“Gnomeregan siempre estará en nuestros corazones,
Hola, antes de nada felicitarte por encontrar mi legado, no sé qué eres, ni que sexo tienes. Pero solo espero que hagas buen uso de él, porque el que lo tengas tú significa…, que en fin yo ya me he ido.
Antes de nada, me presento soy Devius Chisparcana, un gnomo de la brillante aunque caída en desgracia ciudad de Gnomeregan. Mi vida sin duda fue una vida alegre y llena de dicha, aunque ahora… En fin volvamos al caso, para entender mí legado y lo que hay en este cofre, tendrás que saber mi vida…, puesto que muchos aparatos o diseños que hay en el cofre fueron creados para momentos y utilidades de la misma.
Por dónde empezar, es muy difícil escribir a alguien que no conoces, ni del que sabes su sexo pero bueno, me voy por las ramas y eso no nos atañe. Te explicaré mi vida, para que entiendas todo el contenido del cofre, te explicaré la vida de un Tecno-mago de Gnomeregan.
Todo empezó entre los muros de una casita bien cuidada en la bonita ciudad de Gnomeregan, mis padres eran Uriel Machinecrafter y mi madre era Getha Gearlock. El nombre que me pusieron en aquella época fue Nathiel Machinecrafter, que puedo decir, desde mi más tierna infancia siendo hijo de ingenieros, era normal que por mi sangre y por mi corazón fluyese la ingeniería, aún recuerdo algunas cosas de cuando era pequeño, como jugaba con las herramientas de mi padre, o bien con los “polvos mágicos” de mama de los cuales años más tarde me entere que era pólvora…
Desde pequeño fui una persona muy interesada en aprender, me pasaba horas leyendo los libros de ingeniería que había por casa. Los años fueron pasando y al cumplir 20 años mis padres viendo la capacidad de retentiva que tenía decidieron que probase a estudiar las Artes arcanas, yo no me negué, todo lo que fuese aprender me apasionaba.
Mi aprendizaje fue viento en popa, era uno de los muchos alumnos que tenía nuestra escuela y el tutor a mi cargo estaba contento conmigo, siempre le gusto el que me encantase la ingeniería pero que no por eso dejase de estudiar los principios del arcanismo y la escuela del encantamiento. A medida que fueron pasando los años progrese mucho en mis estudios, a la par que en mis ratos libres estaba en los talleres de gnomeregan con mi padre o mi madre trabajando en la fabricación de tanques araña e infinidad de vehículos espectaculares. Al llegar el dia de mi décimo tercer cumpleaños cuando me entre en casa manchado de grasa de motor y con una sonrisa de oreja a oreja, me encontré a mi tutor junto a mis padres hablando sobre mí…, temía que llegase ese día…, el día de mi cumpleaños… El día que tenía que decidir, que hacer, que ser y lo peor escoger un nombre para ello.
Fui a mi habitación, active los sistemas pertinentes y unos brazos mecánicos me quitaron la ropa sucia, me lavaron y me pusieron una limpia. Poco después baje al salón, donde todos me estaban esperando y mi corazón se encogió en el tamaño de un tornillo. Delante de mi estaban las tres personas más importantes para mí, mi madre, mi padre y mi tutor…
Cada uno de ellos esperaba algo de mí, por un lado mi padre esperaba que siguiese la tradición de su taller y que me dedicase a la fabricación de vehículos…, por otro lado mi madre esperaba que me dedicase a la fabricación de maquinaria funcional para la ciudad… y por otro lado estaba mi tutor…, Mikah , que esperaba que optase por reflejar mi pasión por el arcanismo en mi nuevo nombre.
Al sentarme en aquella mesa y ver sus caras expectantes, se me hizo un nudo en el estómago, como satisfacer a aquellas personas…, el problema era todo me gustaba!!!!…, aunque la decisión había sido meditada…, como decírselo…. Así que apenas con un susurro dije “Devius Chisparcana”, por las chispas de la fabricación de maquinaria y por mi amor a las artes arcanas. Al decir esto mi padre golpe con el puño con gesto ofuscado y se retiró a su habitación, por otro lado mi madre me miro con mirada de alivio y reproche a la vez (años después descubría que ella desde un principio se lo esperaba…) y Mikah…, bueno digamos que Mikah fue el único que se alegró esa noche.
Meses después de aquel día y tras varias discusiones con mi padre, al final comprendió y acepto lo que había decidido. Él esperaba que me dedicase a la fabricación de vehículos como él y que me apartase de las artes arcanas, por otro lado mi madre sabía que haría lo que hice, pero ella quería que me dedicase a lo mismo que ella, pero al final parece que el único que saboreo la victoria fue Mikah.
Los años fueron pasando, en los muros de la ciudad mecánica, proseguía con mis estudios de las artes arcanas a la par que paseaba por los tallares y me manchaba d ela grasa d elos motores y ayudaba a construir, desde los zancudos inventados por Grizzspark Flegrubb, hasta los tanques araña y los anuladores arcanos X-21 ideales contra unidades que usarán conjuros, puesto que por el sistema interno que tienen instalado, son capaces de absorber los hechizos mágicos y devolvérselos al taumaturgo, gracias a la combinación de un núcleo arcano estabilizado, por ciencia, las más avanzada tecnología y la alquimia.
A la par de mis progresos sobre, arcanismo e ingeniería, de los cuales publique diversos trabajos (perdidos en la maravillosa tecnociudad…), fuerón pasando los años cuando me di cuenta de lo mismo fue al cumplir 70 años. En aquella época estalló lo que muchos denominaron la segunda guerra.
La información que nos dieron nuestros aliados los enanos, fue que los reinos humanos se habían aliado en algo llamado la “La Alianza de Lordaeron” y que estaban luchando contra una amenaza que venía de fuera de Azeroth, se hacían llamar ”Horda” y erán seres demoniacos y viles. Me acuerdo que ante aquello, nuestro líder Mekkathorpe, paralizo toda la ciudad. En un momento, todos los talleres gnómicos, nos centramos en el desarrollo de vehículos de asedio, submarinos, girocopteros y armamento pesado con el fin de ayudar a nuestros aliados enanos y a los nuevos aliados nuestros por extensión, la “Alianza de Lordaerón”.
La batalla duro varios meses, iban llegando noticias de victorias, cosa que nos regocijaba y hacía que en los talleres trabajásemos con mayor celeridad, hasta que llego el día en que la maquinaría durante unos segundos se paró. La victoria había sido apoteósica, había habido perdidas muy grandes, pero habíamos ganado, me acuerdo que todo la ciudad aquel día estuvimos celebrándolo.
Luego poco a poco la situación volvió a normalizarse a como era antes de la guerra, cada gnomo había vuelto a sus respectivos talleres y la ciudad volvía a rebosar de su normalidad cotidiana, muchas gracias a la guerra aprendimos más sobre la fabricación de vehículos de asedio y por ello siempre que en aquel taller necesitaban ayuda íbamos sin dudarlo, a fin de cuentas gracias al esfuerzo que hicimos allí muchos de los que estuvieron en el campo de batalla pudieron ganar la guerra.
Los siguientes años, los recuerdo más claramente, estuve trabajando en los talleres a la par que desarrollaba o mejoraba inventos ya existentes. Era muy interesante ver, como inventos ya existentes podían ser mejorados de maneras asombrosas, si combinabas artes arcanas e ingeniería, es decir, un cinturón de protección por ejemplo, si lo combinabas correctamente con partículas arcanas en un núcleo electromagnético, regulado por un cristal de mana y todo junto controlado por un inhibidor de flujo, llegabas a realizar cosas como no solo prever daño físico u mágico, sino que además podías aprovechar la energía del hechizo lanzado con otros fines…, sencillamente brillante…(lástima que ese prototipo se perdiese en gnomeregan…).
Pero en fin, supongo que esos tecnicismos ya los verás en algunos esquemas que hay en este cofre, en fin seguiré a lo mío, que supongo que es lo que de verdad importa.
Los años siguientes, nos llegaron noticias de Orcos que habían escapado de campos de contención de Durnholde, pero para sorpresa de muchos…, habían embarcado al otro continente…, nunca entendimos por qué…, el caso fue que seguimos con nuestras apacibles, vidas…, hasta que un dia…
Sin previo aviso, las sirenas de alerta empezaron a sonar en la ciudad, todo era caótico, era un ataque desde… ¿dentro?
Unos seres deformes, salían de brechas en los muros de la ciudad, arrasando con todo lo que veían, masacrando toda vida que se les cruzaba, era inaudito…, desplegamos nuestro arsenal, pero era inútil, su numeró era inmenso…, fuimos perdiendo sectores de la ciudad poco a poco y aun aislando zonas de la ciudad, no sabíamos como, cada vez estaban ganándonos más terreno.
Mientras esta cruel batalla estaba teniendo lugar en nuestra casa, nos llegaron noticias de los enanos, indicándonos que había estallado una tercera guerra, que el príncipe humano había matado a su padre y que los no-muertos lo arrasaban todo. Viendo ese panorama, nuestros líderes les dieron la maquinaria pesada que podíamos permitirnos y les indicaron que no iríamos a esa guerra, manteniendo en secreto el problema en nuestra ciudad. Ya tenían problemas con esa “plaga”, como para darles más quebraderos de cabeza nosotros, esto sería algo que resolveríamos los gnomos.
Las luchas eran sangrientas, muchos íbamos al frente para intentar contener a los invasores, pero no había manera, por muchos que abatíamos, no hacían ams que salir más y más…, cosa que nos obligó a retroceder cada vez más y más.
Cada vez que mi padre o mi madre (voluntarios como pilotos), salían con el tanque araña a la batalla, yo sufría por ellos, la batalla parecía no acabar nunca y cuando volvían los grupos siempre eran menos de los que partieron y los tanques que volvían estaban llenos de arañazos y abolladuras.
Cada día herá el mismo infierno, hasta que un día sin previo aviso sucedió lo peor… De repente sin previo aviso empezó a sonar una sirena que jamás pensamos que sonaría…, alguien había activado la liberación de los gases radiactivos del núcleo…., aquello solo implicaba una cosa…, todo el grueso de gnomos empezamos a salir en un chorro caótico de la ciudad, los tanques nos cubrían la retaguardia mientras huíamos… era horrible, jamás pensábamos haber tenido que llegar a aquello…
Viendo ya perdida nuestra ciudad, nos tuvimos que desplazar a Forjaz, y pedir asilo a aquellos que siempre han sido como nuestros primos…, los enanos. Al relatarles lo acontecido, entendieron por qué no fuimos a la guerra, sin duda alguna teníamos la nuestra propia que librar…, aunque el resultado había sido una derrota con un coste muy caro la muerte de muchos de los nuestros, o bien combatiendo o bien por la radiactividad.
Tras nuestra huida a frojaz, los enanos nos cedieron una parte de la misma, para poder establecernos y asentarnos…, lo que ahora se le llama ciudad manitas…., pero jamás será como nuestra gnomeregan.
Los años fueron pasando, y viendo que los enanos tenían buen trato con los humanos y que nos había acogido sin problema. Optamos por hacerles un regalo de gratitud, nos enfrascamos en la construcción del mayor proyecto de ingeniería realizado, el tranvía que une las dos capitales, forjaz y ventormenta.
El sistema era complicado, una serie de vehículos desplazados por magnetismo, a la par que controlados por un regulador arcano, que favorece la estabilización de sus partes eliminando así fricción con vías y consiguiendo mayores velocidades.
Posteriormente vivimos felices un tiempo, pero con la espinita clavada de la perdida de nuestra ciudad, en Forjaz aunque bien asentados, mucha de la documentación se había perdido, en un esfuerzo colectivo conseguimos juntar trozos de aquí y allí hasta conseguir algunos diseños útiles, informaciones de artes arcanas, pero mucha de nuestra documentación se había perdido junto la ciudad.
Hemos vivido felices con los Enanos, pero solo rezo por el día en que lleguemos a volver a nuestra amada ciudad…
Y bien esa es mi vida, esto que tú has encontrado, que llamo mi legado, es una capsula del tiempo, que he diseñado yo mismo y enterrado. Con la esperanza de que llegue de cara a futuras generaciones, actualmente tengo 97 años.
Aprovecha bien mis diseños, amigo!!!!, pueden serte de gran utilidad.
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