Siguiendo la línea de Historias de este año que he escrito, aquí les va la historia del Padre de Sacro y Lightbrand, que la disfruten... es la historia del maestro de mis actuales pjs: Pablo, Susan, Sacro y Lionel, en parte el influyó en la vida de todos los personajes que quedan referentes a esa familia. espero que sea de su agrado, va con mucho cariño para ustedes:
El Martillo de la Luz,Tarin Lionhammer.
Prólogo: Nacimiento de un Maestro.
-La Luz dirige mi pasos, rige mi carácter, sigo sus virtudes-
-¿vez a la luz como algo en lo qué creer obligado, te han obligado a creer en la luz?-
-jamás. la luz, es mi guía y siento su poder, su magnificencia y se que ella está ahí. la luz es mi todo, no he sido obligado a creer en ella-
-entonces ¿crees en ella porque te da poder?-
-no. creo en ella, porque es la magnífica bondad materializada, es una fuerza de creación, no nos da dotes a ninguno, por medio de nosotros ella actúa en este mundo, la luz los ilumina, para luchar por el justo bien mayor que buscamos-
- ¿y buscas por cualquier medio cualquiera que sea, lograr ese bien mayor?-
- no, la luz, jamás ha de apoyar a aquél que use sus armas indiscriminadamente sobre los demás. a aquél que Agreda al inocente, a aquél que no siga las tres virtudes: el respeto, la tenacidad, la compasión, son nuestros principios y conforme a ellos hemos de obrar, así y solo así, ante los ojos de la luz estaremos sirviendo con honor y con bondad, por sangre y honor sirvo- el joven hablaba con convicción en sus palabras, no había leído un discurso, no había anotado nada en un papel. sus palabras, salían de su corazón.
-levántate, Novicio-
Iván Venezer Lionhammer, le dio la orden de levantarse. Tarin asentía con los ojos cerrados y se posaba a la altura de su mentor.
-has demostrado tener convicción y entender los dictámenes de la luz, Tarin tu mente es tu arma más poderosa, has dejado atrás tus carencias, has dejado atrás todo sentimiento de odio y rencor, has acudido al llamado de la luz, con fuerza y con verdadera fe-
Iván, hombre que en ese momento llevaba quizás unas cuatro décadas vividas, había visto a la muerte a la cara miles de veces, su pelo, grisáceo y largo hasta los hombros, acompañado de algunas arrugas, demostraban que había vivido lo suficiente y tenía la experiencia necesaria, para decir con certeza y seguridad, todo lo que ahora le indicaba a su primo menor, el joven Tarin.
El pasillo que transitaban, de mármol, adornado con alfombras de azul color y en las paredes escudos de su amada patria, recordaba a Iván, cuando él había recorrido aquellos pasillos, cuando aún poseía el negro cabello y la juventud que tenía ahora su primo y discípulo en los caminos de la luz. sintió un inmenso orgullo, al ver que uno más de su familia se unía a la orden, pero se alejó de sus pensamientos, en el mismo momento en el que llegaron a la inmensa puerta de madera que daba fin al largo pasillo.
- ahora entrarás allí como un novicio, pero saldrás hecho un Paladín de la mano de Plata Tarin, estoy orgulloso de ti-
- espero dar la talla, como vos lo hicisteis en el pasado… Iván-
- lo harás, tengo fe que lo harás- mientras le daba un fraternal abrazo a quien era como el hijo varón que nunca tuvo- has demostrado que la luz es a quien sirves, Tarin has demostrado que eres un digno campeón de la Luz-
Tarin sonrió con felicidad. se sentía orgulloso de haber aprendido de su propio primo, los valores de la luz y recibir la estola de paladín de este mismo.
hacía muchísimo tiempo ya, que Tarin había comenzado en los caminos de la luz y hacía mucho tiempo ya, que la luz le había llamado, como uno de sus campeones…
En noche de invierno, la hermosa Sarah Hammerstorm gimoteaba y sudaba, el esfuerzo que ella hacia era sobrehumano.
- puja, Sarah, está cerca-
- Godric estoy cansada… no puedo más-
- no desfallezcas mi dulce amada, estás por terminar-
- Luz… ayúdala a que este parto, este surgir de vida nueva termine pronto, vamos Sarita, no dejes de pujar- decía Sophie Lionhammer, la Sacerdotisa de la familia se encargaba de que el parto saliera como debía y sin contratiempos.
Sarah estaba casi al tope de sus fuerzas. había tenido un parto duro y difícil, de más de cuatro horas, sumado al duro invierno por el que pasaba el reino durante esos años y además, no solamente un retoño nacía de su vientre nacían dos ese mismo día.
La muchacha, quizás llegaba a unos veinte años, gimoteaba cansada, sus ojos café claro, empapados de lágrimas de dolor y esfuerzo eran acompañados de un rojo, por tanta lágrima derramada, algunos mechones de su liso cabello castaño estaban pegados a su frente por el sudor, Godric tomaba la mano de Sarah mientras Sophie le limpiaba la frente con paños fríos…
- Ya veo la cabeza, pujad Sarita-
La joven hizo un esfuerzo sobrehumano. ya estaba al tope de sus fuerzas, pero gracias a la luz, logró dar por finalizado su dolor del parto al menos de momento. jadeaba cansada pero dejó escapar una sonrisa, al escuchar el llanto descarriado de un bebé recién nacido, esto, quizás por milagro de la luz, la llenó de fuerzas para culminar el parto.
Una de las sirvientas, tomó al pequeño en brazos, mientras corroboraba, que era un varoncito, sonriente acercó al pequeño a su padre, que a pesar de su morena piel, estaba pálido y nervioso.
Godric, conocido en su familia por ser alguien que no lloraba, al ver al pequeño, dejó escapar lágrimas de alegría. aquél pequeño, era la demostración del amor que sentía por su esposa. lo cogió en brazos y lo levantó orgulloso, el infante lloriqueaba fuertemente y lanzaba pataditas a diestra y siniestra.
- eres un pequeño fortachón, retoño ¡eres todo un hombrecito y eres fuerte!- el padre besaba la frente de su infante, mientras lo volvía a levantar orgulloso- tú, te llamarás Tarin, mi pequeño fortachón-
Su padre sonriente, lo dejó en su brazo derecho, el pequeñito se había aprendido a acostumbrar a los brazos de aquél que era su padre…
Sarah, sonriente a pesar de su dolor. jadeaba y gimoteaba mientras que el trabajo de parto seguía. fuera se encontraban los demás Lionhammer a la espera de que el parto terminara, preocupados por lo largo que estaba haciéndose el mismo.
-¡LUZ!- gritó Sarah. el otro pequeño estaba por nacer.
- puja, Sarah, ¡YA VIENE!- exclamó Sophie, quien se encargaba de cuidar que todo saliera en orden, la sirvienta le pasaba paños a esta fríos, para limpiarla y aliviarle el sudor de la frente, Sophie y su sirvienta, habían atendido partos durante muchísimo tiempo, pero ese, era un parto jamás visto en la casa Lionhammer.
El grito de esfuerzo y dolor de Sarah se hizo llegar, otro pequeño llanto llegó a inundar la sala de parto de la casa, allí había nacido otro infante varón, este pequeñito lo levantó en brazos Sophie, mientras que la sirvienta cortaba el cordón umbilical y limpiaba a la ahora madre. Sophie sonreía, el pequeño era igual a su madre. pero no sin dejar el clásico detalle que al Lionhammer le caracterizaba; el color moreno de su piel.
Sonrió y le acercó al otro pequeño a su padre, que no cabía en la felicidad, dos hijos varones, levantó a su otro infante en brazos, este lloró poco, pero su mirada café claro transmitía una calma y eterna sabiduría. Godric lo alzo en brazos y dijo:
- Bendito soy por la santísima luz, al haberme dado una maravillosa esposa, una maravillosa familia y dos maravillosos hijos, no quepo en mi felicidad al ver todo lo que tengo gracias a ella-
En ese preciso momento, la sirvienta abría las puertas.
Muchos morenos entraron y felicitaron a ambos padres, uno llorando de felicidad mientras que la otra jadeaba cansada y rendida ante lo que había hecho. Uno de ellos, Iván (pero en ese entonces un joven muchacho) llevaba una caja de madera fuerte, adornada de joyas, en la tapa llevaba el escudo familiar de los Lionhammer, símbolo para ellos de lucha, de humildad, de luz y honor.
Godric dejó a los pequeños con su madre, mientras que sus familiares guardaron un súbito y solemne silencio.
Sophie se levantó y se acercó a su primo con una orgullosa sonrisa, Godric miró a todos sus familiares antes de abrir la caja con cuidado. Dentro, estaba el símbolo que acompañaba a todos los Lionhammer. El colgante, aquél que forjaba el herrero y joyero familiar de turno, que llevaba el escudo de la familia; símbolo de orgullo de su sangre, de su patria.
Godric tomó ambos colgantes y a cada uno, le colocó el mismo, en acto solemne.
- ante la luz, ante la patria, ante la familia son Lionhammers. honor, luz y gloria- dijo Sophie, bendiciendo y bautizando a los pequeños en ese mismo momento.
- fuertes como un León- dijo Godric, a tiempo que todos los que en esa habitación, miembros de la familia decían:
SOMOS LOS LIONHAMMER
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