dejándola caer.


    El tiempo para el viajero se ralentizó. Vio perfectamente como la sangre de la totalidad del cuerpo de Albert subió rápidamente a su rostro, coloreándolo de un rojo amoratado. Los ojos de la masa de músculos parecían a punto de salirse de sus órbitas.


    “Que la Luz me acoja en su seno.” Pensó temeroso el trotamundos sediento.


    Albert se levantó de sopetón, tirando su silla en el acto y tambaleando la mesa.


    -Vamos a liarla... - Susurró uno de los compañeros de Albert a otro- Empújame.


    Y así lo hizo. “El Alto” empujó a “El Canijo”, que fingió que se tropezaba para ir a empujar a otro cliente, arrojándole la bebida, y haciendo que este se pusiera en pie.


    Cuando Albert soltó su terrible puñetazo que, prácticamente tuvo el mismo efecto de un petardo entre los dientes del pobre viajero, la fiesta comenzó, y “El canijo” golpeó al cliente indignado, y este le devolvió el golpe, que fue la reacción para que “El Alto” le estrellase su puño en el estómago del desgraciado, creando una reacción en cadena bastante curiosa vista desde lejos, pero muy dolorosa para el pobre indignado.

    --------------------------------------------------------------------------------------------------------o0o----------------------------------------------------------------------------------



    Ron bajó triste las escaleras. Antes de meterse en su habitación, persiguiendo al gato de su sobrina para que no se repitiese la misma escenita de antes, miró a su clientela. El alguacil murmuraba algo, y el grupo de Albert estaba asombrosamente tranquilo, pero faltaba alguien. Se dio un minuto para ver quien demonios faltaba y encontró la respuesta: El herrero, Josh, que estaba antes al lado de la chimenea.


    -Cachis... Pues me debía 4 monedas de plata... Es igual, ya se las cobraré.


    Abrió del todo la puerta de su habitación, que estaba a oscuras. La cama estaba deshecha y solo se oían los grillos del bosque.


    -Qué raro... Juraría que había encendido las velas de mi cuart...- Vio la ventana abierta- Ay, en qué estaría pensando.


    Fue a cerrar la ventana pero el maullido del gato le paró en seco.


    -¿Qué haces ahí subido? Baja, que te vas a escoñar.


    Un gran estruendo de mesas, sillas y cristales le hizo girarse rápidamente dirección a la puerta semicerrada.


    -¿Pero qué cojones?


    De repente dejó de oír, de sentir todo su cuerpo, excepto un fuerte dolor a la altura de la nuca. Observó impotente como se desplomaba y se desvanecía, dejándose engullir inevitablemente en la oscuridad.

    -----------------------------------------------------------------------------------------o0o--------------------------------------------------------------------------------------------------

    Brad se cayó de culo al intentar levantarse de la silla, y le fue imposible levantarse.


    James ya se había puesto en pie e iba a por Albert y su grupo.


    -¡James!¡James!-Gritó enfurecido y atascado Brad


    James le echó una mano a Brad, que a duras penas le levantó.


    -¡Quietos!¡Quietos! - Gritaba Brad- ¡Quietos, coño, u os arresto a todos!


    Mientras Brad trataba de poner algo de orden a gritos y algunos golpes, James había placado a un borracho y trataba de neutralizarlo.


    Fred bajó las escaleras temeroso con Vladimir atrás, empujándole.


    -¿Pero qué pasa Fred? ¡Asómate, rápido, quiero saberlo!


    Fred asomó el hocico recibiendo un botellazo en el rostro que lo tiró de espaldas. Vlad soltó un gritito.


    Vlad terminó de bajar las escaleras justo cuando el alguacil y su ayudante terminaban de poner orden.


    -¿¡Quién ha empezado todo esto!?- Dijo tratando de recuperar el aliento- ¿¡Quién!?


    Albert tenía una brecha en la cabeza y se la tapaba con un trapo sucio.


    -Él- Dijo Albert sonriendo mientras señalaba a un vuelto que estaba tirado en el suelo.


    -Me cagüen diez, Albert, no sé por qué pero siempre la lías. -Brad dió un bufido.


    -A ver, Ron, cóbrame la mía y la de James, me llevó a estos al calabozo.


    Brad se acercó a la barra mientras James vigilaba que nadie se escapaba.


    -¿Ron?- Dijo apoyándose en la barra y asomándose, por si el tabernero estaba escondido debajo.


    Al no encontrarle, lo intentó con más fuerza.


    -¡Ron!


    Sin respuesta.


    -¡Ron, coño, que me quiero ir!


    Entonces se fijó en que la puerta de su habitación estaba encajada.


    -Joder Ron, si te vas a echar un sueño avisa coño.


    Brad abrió la puerta, dejando entrar la luz de la sala común a la habitación en tinieblas. El cadáver de Ron estaba en el suelo, tirado sobre un charco de sangre.


    -¿Ron? ¡Válgame la Luz! ¡Ron!


    Brad se echó sobre el cuerpo inerte de Ron para confirmar sus presentimientos.


    -Está...Muerto...


    James y Vlad entraron casi a la par.


    -¿Por qué tanto grit...- Susurró James, que se quedó sin habla ante semejante escena.


    -Mierda, James. ¡Que nadie salga de esta posada! Hay que resolver esto.


    -Ya-Ya habéis oído, cachos de mierda ¡Que nadie salga de aquí!


    La clientela mostró su desaprobación mediente cuchilleos.


    -Pues yo tengo sueño ¿Se puede saber qué ocurre?- Gruñó Albert


    -Han matado a Ron- Sentenció James


    -¡Joder James!- Gritó Brad desde la habitación


    -Uy, mierda, quiero decir que nada. Un simple control rutinario.


    Brad suspiró, pasándose la mano por el rostro, desesperado.


    La taberna se lleno de un murmullo casi molesto. Todos estaban nerviosos y asustados, y si por ellos fuera, correrían como alma lleva el diablo campo através.


    Vlad se paseó por la escena del crimen encendiendo algunas velas. Mientras, observaba el panorama.


    El cadáver de Ron estaba tumbado, boca abajo, en un charco de sangre bastante grande, por lo que debería de llevar muerto un buen rato. La única ventana de la habitación estaba abierta de par en par, dejando entrar una gélida brisa. La estantería estaba rota, y todo lo que estuvo sobre esta, estaba ahora desparramado por el suelo.

    Vlad se agachó y recogió uno de los muchos trozos de porcelana que había junto al cadáver.

    -Parece que tenemos el arma del crimen- Sonrió


    Brad levantó la vista para mirar a Vlad, que sujetaba como si de una tacita de te se tratase, un trozo de jarrón salpicado de sangre.


    -Señor, le pido que abandone la esce...

    -¿Es que usted no sabe quién soy yo? - Dijo Vlad- Soy Vladimir Rothben, el mentalista.

    Brad suspiró.


    -Lo sé, señor Rothben. Pero no creo que...

    -¡Minucias! Soy más necesario que nunca- Le cortó Vlad.- Ya lo verá.

    Brad volvió a suspirar.


    -Está bien.


    -Necesitaré una mesa rodeada de velas, la habitación a oscuras y solo mi propia compañía- Dijo sonriente.


    Brad se le quedó mirando incrédulo. Luego se resignó y fue a por las cosas.


    -Madre mía ¿Sólo por resolver un par de casos se cree que puede ir dando órdenes por ahí?- Masculló para sus adentros Brad.


    Quince minutos después, todo estaba listo. Brad dejó a solas al mentalista y este se sentó tranquilamente junto a la mesa llena de velas. Lentamente, como disfrutando del momento, sacó su colgante, dejándolo en el centro.


    -Bien, bonito, haz el trabajo por papi.- Le susurró Vlad al colgante.- ¿Quién asesinó a Ron el tabernero de la posada “La Bota”?


    Vlad esperó mirando con una estúpida sonrisa a la amatista.

    Los brillos de esta se fueron concentrando, como un flujo. Lentamente se fueron dibujando unas letras que revoloteaban por el colgante. Después, las letras fueron colocándose en un orden; “Perseo”.
    Vlad arrugó la nariz.

    -¿Perseo?


    Las letras desaparecieron. Vlad se encogió de hombros y salió sonriente de la sala.

    Levantando su escuálido dedo como si fuera la batuta de un director de orquesta, proclamó:

    -¡Perseo es el asesino!


    Todos se quedaron mirándole en silencio.


    -¿Quién? -Dijo el alguacil

    -¡Perseo! - Dijo de nuevo Vlad- ¡Vamos, haga su trabajo, atrápele!
    -¿Y quién demonios es Perseo?
    -Ah, bueno, usted sabrá. - La sonrisa de Vlad desapareció de su rostro- ¿No hay ningún Perseo en la sala?

    Todos se miraron entre ellos. Negando.


    -Oigan- Dijo Albert- ¿No estaba aquí antes el herrero? ¿Cómo se llamaba?

    -Yo juraría que se llamaba Pedro-Dijo “El Canijo”.
    -Es igual ¡Tras él! ¡Él es el culpable!- Anunció Brad- Antes estaba, y ahora no ¡Debe ser él!

    Todos se dispusieron a salir en busca del herrero.


    -¡Esperad!- Chilló con su voz aguda Vlad- ¡Que no! ¡El asesino se llama Perseo!


    -¡No hay ningún Perseo en el pueblo!-Respondió James


    -¡Ha podido ser un viajero!- Apuntó Vladimir


    -¿Y para qué iba a matar un viajero a Ron sin llevarse ni tan siquiera el dinero de sus bolsillos?- Le contestó Brad- Le he estado inspeccionando y tenía 1 moneda de oro en monedas de plata, una cantidad para nada despreciable.


    Vlad le iba a responder, pero se quedó sin contestación posible.


    -¡Tras Pedro!- Gritó Albert

    -¡Tras él! - Corearon todos.

    La muchedumbre salió enfurecida por la puerta.


    Vlad se quedó a solas en la habitación.


    -Ugh, mi cabeza- Masculló Fred mientras se incorporaba- ¿Qué ha pasado?


    Vlad miró a Fred


    -Nada. Haz las maletas, Fred. Nos vamos.


    -------------------------------------------------------------------------------------------------o0o-----------------------------------------------------------------------------------



    -Estúpida piedra¿Cómo me has podido fallar? ¡Yo me valgo sin ti a las mil maravillas!


    Vlad observaba el colgante que se movía con el traqueteo del carruaje.


    -¡Para aquí, Fred!


    El carruaje paró en un puente. Vlad abrió la puerta del carruaje y de manera algo afeminada, arrojó el colgante al lago sobre el que pasaba.


    -Adiós problemas.


    El carruaje atravesó el puente bajo la atenta mirada de una niña que jugaba con unos guijarros en la orilla del lago. La niña dejó lo que estaba haciendo y se echó de cabeza en el lago. El lago no era muy profundo a la altura donde Vlad arrojó el colgante, y la niña lo encontró rápidamente.


    La chica, de rubios cabellos, volvió a la orilla.


    -¡Qué bonito! ¡Mira, mira como brilla Perseo!- Dijo alegre mientras corría hacia un árbol.-¡Mira Perseo, mira!


    La niña le mostró su tesoro a un perezoso gato negro que le respondió con un maullido.


    -¿A que es bonito? ¡Se lo voy a regalar al tito Ron, ya verás que cara pone!- Dijo mientras cogía en brazos al gato.


    Perseo le respondió con otro maullido de desaprobación, pero se dejó llevar.


    ----------------------------------------------------------------------------------------------------o0o----------------------------------------------------------------
    ------------------------


    Perseo entró en la habitación. Se paseó aburrido por esta, sin saber que hacer. En la estantería había un hueco que le pareció muy atrayente, junto al viejo jarrón que tanto odiaba; Hacia aparecer un gato traslúcido que le imitaba. Decidió echarse un sueño.


    La puerta se abrió lentamente dejando ver la figura de Ron.


    -Cachis... Pues me debía 4 monedas de plata... Es igual, ya se las cobraré.


    Perseo se quedó mirándole, aburrido.


    -Qué raro... Juraría que había encendido las velas de mi cuart... Ay, en qué estaría pensando.


    Ron fue a cerrar la ventana. Perseo maulló despreocupado, en forma de saludo.


    -¿Qué haces ahí subido? Baja, que te vas a escoñar.


    Se oyó un gran estruendo. Perseo se asustó saltando, empujándo al levantarse el jarrón de su izquierda.


    -¿Pero qué cojones?


    El jarrón se desplomó sobre la cabeza de Ron, que cayó al suelo inerte. Por el susto del jarrón, Perseo siguió corriendo por la estantería, arrollando todo lo que encontraba a su paso. Arrojó todos los libros, esparciéndolos por la sala. Entonces, observó su salvación: La ventana estaba abierta. De un salto desapareció en la noche.

    ------------------------------------------------------------------------------------------o0o---------------------------
    ---------------------------------------------------------------------------

    Vlad no volvió a resolver un caso. Fred murió de tuberculosis un año después. El herrero fue hallado culpable y fue ahorcado una semana después. En cuanto a Perseo, pasó el resto de sus días engordando bajo la mirada cariñosa y atenta de su ama, la sobrina de Ron.
    Última edición por javs28; 28/07/2011 a las 20:13

  10. #10
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    Predeterminado Respuesta: [Aniversario] Concurso de Historias

    ~Historia de un Murloc ~


    El alba despuntaba, mi fogata se había consumido casi en su totalidad y comenzaba a sentir el fresco de las mañanas en stranglethorn valley.
    Me senté sobre mi capa, que la noche anterior la había puesto sobre el suelo para descansar de mi larga travesía, y me refregué los ojos. Al mirar el río, noté que estaba a pocos metros de un asentamiento Murloc
    <Maldición> Pensé, y me desvanecí. Una de las cosas por las que agradecía ser picara, no era necesario que salga escabulléndome entre el pastizal, aun podía remolonear un poco.
    Busqué en mi mochila y saque un trozo de pan y mi cantimplora con agua, mordí con fiereza el pan y bebí un sorbo de agua. Tenia que pensar por donde seguiría mi camino, debía conseguir un camino lo mas directo posible a Darkshire
    <¿Dónde estoy? > Miré a mi alrededor y al echar un vistazo por el asentamiento, vi un pequeño murloc que salía a hurtadillas de su cabaña.
    <pequeñín, ¿adonde te diriges?> tenia una forma de caminar graciosa, mas aun porque al parecer estaba tratando de escaparse. Era extraño ver un pequeño murloc lejos de sus padres, al percibir que su idea era alejarse del asentamiento decidí seguirlo. Cruce el río por un camino de rocas que sobresalían del agua y fui tras el
    <maldita sea... me mojé las sandalias...> miré de soslayo mis pies <luego las pondré a secar unas horas>
    el pequeño había ido corriendo hacia el camino de piedras que llevaba directo a booty bay. No era un lugar recomendable para una criaturilla tan tierna, aun así no salí de mi forma invisible y la seguí.
    Cruzó el sendero y bajo por la colina
    <La zona de goblins...¿¡esta criatura esta loca!?>
    comenzó a rebuscar entre la hierba desesperadamente, haciendo caso omiso al peligro que corría y saco de entre la tierra una lanza con la punta corroída, la alzó al cielo como si de una reliquia se tratase y lo abrazo con fuerzas. La lanza estaba rota por la mitad y aun así la criaturilla la llevaba a rastras. Subió la colina y comenzó a jugar con su nuevo juguete, lanzaba alaridos al parecer diciendo algo en su idioma y golpeaba a un enemigo imaginario. Me senté en el suelo con las piernas flexionadas y posé mi mentón en la palma de mi mano, observando con ternura como el pequeñito jugaba a los soldados, por un momento mi mente voló a través del tiempo y recordó viejas épocas, en donde aun vivía con mi familia en qel’danas y veía jugar de esa forma a mi pequeño hermano.
    -Serás un gran guerrero- Solía decirle, revolviendo su espesa y negra cabellera al tiempo que el sonreía y me abrazaba con fuerza la cintura.
    Era tan hermoso, ¿cómo estaría ahora? ¿habría aprendido nuevas cosas?
    <Seguramente que si>
    Volví a la realidad, el pequeño se había alejado un poco, dando vueltas como si de una danza se tratase, y su acompañante era la lanza.
    Con el rabillo del ojo noté algo se movió. Volví el rostro con velocidad y me mantuve alerta. A simple vista solo estábamos el pequeño y yo, mas si agudizaba un poco la visión, se podía ver agazapado, entre la maleza, un puma. No estaba a mas de dos metros mios, mas su atención no estaba puesta en mi, sino en el pequeño murloc que, inocente e ignorante del peligro, seguía en su mundo con la lanza. Quise espantar al puma
    <¿Los pumas comían murloc?>
    Hasta donde yo sabia, no era así. Pero aquel puma parecía exento de aquella información.
    Comenzó a acercarse, sigiloso y luego, deteniéndose en seco, comenzó a rodear al pequeño. Mire a mi alrededor y busque entre mis ropas una cuchilla para lanzarle al animal.
    <No debería hacer esto, lo se> me dije en mis adentros, tomé la cuchilla y la lancé cerca del puma. Este no dio importancia, pero el pequeño murloc escuchó el ruido del metal contra el piso y se quedó tieso, mirando la cuchilla.
    Ese era su momento, El animal dio un salto, casi con elegancia y de un zarpazo tiro al pequeño al suelo. El murloc lanzó un alarido, y la lanza salió disparada de sus manos para caer a unos metros de el.
    <Demonios> maldije, y tomando mis dagas, corrí hacia el animal dejando atrás mi estado de invisibilidad. El, de una mordida, había roto el cuello del murloc, al tiempo que yo hundí mis dagas a cada costado de su pecho. Soltó a su presa, que cayó desplomada al suelo y dio vuelta el rostro alzando una de sus zarpas.
    -maldito seas ¡lo mataste! –exclamé y con un rápido movimiento le corte la yugular.
    El animal quedo tendido agonizante junto al murloc y allí lo dejé.
    <estúpida bestia, solo estaba jugando> Lo miré con asco y escupí sobre su cabeza. Voltee el rostro hacia el pequeño y me arrodille junto a el, tenia la boca abierta y sus grandes ojos mirando el cielo, como suplicante. Ya estaba muerto, lo sabia, y era una especie no muy civilizada... el mundo no perdía nada con su muerte pero no pude evitar que un dolor se instalara en mi pecho. ¿eso también le pasaría a mi pequeño hermano? ¿vendría acaso, algún maldito de la plaga y lo dejaría tumbado en el suelo, sin vida?
    -Malditos sean –tercié. No podía hacer nada por el pequeño, tampoco podía hacer nada por mi hermano. Guardé mis dagas nuevamente entre mis ropas y me desvanecí, Los murlos ya se acercaban, habían oído el grito del pequeño por lo que no me podía quedar, luchar contra ellos me llevaría tiempo, y era justamente tiempo lo que no podía dejar pasar. Le tiré un beso al pequeño y salté sobre su cuerpo, siguiendo por el sendero de piedras. Tan solo volví la vista atrás para observar como los demás murlocs se congregaban a su alrededor, uno tomaba la lanza, otro alzaba el cuerpo sin vida y otro, miraba alrededor en busca del culpable, o quizas..quien sabe, en busca del que vengo la muerte de la criatura.
    En fin, ninguna de las posibilidades hacia que me quedara mas tiempo. Camine en sigilo unos metros y luego de asegurarme que nadie estaba cerca, monté en mi zancudo (peko peko, como lo habia llamado mi pequeño hermano ) y me alejé con velocidad.

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