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Tema: [Navidad] El soplo de Proeza

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    Predeterminado [Navidad] El soplo de Proeza


    Esta navidad haremos un concurso más o menos parecido a los que estilamos en cada aniversario, por el momento soy iguales o símiles, sin embargo probablemente se cambien los premios y ciertos puntos, sin embargo lo que no se cambiara sera lo solicitado, por lo tanto podéis empezar con vuestros dibujos, historias y vídeos, con esto yo mismo os deseo una Feliz Navidad tardía y Suerte.

    Siempre recordad cumplir los siguientes requisitos:

    Para obtener un pj u clase especial es obligatorio que el cual envié la historia sea un jugador con al menos un mes de juego en nuestro servidor, ademas de ser un jugador activo, esto quiere decir, que tras dos años de concursos en los que una mayoría de los premiados no usan habitualmente sus premios este año se podrán borrar los jugadores o que no lleven correctamente el rol que se revela en sus historias, como siempre los premios son vigilados y dados por mi, por lo que cualquier duda enviádmela y tratare de responder entre mi ausencia vacacional lo mejor posible.

    Como dije antes, Un saludo y Feliz navidad.
    El Soplo de Proeza

    Esta vez juntamos dos concursos en uno, Levantamiento de Proeza y Soplo Gélido, donde antaño se podía enviar Historias o para una clase especial o para una raza especial, esta vez deberéis solamente enviar o una u otra.

    El concurso trata de crear una historia inexistente hasta ahora, y que puede estar relacionado con vuestros pj pero que no hubiese sido escrita hasta ahora, de un pj de raza disponible en el servidor con una clase especial (Véanse aquí)
    Normas: Clases de Prestigio y Clases Especiales

    PD: Están prohibidos caballeros de la muerte de la vieja legion, solo se permiten de la plaga, ébano e independientes.

    O bien un personaje de una raza especial:
    Estos personajes son delicados, ya que muchos de ellos son de historias largas y portentosas, pudiendo ser tanto amigos como enemigos, ya que la historia nos enseña que una faccion no contiene un patriotismo total en cada uno de sus integrantes, con lo que consideramos que con imaginacion y mucho trabajo, razas como Troll de Hielo u Vrikull, los cuales son agresivos podrian ser aliados haciendo mas facil y divertido un rol jugable con ellos. Evidentemente pueden ser enemigos, pero eso sugiere otro tipo de rol, que tampoco sera rechazado, evidentemente Naga y Orco Fel, no seria posible aceptarles en ninguna faccion general


    Razas disponibles: Enano Hierro Negro, Enano Frosborne, Troll de Hielo, Troll del Bosque, Ogro, Taunka, Vrykull, Naga, Broken, Orco Fel, Mok'Nathal, Tuskarr.

    Una vez enviada la historia, la mejor de todas a opinión de varios jueces se le sera otorgada esta plaza especial, pidiendo acambio una gran calidad de rol y un buen nivel de conexión (Como se dice en el inicio)

    La historia a de ser de este personaje que quereis adoptar, con un entorno coherente y magnifico para adoptar alguna de estas razas. Debereis postear aqui la historia en cuanto la tengais preparada y los veredictos figuraran aqui a partir del día 15 de Enero.

    PD: Vrykulls que se pueden aceptar (Carne y hueso) son de las razas relacionadas con Uthgarde, ya que los Kvaldir y los Frost estan relacionados con otras ramas y (Skins) Que no podemos implantar, al igual que los Naga que vengan directos de Azshara los cuales tampoco serán aceptados.

    -Esta prohibido plagiar total o parcialmente un trabajo de internet, realizar esta acción se considerara algo grave-Los premios podran modificarse dependiendo de la calidad media de trabajos.PD2: No se pueden hacer historias de personajes que se han tenido o se tienen, (Desaparecidos borrados o vigentes para clases de prestigio) y las historias de cada premio no se pueden mezclar, por ejemplo no puede ser un Vrykull Caballero de la muerte.

  2. #2
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    Predeterminado Re: [Navidad] El soplo de Proeza


    // Aquí presento mi historia para un duelista de raza humana.

    Diego “Rosa Negra”


    La luna era lo único que iluminaba el lugar, a altas horas de la noche. El camino estaba vacío, o eso parecía, algo bastante normal debido a la situación. Sin embargo, un hombre de oscuras vestimentas caminaba con paso lento por este. A su espalda una capa, y sobre su cabeza, un sombrero, que ocultaba su rostro del pobre reflejo de la luna. Su cuerpo cubierto por ropas de cuero y tela, y en su cinto, enfundados, un estoque y una daga, además de una pistola, y una rosa de color oscuro, probablemente negro, aunque la oscuridad de la noche no dejaba apreciar su color.

    El hombre paró de caminar al notar como algo rodeó su cuello. Al fijarse mejor, pudo ver como era una pequeña daga lo que lo rodeaba.

    - Alto ahí, caminante de la noche dijo un hombre, cubierto por ropas de cuero, y un pequeño pañuelo rojo que cubria parte de su rostro. Además, estaba respaldado por varias personas más, con los mismos ropajes -. Suelta tus armas, y danos todo lo que tengas.

    La víctima no mostró diferencia alguna. Seguía de la misma forma que desde cuando paró al notar el toque de la daga sobre él, o eso parecía.

    - Será mejor que no lo intentes, amigo dijo tras unos segundos él, observando la daga -.


    Dió un rápido movimiento, intentando escaparse de la daga y el brazo que lo aferraban. Aunque tendría que haber hecho más esfuerzo si el bandido no se lo hubiera permitido tan fácilmente. Tras esto, el grupo de bandidos comenzó a reir.

    Sin embargo, el hombre miraba con seriedad, aunque con medio rostro cubierto por su sombrero, al grupo de bandidos. Estos pararon de reir, y lo observaron.

    - Vamos, ¡Defiéndete! - dijo repentinamente otro de los bandidos -.


    Con un rápido gesto, el hombre desenfundó el estoque y la daga que llevaba en su cinto, y mostró su rostro al completo, dejando ver una breve mueca de tranquilidad.

    - ¡No puedes hacer nada contra nosotros, somos cuatro contra uno! - dijo otro de los bandidos, lanzándose contra él -.


    El bandido trató de clavarle la daga en el vientre, pero este consiguió esquivar velozmente. Después, lo apunto con su estoque, y hizo un rápido giro con su estoque para desarmarle. Después, le propinó un codazo, aprovechándose de que estaba indefenso, siempre sin dar la espalda a los demás.

    El primer bandido cayó al suelo, y tras darle el codazo, el hombre apuntó con su estoque a los tres restantes, que comenzaban a caminar lentamente hacia él. Estos, en el acto, pararon su camino.

    Sin embargo, era un tres contra uno, seguro que podían vencerle. Dos de ellos trataron de correr contra él. Aprovechando que uno de ellos, el más adelantado, venía con otra daga apuntando hacia su pierna, este le dió una patada a su mano, obligándole a soltar el arma. Después, le obligó a doblarse, apretándole con la mano en la que llevaba el estoque tras el cuello, y al mismo tiempo le introdució su daga en el vientre.

    Tras él, venía el siguiente, y al caer su segundo enemigo, tuvo que agacharse para no ser decapitado por una afilada espada, de un veloz tajo. Aprovechó su posición para hacer una zancadilla al bandido, para estar caer tras retroceder levemente. Ya en el suelo, intentó defenderse, pero el hombre hacía varios segundos que llevaba apuntándole al cuello con su estoque.

    Para asegurarse, este golpeó con una patada al tercer bandido, que se hallaba en el suelo, y este se dió por vencido, con un gemido. El extraño hombre levantó la mirada hasta su último oponente, el cabecilla de los bandidos. Lentamente, enfundó su estoque y su daga.


    - Pero qué.. ¡No permitiré que ocurra esto! - el último bandido corrió hacia él, desenfundando su espada -.

    Sin embargo, y para su sorpresa, el hombre cogió de su cinto una pistola, apuntando hacia él. No se lo esperaba, pues ni siquiera se había fijado en las armas que poseía.

    El bandido restante, asustado, corrió contra él intentando hacer zig-zag, para así evitar el disparo. Entonces, el hombre, negó con la cabeza, y apretó el gatillo, aunque prefirió apuntarle a la pierna.

    El último bandido cayó cerca de los demás. El ganador del combate observó a los cuatro bandidos sobre el suelo, y los miró seriamente. Hizo un rápido movimiento, cogiendo de su cinto la rosa negra, para finalmente lanzarla cerca de los cuerpos de los cuatro bandidos.

    Dió un lento giro, y se ajustó su sombrero, volviendo a ocultar la mitad de su rostro. Después, siguió con su camino, a paso lento, mientras su capa era agitada por el poco viento de la noche.

    *****

    Era una noche de tormenta. Los relámpagos hacían asustar a los pueblerinos del lugar, un pueblo de pocas casas, probablemente poco conocido, y un poco lejano de Costasur. Bastante alejado del pueblo, entre las montañas cercanas, yacía una pequeña cabaña, hecha de madera. A pesar de su lejanía, todos los pueblerinos sabían quién era el que la habitaba, debido a su fama por el lugar. Todos contaban la distancia que tenía con el resto de personas, y que las pocas veces que visitaba el pueblo era para comprar. Sin embargo, no era por ese motivo su fama, sino por el hecho de ser un famoso duelista, que trabajaba por el dinero, sin importarle con quien tratar.

    Este duelista, conocido como Lorenzo “el de las montañas” en el pueblo, permanecía esa noche dentro de su peligrosa cabaña, apenas iluminada interiormente por un par de velas sobre la mesa, que era casi lo único que había dentro de esta.

    Un golpe rápido en la puerta hizo llamar la atención al silencioso hombre, el cuál levantó la mirada rápidamente, extrañado por lo ocurrido. Se levantó lentamente hacia la puerta, y la abrió de la misma forma. Mas su sorpresa fue grande cuando se dio cuenta de algo... allí no había nadie. Sin embargo, se percató de que no era lo que creía, pues allí si que había alguien.

    Envuelto en unas finas telas, un crío permanecía tumbado y callado, aunque despierto, frente a los pies del hombre. Este le clavó los ojos , y lo siguió haciendo durante segundos. Quien lo hubiera traído, ¿por qué lo habría hecho?. Aunque fuese como fuese, el hombre sabía que no era de tratar con mucha gente, ¿por qué lo iba a hacer con un crío?.

    Sin embargo, se percató de que su mirada estaba clavado en él, y sin importarle lo que ocurría a su alrededor. A pesar de que cayeron un par de relámpagos, el crío siguió observando a Lorenzo. Entonces, este denotó algo en su mirada. Ojos oscuros como la noche, negros. Entonces, pudo ver que sería un niño con futuro, y esbozó una leve sonrisa, de lado.

    - Diego fue lo único que dijo Lorenzo en el momento, hasta que tras unos segundos, se agachó a recoger al niño, y meterlo dentro de la cabaña. Tras entrar, Lorenzo cerró la puerta con lentitud, mientras siguió observando al niño -.

    *****

    Pasaron lentamente los años. Lorenzo esperó con impaciencia a que el chico creciera, pues desde que lo encontró había estado esperando para hacer lo que tenía pensado hacer con él. Durante su infancia, a partir de los tres años aproximadamente, Lorenzo decidió comenzar a enseñar a su nuevo alumno cosas que le harían falta en un futuro. Lo decidió porque pensaba que, ya que había aceptado el adoptar a un crío, no debía perder el tiempo con él, y cederle todos sus conocimientos.

    Debido a la corta edad de su alumno, pero también a su poca paciencia, Lorenzo le comenzó a enseñar a escribir y leer. Sin embargo, esto era para aprovechar el tiempo, porque el mismo Lorenzo sabía que lo más duro para él vendría en unos cuantos años más.

    Mientras Lorenzo se dedicaba a enseñar a escribir y leer, también le contaba que nunca debería tener mucho trato con la gente, y que cuando siguiera el mismo camino que él, solo debería hacerlo con ciertas personas. Así, mientras el joven Diego crecía, aprendió de su maestro a mantener las distancias de la gente del pueblo cuando iba a este a hacer los recados, que hasta antes de crecer Diego, tenía que hacer él mismo.

    Su infancia fue así de simple. Los años siguieron pasando, y Diego creciendo, sirviéndose de los conocimientos y costumbres de su maestro, don Lorenzo. Cuando casi rondaba los siete años, Lorenzo vio que ya era el momento para que su joven aprendiz aprendiera sus técnicas de combate.

    Sin embargo, Lorenzo decidió avisar a Diego a partir de un par de meses antes de empezar, y dar así un poco de tiempo para que Diego se hiciese la idea. Finalmente, el primer día llegó, y Lorenzo lo había estado esperando con ganas, por lo que iba a empezar fuerte.

    Había estado aguardando a que llegara el momento para regalar a su aprendiz su primer estoque, un estoque que utilizaría para practicar durante los años que le tocaban hacerlo. Ese día, Diego aprendió bastantes cosas, como que no era tan fácil utilizar el estoque, y que para utilizarlo de buena forma necesitaría bastante agilidad, cosa que en un primer día no iba a conseguir, obviamente.

    Muchos años de cansancio diario llegarían para Diego. Cada día se desafiaba a sí mismo para conseguir lo que quería su maestro, una agilidad propia de un duelista, y un perfecto manejo del estoque, por mucho que le costara. Sin embargo, aún seguía sin conseguirlo, y era algo que le frustraba, debido a su corta edad.

    *****

    Lorenzo era ya un adolescente que rondaba los quince años. Había mejorado bastante su manejo del estoque, y tenía una agilidad impropia de un joven de su edad.

    El joven permanecía plantado cerca de la cabaña. Vestía ropas de cuero y telas bastante finas, y en su cinto tenía enfundado su estoque de prácticas, de no muy buena calidad. Lorenzo salió de la cabaña, cargado de sus armas y ropajes habituales. Caminó lentamente hacia el chico, y se plantó frente a él.


    - Es hora de empezar, Diego dijo don Lorenzo con apacibilidad -.

    - Por supuesto, don Lorenzorespondió el chico, que había estado esperándole -.

    Don Lorenzo asintió lentamente con la cabeza, mirando al adolescente. Le clavó la mirada y esbozó lentamente una sonrisa ladeada. En el acto, el joven desenfundó su estoque, con lentitud y elegancia. Después, se colocó en posición de combate. Al mismo tiempo, don Lorenzo hizo lo mismo, estaba claro que Diego había aprendido a actuar casi como él.

    Comenzó el combate. Diego conseguía esquivar algunas estocadas, y lanzar él algunas. Sin embargo, estaba claro quién era el maestro, pues a don Lorenzo solo le bastó hacer un ágil movimiento con el estoque para desarmar a su aprendiz, y apuntarle hacia el cuello con este.


    - Has mejorado mucho en los últimos años, Diego dijo don Lorenzo tras unos segundos -.

    - Gracias, don Lorenzo... - agradeció finalmente Diego -.

    Entonces, don Lorenzo dirigió la mirada por encima de la cabeza del joven Diego, observando un árbol cercano. Tras él, un hombre con el rostro oculto por un sombrero permanecía esperando, sin observar siquiera el combate. Don Lorenzo se acercó hacia él.

    - ¿Vienes por el trabajo por el que me comentaste, Leonardo?

    - Exacto, Lorenzo. Traigo dinero, mitad para ahora, y mitad para después de que lo acabes dijo con frialdad el tal Leonardo -.


    - No lo haré yo, lo hará él dijo tras unos segundos, levantando el índice hacia Diego-.

    - ¿Seguro que está listo?

    - No dudes de él. Puede ser joven, pero un maestro sabe apreciar las habilidades de su aprendiz. Lo hará bien.


    - Muy bien, pues ya le contarás dijo Leonardo mientras le entregaba una pequeña bolsa de tela -.

    Don Lorenzo asintió, y se retiró hacia su cabaña, tras decirle a su aprendiz que lo acompañara.

    Ya dentro, don Lorenzo le comentó que pensaba que ya era capaz para pasar a las verdaderas prácticas, de las que todo duelista aprendía verdaderamente a actuar. Le explicó en qué consistía su trabajo. Debería infiltrarse en la casa de un guardia del pueblo, de nombre Tomás, y robar unos informes. Como todo trabajo tiene recompensa, Lorenzo vio oportuno darle la bolsa de pequeñas dimensiones, probablemente llena de monedas de plata, al joven aprendiz. Esto era una prueba, y si todo salía bien, Diego podría recibir la segunda parte de la recompensa.

    *****


    Eran altas horas de la noche. Una figura delgada, cubierta de ropas de cuero y tela caminaba por el pueblo, débilmente iluminado por antorchas. En su cinto, un estoque enfundado, y sobre su cabeza, un sombrero que le ocultaba en parte su rostro. La figura de aspecto joven caminó hacia una de las pocas casas del lugar, y consiguió abrirla sin mucha dificultad, pues no tenía ningún tipo de seguridad, más que una silla tras la puerta.

    Diego empujó con lentitud la puerta de entrada de la casa, con torpeza, haciendo ruído mientras la silla se arrastraba por el suelo. Por suerte, no parecía haber despertado a nadie, si es que había alguien. Tras dar un suspiro, el joven adolescente comenzó a caminar hacia el interior.

    Pudo observar, a pesar de la oscuridad, que era una casa bastante simple. Había una planta baja, que es donde el guardia seguramente estaría durmiendo. Arriba, en la primera planta, el “despacho”, por llamarlo de alguna forma. Seguramente ahí encontraría el informe que buscaba.

    Sin embargo, cuando comenzó a andar silenciosamente en dirección a las escaleras, una espada le apuntó hacia la espalda.


    - ¿Quién eres, mozo? ¿¡Qué haces aquí!? ¡Si vas a intentar robarme, no lo vas a conseguir! Tus padres no deben haberte criado muy bien, ¡No te dejaré marcharte tan fácilmente! - dijo Tomás, sorprendido y medio adormilado -.

    Diego no medió palabra, pero se notaba que estaba nervioso. El joven temblaba violentamente.

    - ¡Suelta tu arma! - gritó el guardia, haciendo un gesto con la mano libre para intentar coger el estoque -.

    Sin embargo, Diego, que veía sus intenciones, lanzó un ágil manotazo a su estoque, siendo más rápido que el adormilado Tomás. El guardia gruñó, y se colocó en posición defensiva, viendo las intenciones del joven Diego.

    Si algo había aprendido Diego, era que debía luchar sin temor, pues el temor solo servía para luchar mucho peor. Sin miedo, Diego tendría posibilidades de ganar a aquel experimentado guardia.


    El joven apuntó al guardia con su estoque, ocultando su rostro con el sombrero, a pesar de la oscuridad. Después, lanzó una estocada hacia la pierna de Tomás.

    - ¡¡Aaargh!! - gritó Tomás, quien no se esperaba tal estocada -.

    Después de lo ocurrido, el guardia vió necesario defenderse. Lanzó una rápido corte al brazo de Diego, quien por el daño no solo soltó su estoque, sino que retrocedió rápidamente casi tropezándose, y después se le cayó el sombrero.

    El guardia hizo una mueca de sorpresa.

    - ¿Diego? ¿Pero qué..? - Fue lo único que pudo decir el guardia. Probablemente conociera a Diego de las pocas veces que iba por el pueblo. Sin embargo, no pudo decir más, pues se vio interrumpido por el joven -.

    - Vos lo habéis querido dijo el joven Diego entre dientes -.

    Diego se lanzó a por el estoque, tan rápido que el adormilado guardia no pudo hacer nada por detenerle. Cuando Diego se plantó de nuevo frente a él, el guardia intentó atacarle de nuevo, pero Diego ya se lo esperaba.

    Entonces, ejecutó algo que le había enseñado su maestro, un truco. Hizo un rápido movimiento con el estoque, dando una vuelta alrededor del arma del guardia y golpeando el mango de la espada. Después, la espada salió volando, y el joven aprovechó para lanzar varias estocadas al guardia, hasta que finalmente cayó.

    Cuando pasaron varios segundos, el joven reaccionó, se tendría que dar prisa, pues la gente lo habría escuchado. Diego subió a la primera planta, corriendo por las escaleras. Una vez arriba, se dirigió hacia una mesa con varios informes. Solo tuvo que encontrar uno relacionado con Leonardo. Cuando se fijó, vió sobre la mesa algo que le llamó mucho la atención.

    El joven Diego corría escaleras abajo, con un papiro enrollado atado al cinto, con el estoque también enfundando en el cinto. Además, llevaba una rosa negra en la mano. Sin demorarse mucho, apenas unos segundos, el joven observó el cuerpo del guardia Tomás, y antes de salir corriendo, lanzó la rosa negra sobre su él, cayendo directamente sobre su pecho. Después, recogió rápidamente su sombrero.

    Diego no se demoró ni en cerrar la puerta, salió como alma que lleva al diablo. Mientras tanto, las puertas de las casas cercanas se abrían de par en par, para ver como el joven Diego corría en dirección a las montañas. Aunque llevara el sombrero, la luz lo alumbraba, y no lo llevaba demasiado bajo. La gente se percató de que era el joven Diego, aprendiz de don Lorenzo.

    - Ahora entiendo por qué el maestro no quiere que confíe en la gente... - dijo Diego apurado, mientras corría, y sentía como le faltaba el aire -.


    *****

    La montaña estaba oscura. El joven aprendiz de duelista corría como podía entre los árboles, subiendo la montaña. A pesar de la distancia, el joven podía oír el bullicio del pueblo. Seguramente se hubieran percatado del herido, o muerto, guardia Tomás. A pesar de todo, Diego sabía que lo había hecho bien, pero que estaba en peligro.

    Llegó corriendo a la cabaña de don Lorenzo, donde abrió la puerta de un golpe. En el interior, se hallaban, tal y como pensaba, su maestro y Leonardo. Ambos se dieron cuenta de la gravedad del asunto al ver al joven con falta de aire, tras la carrera.


    - Maestro.. creo que nos han descubierto dijo el joven Diego entre jadeos -.


    - Sabía que esto pasaría.. pero no te preocupes, estaba previsto dijo entonces don Lorenzo, para sorpresa de Diego -. Obviamente, sabíamos que la gente descubriría quién había entrado en casa de Tomás. Aunque no pensábamos que fuera a ocurrir tan pronto.

    El joven asintió, y le entregó a Leonardo el informe que había buscado. Él, le respondió asintiendo con la cabeza, y después entregándole la otra parte de la recompensa, otra bolsa exactamente igual que la primera que le dio.

    - Supongo que ahora sabes lo que toca comentó don Lorenzo a su aprendiz, mientras Leonardo salía a paso rápido de la cabaña de madera -. Tu aprendizaje ha acabado con este trabajo, Diego. Esto era lo que estaba esperando cuando te recibí.

    El joven lo miró, sorprendido. Mientras tanto, don Lorenzo cogía de su pequeño baúl una pistola.

    - Deberás huir de aquí, y, como regalo de despedida, aquí tienes una pistola. La compré cuando era un mozo como tú, con el dinero que ganaba de mis trabajos. Deberás aprender a utilizarla antes de usarla, pero con el tiempo aprenderás.
    Diego no supo que responder, esto era tan raro. ¿A dónde iría, su maestro lo iba a abandonar?.

    - Sé lo que estás pensando comentó su maestro al cabo de unos segundos -. Tienes dinero, suficiente para conseguir huir de aquí y viajar a otras tierras antes de que te puedan descubrir. Después.. mi último deseo como tu maestro.. es que acabes siendo un buen duelista, sé que lo conseguirás. Sigue trabajando aprovechando tus habilidades, y no tendrás problemas de dinero.

    El joven asintió, sin saber qué decir. Don Lorenzo le colocó una mano en el hombro derecho, y le clavó los ojos. Diego alzó la mirada hacia él, y después volvió a asentir. Rápidamente, el hombrecillo cogió la pistola del baúl, colocándosela al cinto.

    Ajustándose su sombrero, las bolsas de monedas, su estoque y su pistola, el joven salió a paso rápido por la puerta, sin mirar atrás, hacia su maestro. Sin embargo, había algo que no había pensado, ¿A donde iría?.


    *****

    El joven permanecía caminando en dirección a un pueblo cercano a la costa. Llevaba horas caminando, observando cauteloso todo lo que ocurría a su alrededor. No obstante, debía aligerar su paso, a pesar de su cansancio y de su herida. La herida no era muy profunda, así que no debería preocuparse mucho por ella.

    Un par de horas más tarde, el joven llegaba al pueblo cercano a la costa. Seguramente la noticia no se habría extendido aún, pero lo podría hacer en cuestión de horas. Antes de ser visto por todos, decidió caminar rodeando el poblado, para llegar al puerto. Una vez allí, medio oculto con su sombrero, esperó a que llegara algún barco mercante, para aprovechar y utilizarlo para viajar. Sin embargo, como no quería que nadie lo supiera, tuvo que hacerlo sin levantar sospechas, infiltrándose en el barco sin que nadie supiera de su presencia.

    Pasó casi una semana, hasta que el barco mercante llegó a Menethil. Los marineros se habían quejado de que había faltas de suministros en el barco. Quizás hubiera ratas, y por ello esa falta. Sin embargo, no vieron ninguna.

    Mientras tanto, esa semana, Diego permaneció alimentándose de lo que encontraba, y permaneciendo en todo momento en un rincón oscuro y pequeño, hasta que por fin llegaron a puerto.

    Sin levantar sospechas, Diego salió del barco, tratando de no ser visto por nadie, y tuvo suerte. Sin embargo, no seguía a salvo, y debería viajar aún más lejos. Decidió pagar para coger un barco en dirección a Bahía del Botín, que según le habían dicho, estaba a mucha distancia. Lo que necesitaba. Cogió varias monedas de oro de sus bolsas de monedas para pagar el viaje, sobrándole apenas unas cuántas monedas más.

    Pasó varios meses en el barco, hasta que llegó a Bahía del Botín. Tal y como le dijo su maestro, pasó varios años, casi diez, haciendo todo tipo de trabajos, apartado de su raza.

    Y era entonces, cuando pensó. Había pasado mucho tiempo alejado de su civilización, y ya le habrían olvidado, si es que alguien lo sabía por tierras cercanas, que era algo muy difícil.

    Aunque ganaba dinero, seguro que ganaría lo mismo en tierras humanas. Además, era hora de que le conocieran. Era “Rosa Negra”, y todos los que le conocían, lo conocían como tal. Y de esa forma se haría conocer. Seguramente habría mucha gente que necesitara algo en Bosque de Elwynn, tierras cercanas a Bahía del Botín, relativamente, y sin necesidad de gastar mucho dinero en viajes.

    Tras ajustarse su sombrero, las bolsas de monedas en su cinto, su estoque, una pequeña daga, y una pistola, el conocido como “Rosa Negra” emprendió viaje hacia tierras humanas, una vez más.

    *****

    Minutos más tarde, después del combate...

    - Pues sí que hay trabajo que hacer, sí comentó Diego, dejando atrás los cuerpos de los bandidos, casi llegando a la ciudad -.
    Última edición por Golder; 08/01/2012 a las 12:43

  3. #3
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    Predeterminado Re: [Navidad] El soplo de Proeza

    // Historia Naga, Mirmidon.
    Capitulo 1
    '''Por un Futuro'''



    '''Antes alzaba los ojos maravillandome con los astros de los cielos expugnando el firmamento con un viejo observador desde la cúpula de mi morada, olía a incienso y otras hierbas que se dedicaban a envolver las habitaciones de forma acogedora. Las noches para mi eran puzles los cuales encajar y entender cosiendo los hilos de la razón, ver las estrellas nacer en el silencio como únicas compañías la oscuridad fría, destruida por la creciente luz del joven astro, también las vi morir presas de la misma oscuridad que habían mantenido a raya durante siglos pereciendo en un fogoso destello antes de ser consumidas.
    Los caminantes surcaban con gran velocidad dejando sus estelas blanquecinas compuestas por miles de cristales pequeños, extendiéndose en una hermosa cola y en nuestros cielos dos ojos plateados, las reinas de nuestro cielo, hermosas, inmortales. Alzaba mi mano hacia todos ellos queriendo tocar las estrellas imaginándome con falsedad como seria su tacto, saber si la superficie de la luna era roca, plata o simplemente polvo y de donde venían realmente los cometas, si alguien los enviaba o era simple casualidad. Recuerdo bien que había mas halla de la lente de mi telescopio, todo cuanto me rodeaba.
    Uno de muchos pero no de tantos, mi hogar era el palacio de nuestra Reina, bello y esplendido, lugar de culto casi una tierra sagrada, para nosotros era un hogar y toda una bendición caminar por allí, ver con nuestros propios ojos a nuestra señora, incar la rodilla bajo su solemne mirada, orgullecia mi alma.

    Quien tiene poco se queja y quiere mas pero quien tiene suficiente es mejor que no abra la boca aunque muchos aspiraban yo prefería ser uno mas, ¿Acaso comía mal, me trataban mal, pasaba frió, enfermedad?...un sirviente sirve para atender a las peticiones de aquellos que ocupan sus vidas consagrar otro tipo de doctrina, hay que pensar como una unión, una colmena, los zánganos recolectan y mueren, los soldados matan y mueren y la reina evita que mueran, se aseguran de que sigan luchando. No era todo servir, limpiar o hacer la comida incluso a los zánganos se les entrenaba para ejercer un papel mas importante a la hora de morir y proteger, el arte de la guerra en mi fue básico pero arañe la superficie lo suficiente como para saborear el mundo, no destaque demasiado pero tampoco fui ignorado, entrenaba cuando mis obligaciones se terminaban por una orden o por que ya no quedaba mucho mas que hacer dirigiendo mi atención hacia el acero que empuñaban los soldados, me unía a ellos por puro placer siendo a veces objetivo de algunas burlas por parte de mis compañeros de la misma edad, rivalizaba con ellos, luchando hombro con hombro compartiendo los moratones y la sangre al ser golpeado, forjandome amistades, el crecer despertó en mi la búsqueda del saber, dormir era casi inútil con todo cuanto había esperándome aunque no siempre podía ignorar el cansancio, cuando este no era mas que una molestia dedicaba hasta el ultimo momento en alzar la mirada o cruzar las espadas.'''


    Deiseras bloqueo el golpe a tiempo pero la mala posición de sus piernas le hicieron tambalearse hacia atrás, Isaldral aprovecho el momento para barrer el suelo con su pierna tumbando al Joven sirviente al suelo y ponerle la hoja sin afilar de la espada en el cuello, ambos intercambiaron miradas burlonas.
    -Eres torpe Sirviente, lo tuyo es el mocho, no la espada-
    -Te recomiendo tener cuidado entonces cuando lo empuñe-

    '' Enersem era un maestro de armas, había luchado contra muchos enemigos y perdido cosas que nunca se atrevía a mencionar, cuando le pregunte que clases de cosas habia visto y perdido callo en el silencio para luego responderme ´´Lo notaras cuando arrebates la primera vida y no te darás cuenta de ellos hasta que llegue el día de tu muerte´´. Nunca insistí, no estaba en mi naturaleza, algo curiosa la verdad, pero no pregunte mas de una vez aunque siempre me quede con las ganas de saberlo.
    Enersem se levanto dando vueltas alrededor de los dos jóvenes con una mirada meditabunda, analizando la posición en la que se encontraban, los fallos, los pasos inútiles, los movimientos fatigosos que no llevaban a ninguna parte.

    -Deiseras..has fallado a la hora de posicionar las piernas han de estar flexionadas, de perfil, nunca mostrando el pecho, es mas difícil darte de la otra forma, mas equilibrio, mas defensivo y ofensivo, no has de apartar tus ojos del cuerpo, el cuerpo es un libro si lo sabes leer, puedes anticiparte a tu enemigo. Isaldral, tu arrogancia es tu perdición, ese golpe asestado si hubieras fallado Deiseras tendría tu cabeza en una bandeja...-
    -Pero no he fallado-
    -¿Y si fallas?-

    A Isaldral le molesto esa pregunta pero la dejo caer en el olvido ayudando a su compañero a levantarse del suelo, tomaron una pose firme esperando las ordenes de su maestro el cual silbo para avisar al resto de jóvenes que parasen sus combates, a su orden empezaron la marcha alrededor de los jardines del palacio, maravillosos bosques cuya espesura era frondosa poblado por toda variedad de especies y viejos arboles, sus copas espesas tapaban el cielo obligando a la luz a buscar recovecos por los cuales filtrarse, el terreno era duro pues estaba preparado para tener que sortear continuos obstáculos teniendo que cambiar la velocidad cada pocos trechos sorteando raíces y lugares inaccesibles, a veces cuando había oportunidad el mejor atajo era trepar saltando de rama en rama, era arriesgado pues un fallo de salto te hacia caer desde una peligrosa altura, asi se les enseñaba que no debían de cometer muchos errores pues les llevaria a la muerte, era algo que les enseñaban no solo con teoría si no con dura practica cual castigo se impartían ellos mismos al fallar.

    La noche caía y las tareas se acumulaban irremediablemente sobre sus hombros, sencillas pero costosas, se aseguraba de que cada cosa estaba en su lugar, todo seguía limpio para que todos se sintieran acogidos.
    ''Siempre pensé que nosotros eramos la sangre, manteníamos todo como el primer día que fue alzado, congelado al tiempo ignorando el exterior y desafiando a todo lo cambiante, como nuestra reina su morada debía de ser inmortal he imperecedera. Los pasillos eran largos y extensos llenos de decorados símbolos, el olor de la magia impregnaba las zonas mas concurridas por los míos, sobretodo en el pozo, aquel lugar me daba escalofríos pues era inquietante ver tal vorágine, pensaba que si algo caía hay no saldría nunca perdiéndose en el olvido pero bien sabia que buscábamos en el, a todos nos engullía la curiosidad del ''por que''..una palabra que abarca muchas otras preguntas las cuales quería resolver. Mi afición a las estrellas me hizo conocer a Beisel, un mago de la corte, me abrió las puertas a los conocimientos arcanos.

    Fui a entregar algunos pergaminos llenos de runas y cálculos que apenas entendía en cambio los dibujos y bocetos de distintos astros, no pude evitar desenvolveros y leerlos a pesar de que podían enfadarse, no me importaba la verdad, valió la pena hallar nuevos conocimientos. Al entrar a la estancia de Beisel me asombre, pocas veces había estado por aquella ala del palacio, tenia una enorme biblioteca, una mesa cubierta por mas libros y llena de trastos de medición, un telescopio enfocaba al cielo, apenas aparte mi mirada de el consumiéndome en la curiosidad y ganas de ver a través de la cristalina lente, sentía como me llamaba y si no hubiese sido por que Beisel estaba mirando no habría perdido tiempo en echar un vistazo., cuando le pregunte si podía utilizarlo Beisel me miro dudoso, temí que me negara aquel placer pero accedió sonriendo de medio lado, si los astros eran fruto de mi curiosidad yo era el de Beisel, mostrándose muy abierto a que alguien se interesara por su misma afición.'''''

    Puso su ojo en la lente y su sorpresa le dejo sin palabras pues tal era, que no pregunto hasta acabar, siguió observando todo cuanto encontraba cautivado por la hermosura que se le mostraba, todas esas luces y objetos borrosos cuales formas no podía definir bien, alguno los pudo plasmar en el papel dibujándolos con la precisión que sus ojos le permitían diferenciar los pequeños detalles de sus formas, sus dudas fueron casi todas contestadas pero otras nacieron de estas, los pergaminos que leyó hasta caer dormido sobre ellos volvieron a hacer girar el mismo circulo de saber.
    Beisel le cogió en brazos devolviendole a la blanda cama que le correspondía entre los sirvientes, su madre, Sareis entablo una larga conversación con Beisel que acabo por cruce del destino en un vinculo que se fue reforzando, ambos al paso de los días fueron pasando mas tiempo juntos dándole mas oportunidad a Deiseras de seguir con sus estudios, el veía en su madre una felicidad que años atrás había perdido cuando su padre murió presa de una batalla contra los trolls, eso ocurrió cuando aun Deiseras era muy pequeño.

    Su mundo bien formado sobre los cimientos del conocimiento, el trabajo y el sacrificio durante los años le hicieron crecer física y mentalmente conociendo valores importantes y entrando dentro de círculos mayores. La familia de Isaldral siempre habían sido guerreros fieles al reino, mas de una vez le invitaron a compartir mesa, , era todo un honor para el y nunca le pusieron ninguna objeción ni pega. Ambos compañeros se comportaban como siempre lanzándose puyas unos a otros sin parar en un divertido juego de ver quien tenia el comentario mas sutil y ofensivo.


    ''' Hubo algún problema si no recuerdo mal con la unión de mi madre y Beisel pero eramos un diamante en bruto, aunque nos miraron con malos ojos en un principio que un mago se enamorase de una sirvienta que a pesar de ser altonato no compartía la destreza mágica suficiente, sus opiniones cambiaron cuando mi hermana fue traída al mundo, ¿ Quien iba a imaginarlo?. A muy corta edad dio pruebas de su poder siendo enseguida enseñada a las artes arcanas, nunca me separe de ella y ella siempre acudía a mi, Seidra era una muchacha excelente con un potencial oculto siendo una de las primeras en clase, jugueteaba encantando los objetos dotándoles de movimiento o cambiando sus formas, recuerdo que me hizo un colgante transmutando la piedra, convirtiéndola en diamante, tenia una forma de cometa.'''

    '''Yo, tome las enseñanzas de Beisel.''''

    Deiseras dibujaba con el pincel la explosión de una estrella salpicando en vividos colores sobre el pergamino inmortalizando el momento de la muerte, los gases se esparcían por el vació mientras que el fuego calcinaba todo cuanto había a su alrededor en una explosión de energía.
    -¿ Hay mucha fuerza en esos estallidos Beisel?-
    -Ya lo creo...podrían desintegrar cualquier cosa, puede que de hay es donde se formen los materiales como el Mitrhil, o incluso que los elementales nazcan o mueran...o incluso que se den un banquete con esos fuegos..son objeto de mis estudios-

    Desde el exterior del patio principal se escuchaban los gritos suplicantes y llenos de rabia de los Kaldorei que exigían la presencia de la reina siendo ignorados, los guardias apostados a la defensiva observaban con frialdad al pueblo llano, con ordenes de impedirles la entrada no cedieron ante los insultos pero tampoco iban a dejar que nadie pasara, cuando uno intento abrirse pase fue rápida su caída contra el suelo apresado con rapidez, aquello bajo las ganas al resto de envalentonarse. Deiseras observaba aquello desde su telescopio, Beisel no lo necesito.
    -Son todos unos quejicas, ¿ Acaso no cumplen la voluntad de nuestra reina? Parece que se les olvida quien les protege-
    Beisel no respondió, no aparto la mirada, mostrándose frió y serio ante aquella escena apartando los ojos antes de que terminara, su rostros adquirió una expresión dudosa. -¿ Ocurre algo Beisel?-
    Le miro sonriendo y negó agachando la mirada, Deiseras no insistió pero noto la amargura en su gesto.

    '''' Mi madre mandaba al resto de sirvientes encargándose de dar las ordenes y planear junto a las otras las tareas en el palacio, como es de pensar deje de limpiar pero en cierto modo lo eche de menos, me pasaba de vez en cuando a ayudar a los nuevos aunque tampoco me manchaba las manos seguía teniendo la necesidad de sentir esa satisfacción por el trabajo bien hecho.

    Las continuas peleas entre Isaldral casi siempre terminaban en empate, uno de los dos triunfaba sonriendo con burla y susurrándole cuantas vencidas les llevaba, solíamos diferenciarnos por dos o tres, teníamos nuestras rachas pero cuando uno mejoraba adaptando nuevos movimientos de combate el contrario se veia superado hasta que lograba descubrir el punto débil, era un continuo estira y afloja. En un torneo amistoso el quedo primero yo acabe tercero, si quiera pude cruzar espadas con el siendo eliminado por otro compañero llamado Raseder, sus golpes a diferencia de Isaldral eran mas brutos apenas pude bloquear sus ataques aunque le costo alcanzarme pues eran previsibles, aun así lo suficientemente devastadores como para tumbarme al suelo, la cena que organizo mi madre para los campeones fue maravillosa, allí conocí a Dresa, al final si gane algo en el torneo, mejor que unas palmaditas en la espalda.

    Un cruce de miradas sostenidas bastó para arrancarle una boba sonrisa, me acerque a ella dando mis intenciones de que fuese mi pareja para el baile, ella miro a su madre pidiendo permiso, con mirada analizadora me repaso de los pies a la cabeza hasta que al final asintió. Ante la música de las flautas, tambores y cuerdas nos movimos siguiendo un ritmo delicioso, encontré el amor en su rostro, en su piel suave y sonrisa, el olor de su perfume. Nos fuimos conociendo cada vez mas compartiendo secretos el uno al otro, pasábamos el tiempo que se nos permitía en los jardines alejados de las miradas del resto.'''
    -Venga..ven, sube-
    -No voy a subir como un animal a un arbol-
    -Venga, no te va a costar nada y vale la pena, confiá en mi- Le tendió la mano para ayudarla.-
    Si madre me ve me mata- Suspiro agarrando su mano, Deiseras de un estirón la subió a la primera rama ayudándola a ascender, ella no paraba de quejarse y mostrar su opinión negativa sobre la idea pero una vez en las copas, su expresión cambio, desde allí se veía todo el reino las casas y el bosque, los Kaldorei haciendo su mundana vida pasaban ignorados ante sus ojos que se centraban en las extensiones arbóreas, en las montañas lejanas y en el atardecer naciente dando paso a la noche.

    No se cuando ocurrió, simplemente el rumor se extendió a través de los pasillos de palacio hasta que todo el mundo se entero de lo que iba a ocurrir, sinceramente no supe que pensar en principio pues a todos nos asusta el cambio, pero cuando Aszhara me lo mostro mis deseos estallaron ante el nuevo futuro que ella nos prometió, ¿ Por que no?, una tierra prometida, un orden perfecto, un saber inacabable y mi sueño de poder alcanzar las estrellas era mi mayor meta, solo con pensar en las posibilidades me embriagaba .
    Los flujos mágicos se desataban bailando como serpientes alrededor del pozo, la magia era densa en la atmósfera impregnando cada centímetro del lugar con su esencia, notaba a veces que me costaba respirar puede que fueran por los nervios o por los efectos sobrenaturales que allí se encontraban. Era maravilloso ver un conjuro de tales características puesto que solo en los pergaminos se había especulado, yo los había leído siéndome para mi un acontecimiento importante pero nunca imagine lo que había tras la grieta, las criaturas que emergieron pararon mi corazón atemorizandolo ante tales visiones, bestias salidas delos lugares mas recónditos del vació abisal me dieron un punto de vista mas espeluznante de lo que uno podía encontrar en los cielos.

    Beisel me cogió del hombro cuando vio que mis pasos daban una retirada instintiva para alejarme de aquel lugar logrando aguardar la compostura, nuestra reina complacida seguía hablando con aquellas bestias sin temor alguno, como ella, yo debía de mostrar la misma templanza.
    De distintas formas y tamaños pero todos compartían la misma característica retorcida, la magia de sus cuerpos era distinta a la que yo estaba acostumbrado a sentir siendo mucho mas pesada y espesa , recuerdo que uno de ellos me miro mostrando unos dientes afilados junto a su maliciosa sonrisa, me recorrió un escalofrió por la espalda que pareció complacerle.

    El cielo empezó a nublarse haciendo sonar los primeros truenos en la lejanía, no olía a lluvia si no a otro olor que estaba por llegar aun desconocido para mi, el jardín de palacio había adquirido unos colores grises si quiera el viento frió hacia uno sentirse seguro. Halle el consuelo en la habitación de Dresa, ella notaba también la atmósfera cargada que se condensaba lentamente, me abrazo en busca de protección.
    -Aszhara nos guiara...no te preocupes- Le dijo consolandola
    -Confio en su palabra, pero..no puede evitar tener miedo-
    -Ninguno de nosotros puede evitar ser cauto-

    Le bese en sus labios siendo poseído por ella

    El palacio estaba en una continua actividad dado nuestros visitantes, los soldados montaban guardia mientras que la alta corte no salia de la cámara donde nuestra reina aguardaba al gran ser llamado Sarggeras, el resto aguardábamos expectantes a los acontecimientos venideros intentando ayudar en lo que podíamos, el trabajo al menos a mi me hacia callar el temor pero cuando todo se desato lo único que pude hacer es quedarme a observar, recuerdo los colores que el cielo vestía esa noche mirando desde los balcones el mundo arder en las llamas que creí de renovación, la legión no paraba de emerger uno tras otro al mundo, arrasando todo lo que encontraba a su paso sin perderme los acontecimientos que marcaban el principio y el fin de una era. Dresa y mi madre se encontraba junto al resto de hechiceros en el pozo en cambio mi hermana aguardaba en mi habitación sin separarse de mi, contemplando el mundo arder.

    Pero hubieron algunos que resistieron. Alzaron sus armas en contra de la voluntad de Aszhara, cuando ellos solo tenían que morir, pero lo mas aterrador no eran sus hojas si no las fuerzas que habían despertado consigo, a pesar del terror que me producían aquellos seres alados llamados dragones me vi obligado a dibujarlos plasmándolos en mis pergaminos con un pulso tembloroso presa de los nervios, cada detalle cada especie y forma, única y bella, lastima que no pude investigarlo mas a fondo pues uno de ellos vestido con negras escamas como la noche, sin razón empezó a masacrar a sus congéneres diezmando sus propias fuerzas, un duro golpe para nuestros enemigos, pude saborear el fin de su estúpida resistencia...pero no se rindieron.'''
    Deiseras corrió, cogida de su mano Seidra intentaba ir a su ritmo a veces interrumpido por su poco aguante, sabían que tenían que darse prisa.
    Abrió la puerta, Beisel observaba los cielos esmeralda cubiertos por llamas, grandes meteoros igneos caían vomitados desde las alturas, no parecía tener mucha prisa a pesar de las circustancias, permanecia sentado con su ojo puesto en el telescopio.

    -Sabes Deiseras, es curioso..¿no?..estas criaturas que descienden de los cielos, ¿ De donde vendrán..que habrán visto?.-
    -He venido a buscarte, Tyrande está entrando tenemos que salir de aquí antes de que lleguen, aunque la guardia los puede detener mejor estar a salvo con el resto-
    -Ya veo.....me quedare entonces-
    -¿Que?..no digas tonterías, vamonos, nos están esperando todos !-
    -Deiseras..'' Su tono de voz estaba cargado, pesado..sus palabras eran plomo pero a su vez sueltas y graciales como algo que había estado guardando siempre y ahora podía decirlo en voz alta sin importar que le pasara''- ¿ Crees que hemos hecho mal en todo esto...llevo años pensándolo, que digo ajjajaj...siglos, siglos con mi corazón obstruido por una infecta esfera de pus..he observado el cielo, pero también la tierra, he visto a la gentes de hay fuera morir, nuestro propio pueblo y nuestra manera de vivir, antes eramos como ellos...pero tu aun no habia nacido. He sido tan devoto y fiel, uno mas...pero no he podido apartar la vista...-
    -¿ Que dices?..ahora te reblandeces de todo cuando nuestra Reina nos llevara hacia el nuevo futuro Beisel, ellos son los que no creen en ella y quien no cree perecerá en los fuegos del cambio-
    -¡ Futuro?!. Mira el cielo Deiseras..esto no es futuro...!-'' Su voz resono entre las paredes, me asusto''
    '' Mire aquel cielo, por unos instantes vi razón a sus palabras sin poder contradecirselas de ninguna forma, pero mi orgullo me cegó, aprendí a no ver'''
    -Vete.....-
    -Pero.....-
    -¡ VETE!- '' Me gusto aquella orden, propia de un padre el cual nunca tuve''


    '' Corrí por los pasillos ahora grises y ensombrecidos, casi todos estaban en el pozo solo los guardias junto a los demonios esperaban al enemigo, el ala del observatorio estaba a punto de caer, escuchaba a los atacantes golpear la puerta para intentar entrar y las tropas avanzar. Antes de llegar a la gran sala me encontré con Isaldral, me detuve acercándome a el.
    -Haraposo....- Fu un cordial saludo
    -Isaldral...'' Nuestra amistad era fuerte y ambos sabíamos lo que podía suceder pero también teníamos claro por quien morir, pose una mano en su hombro, el me devolvió el gesto y sonrió con la cara de idiota que siempre había tenido, pero al fin y al cabo una cara amiga'' Que no pase ni uno, por nuestra reina, por todos nosotros, protegeré al resto como pueda-
    -Ni uno pasara, y cuidate..haraposo, aunque dudo que puedas matar algo ..buena suerte-
    '' Entre en la sala donde el pozo seguía supurando aquellas bestias, acerque a Seidra a mi madre, ella se aseguro en no separarnos nos sostuvo fuertemente de las manos a cada uno, Dresa y su familia junto a la de Isaldral se apiñaron junto a nosotros, cada varón y mujer que sabia empuñar o conjurar tomamos posiciones para defender a los nuestros''

    --Las llamas se alzaban verdosas arrasando con todo lo que tocaban, Beisel observo la masacre desde la distancia algo ya aburrido y esperando la muerte que parecía retrasarse, estaba consigo mismo decepcionado, tal vez la longevidad y la maldición de tener una consciencia como la suya le impedían seguir con la bendición que habían otorgado a los de su raza, se paso un buen rato meditando, tenia que hacer algo antes de perecer, un mensaje no muy bien enviado. Se levanto desenfundando la espada y dirigiéndose hacia las filas mas defensivas cercanas al pozo, paso al lado por miles de criaturas infernales '' Soy el unico que las ve como destructores..no como salvadores, pero si voy a morir por algo prefiero morir por mi familia'''--
    --Suspiro algo impaciente escuchando el sonido de los arietes de los malnacidos Kaldorei, tras el y varias filas de demonios y hermanos protegían las salas donde toda la corte aguardaba. '' Os estoy esperando'', susurro con impaciencia a sus enemigos, Enersem le miro al escucharlo con su típica mirada que le dejaba como si fuese un vulgar cachorro, le ponía de los nervios. Isaldral miro de reojo a Beisel que tomaba posiciones tras los hechiceros resultandole extraño que alguien como el tomara partido en la batalla, no le dio demasiada importancia le alegraba tener una cara mas conocida a su lado. Irrumpieron con violencia en el interior en una marea de soldados, a ninguno los temía a ninguno debía de ofrecerle piedad y tampoco el la pediría.

    -'' Uno a uno caerán''. -

    El primer choque fue contundente, las hojas bailaron.
    Beisel susurro alzando su marea arcana sobre los desprotegidos Kaldorei, fueron aplastados por la magia como si fueran cucarachas, un termino que a el no le agradaba para nada pero dadas las circunstancias carecía de importancia . Se acerco a Isaldral quien batallaba junto al maestro Enersam casi al frente de la batalla.
    La dureza los retiraba hacia el pozo donde mas fuerzas bloqueaban el paso, la batalla lleno los pasillos de sangre y trozos de carne, de fel, fuego, escarcha, los cuerpos esparcidos se amontonaban tanto de amigos como enemigos.

    Perdian para su asombro, perdían ante la fuerza de los paganos, era algo que a Isaldral no le gusto nada.
    ''¡Morireis bajo mi espada Malnacidos!'' Grito con furia saliendo de las lineas, la hoja bailo con la destreza de un maestro rebanando el cuello de un enemigo al instante, alzo su escudo a tiempo agitando las defensas desequilibradas de otro soldado asestándole una punzada en su vientre, la magia se condenso en su filo haciéndolo vibrar, el golpe fue suficientemente fuerte como para partir en dos a su victima, movió su muñeca, alzo la espada de nuevo dando un golpe con todas sus fuerzas...fallo, todo su cuerpo callo hacia delante sin poder detenerse, Isaldral observo la hoja de la espada enemiga dirigirse a su cuello y lo que mas le fastidio de todo era que el viejo Enersen había tenido la razón '' Pero y si fallas''.

    La flecha surco el cielo rápida y mortal dejando una estela plateada como esos cometas que tanto había admirado en compañía de sus pergaminos, de Deiseras o de su mujer Sareis, noto el dolor puntiagudo en su pecho obstruyendo su respiración, fue cuando se lamento de morir así pues había fantaseado perder la vida de forma mas honorable protegiendoles de algún enemigo '' Que ingenuo por mi parte'' no pudo sonreír pero le hizo gracia, todo para el había acabado cuando vendieron sus almas y dieron una parte importante de si mismos, ''Si hubiese podido cambiar algo...cambiaría el presente''
    Deiseras miro aterrorizado la escenas, Beisel se arrodillo logrando girarse de forma moribunda, sonrió de medio lado y aunque las palabras no las escucho el movimiento de labios supo el mensaje que Beisel le enviaba.

    '' Alza la vista al cielo. Esas palabras aun resuenan en mi memoria y aun no se que me quieren decir enrealidad. Mi madre fue quien me dio un guantazo para que la mirara a la cara rompiendo mi alocada idea de morir a manos del enfurecido enjambre enemigo.
    Nos refugiamos tras un muro de escudos y armas, los demonios seguían emergiendo de las incandescentes aguas del pozo mientras que Deiseras intentaba que nadie dañara a su hermana y a Dresa, la lucha era intensa en donde el hombro con hombro era la única forma de salvarse de que algún enemigo te apuñalara por la espalda.

    '' Arrebate la vida a unos cuantos...me quede algo perplejo al ver la hoja ensangrentada pero no me duro mucho, el zangano se había convertido en soldado, recuerdo bien esas sensación al arrebatar una vida, ver a tu enemigo en el suelo inmóvil, esa vida la sentía envolverme, la tomaba pues era miá, no pensé claramente en ello mientras intentaba protegerme pero lo noté.''

    Su cuerpo empezó a agotarse volviendo mas pesada la espada, sus movimientos se hacían cada vez mas torpes cada vez que un nuevo enemigo se enfrentaba a el, Seidra no se quedo de brazos cruzados y entre lloros y nervios lanzo sus conjuros para evitar que su hermano fuera asesinado, Seidra no iba a permitirlo, estaría junto a el siempre pues nunca se había separado, Deiseras siempre estaba a su lado siempre que lo necesitaba y ahora mas que nunca debía de permanecer así, veía claramente a su hermano dar todo en aquel combate sobrevivir luchando era la única opción que tenían.

    ''Luchaba por todo, por quienes habían muerto, por quienes vivían, luchaba para lograr ver el futuro que nos había prometido nuestra Reina, y quería vivir para contarlo.''

    Bloqueo el arma de su contrincantel empujando ahacia arriba los brazos del Kaldorie, cuando tuvo su pecho desprotegido Deiseras desenfundo una pequeña daga clavandosela, dejo caer los brazos agotado unos instantes pero valieron para que otro se acercara aprovechando la flaqueza en la que se encontraba, el golpe le desarmo al completo haciéndole caer al suelo y a punto de ser asesinado unas manos delgadas pero llenas de decisión frenaron el golpe sosteniendo el brazo del Kaldorei, Dresa le había salvado la vida pero fue un error para ella, un fuerte revés la desequilibro, la hoja apunto a su viente, Deiseras se quiso levantar pero no llego a tiempo, la espada atraveso a su amada. La rabia salio de el lanzandose a puñetazos logrando tumbarlo al suelo aferrando su cuello en una mortal llave que termino con el cuello de su presa. Se acerco a ella, respiraba agitadamente ahogándose a cada segundo, las lagrimas cayeron sobre su mejilla, la abrazo notando la vida huir de su cuerpo y su sangre empapar sus vestimentas.
    '' Te roban una parte de ti mismo...ves ese cuerpo inerte deseando que se levante de nuevo, recibí lo que daba en aquel momento, sentí la muerte de alguien cercano...no tenia apenas fuerzas así que acudí al lado de mi hermana aun empuñando la espada con torpeza intentando recobrar unas fuerzas perdidas.

    Illidan, uno de los nuestros admirado por muchos nos dio la espalda, pocas veces lo había visto si quiera dirigido la palabra...tenia miedo de el..o respeto, tampoco quise cruzarme en su camino. En aquel momento todo se derrumbaba, perdiamos aplastados por esas fuerzas que a pesar de ser minoria plantaban cara a la muerte con decision, yo estaba derrumbado en el suelo siendo un simple espectador.

    '' Siempre temí caerme a ese vorágine ''

    '''Las energías del pozo empezaron a descontrolarse agitando la tierra bajo nuestros pies, las grietas emergieron por todas las paredes haciendo añicos la estructura, los cascotes caían convirtiendo a sus victimas en casquería y lo mas aterrador fue la sombra de la gran ola asolando el palacio, en el ultimo momento mientras las aguas y el terremoto arrasaban todo arrastrando a los enemigos por delante nuestra reina nos salvo. Las aguas violentas chocaban contra el escudo golpeando sin piedad las paredes mágicas de la bóveda, mas halla de las energias arcanas el caos se liberaba Me acerque por puro instinto hacia mi reina, Seidra no me soltaba demasiado asustada como para poder alzar la vista hacia la monstruosa fuerza sobre nuestras cabezas, yo me limite a seguir casi cegado pues mi único faro era la llamada de Aszhara, una vez cerca a ella y al resto caí derrotado esperando el fin, mi madre me abrazo, tenia los ojos húmedos. Es extraño ver la muerte tan de cerca sin posibilidad de sortearla siendo solo cuestión de tiempo, quise vivir maldiciendo furioso por no poder alcanzar mi sueño, entristecido por perder lo que había amado, perdiéndolo todo en aquel momento. En la desesperación nuestra reina pacto con las susurrantes voces que nos hicieron nacer de nuevo. Mi cuerpo cambio cuando las voces cerraron el pacto de nuestra salvación, las barreras se quebraron y el agua entro, encharcando mis pulmones aplastando mi cuerpo, separandome de los míos, en la oscuridad ahogadora note una agonía mayor a la que nunca había experimentado, cada centímetro de mi cuerpo retorcerse y cambiar, mi piel se sustituyo por un armazón de escamas, mis huesos crujieron tomando nuevas formas junto a unos órganos que iban muriendo, cambiando y naciendo dentro de mi, en mitad de las fuerzas oceánicas no grite si no que rugi.



    Última edición por borrego; 08/01/2012 a las 18:09

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    Predeterminado Re: [Navidad] El soplo de Proeza

    // Mirmidon 2 parte.

    Capitulo 2
    En los Astros

    Cuando mis ojos se abrieron y el dolor dejo de cegar mis sentidos estos se abrieron agudizados, sentí cosas que nunca antes había percibido,mi cuerpo apenas respondía hasta que logre saber que lo que movía no eran mis piernas, si no una cola, mire mis manos, garras afiladas y puntiagudas, apenas sin palabras por lo que veía rebusque entre los restos y cadáveres flotantes algún espejo, lo encontré entre las arenas aun turbulentas engendradas por las grandes corrientes creando tormentas de arenas acuaticas, me resguarde en el interior de una casa Kaldorei queaun quedaba en pie. ¿ Donde estaba mi piel y mis cabellos, el color de mis ojos, mi tenue barba arreglada?. Un rostro escamoso con dientes afilados, unos tentáculos sustituían el bello de mi rostro. Agarre el espejo con mis dos manos enfurecido y confuso aplastandolo casi sin darme cuenta, los cristales rozaron mis palmas apenas notando su tacto punzante.
    Sali cuando vi calmadas las aguas vagando durante horas por las sombras de mi hogar atrapado en la duda, me arrastraba por el fondo valiendome de mis brazos pues aun no controlaba mi nuevo cuerpo, apartando los cuerpos en mi caminp, buscando a los mios. Encontre a mas hermanos por el camino, nos unimos en busca del resto todos envueltos en la incertidumbre sin saber que eramos o en que nos habíamos convertido. Encontré a mi hermana y a mi madre en otro pequeño grupo traumadas por lo ocurrido, cuando me acerque madre me miro apartando los ojos del vació, lloraba a pesar de que ya no tenia lagrimas, Seidra apenas respondía con sus ojos puestos en la nada. Lo único que podía hacer era aferrarme a una débil idea de supervivencia, siempre he tenido una mente que pocas veces se a derrumbado ante lo que no comprendía, en aquel momento caminaba entre la razón y la locura, me derrumbaba lentamente. Cuando nos reunimos con el resto y vimos a nuestra reina entendí el sacrificio, no era facil aceptar tal cambio, no todos se recuperaron, vi a mi gente padecer mientras a duras penas intentábamos levantarnos , viviendo en los abismos profundos intentando alzar la cabeza de nuevo entre los vestigios de lo que fue nuestro hogar ahora lleno muerte.

    Quedaron atrás las cenas calientes, el calor de los fuegos, un mundo nuevo y extraño de los que me hubieran gustado explorar antaño pero que ahora se volvía una cruel realidad. Empezamos a intentar sobrevivir, refugiándonos entre las ruinas de nuestra antigua civilización, los cadáveres eran devorados por las pequeñas criaturas carroñeras que no tardaron en llegar a darse un festín. Cazamos lo que podíamos en mitad en las aguas turbulentas y prácticamente desérticas pues era un lugar arrasado por la guerra, a pesar de estar sumergida bajo las aguas, los restos del pozo aun latían, una sombra de lo que antaño fue. Mi madre despertó casi sin poder decir una palabra, fue ayudada por el resto de sus congéneres a adaptarse lentamente aunque en realidad todos intentábamos adaptarnos, mi hermana aunque respondía seguía ausente, no comía, no hablaba, pero como siempre permaneció a mi lado sin separarse, intentaba hablar con ella pues fue mi voz la que la devolvio. La comida se cazaba en grupo con arpones rudimentarios construidos con cuerda, piedra o lo que teníamos a mano, explorábamos las inmediaciones de la ciudad en busca de alimento obligándonos a salir mucho mas al exterior, nunca antes había salido del radio que limitaba la ciudad pero ese día vi una tierra aun mas desolada, muy similar a los desiertos estériles. Los cadáveres atrajeron a los carroñeros, los carroñeros a otros peces y así sucesivamente, aunque pasamos meses en hambruna comiendo el mal sabor de los devora cadáveres, pronto acudieron mas especies a rellenar el hueco vació dejado por la destrucción. Mi nueva naturaleza casi ignoro las tripas blandas y la sangre pues comías o morías, nuevos valores llegaron a mi vida mas afín al entorno salvaje y hostil que me envolvía, eso me ayudo a conocer las limitaciones de mi nueva existencia y eran prácticamente superiores físicamente a las que poseía anteriormente, vivía el día a día sin pensar demasiado en el futuro, a veces me peleaba con otros naga por la comida escasa que lográbamos encontrar, luchando como animales por ella, perdí tanto como gane pero nunca pase demasiada hambre, velaba también por mi madre y hermana dándoles todo cuanto podía permitirme.

    Cada día el altonato moría consumido por el Naga, era una extraña sensación notar que tus deseos cambiaban, apetitos y gustos incluso la forma de ver el mundo antes, vista con dos ojos que apenas podían ver a trabes de la oscuridad, o un olfato agudo permitiéndome localizar pequeños tentenpies adheridos a las rocas, todo adquiría otros matices distintos, el ahora es lo que contaba y vivir por encima del resto. Conforme vi crecer a mi especie todo empezó a estructurarse, desde la fuerza militar al mas noble circulo cercanos a la reina, nuestra sociedad cambio también, como Mirmidon mi deber adquirió nuevos significados siempre obedeciendo a mi hermana y a mi madre. Dentro de los muros del hogar alejados de los ojos del resto podíamos al menos encontrar el calor de una familia, no podíamos despegarnos de ello, los que nacieron como nagas solo conocían la vida Naga pero los que una vez fuimos altonatos aun guardabamos los vinculos, mas halla cada cual tenia sus responsabilidades dejando de lado los vínculos familiares.
    Las tácticas de batalla cambiaron obligándome a aprender las nuevas adaptaciones que surgían en los entrenamientos duros y violentos preparándome para combatir como un naga y no como Elfo, la forma de lucha cambio de la espada a la lanza, todo cuanto aprendí no sirvió de mucho pero me valió de base, bajo las aguas eramos veloces y letales, en tierra nuestra movilidad no era gran cosa pero se compensaba con una gran resistencia física. La amistad que tuve con Isaldral nunca volvió a aparecer en ningún otro de mis hermanos, había perdido muchas cosas pero necesitaba dejar atrás aun mas para valorar las que se me presentaban. En las profundidades no eramos la cúspide de la cadena alimenticia las peores pesadillas rondaban los oscuros recovecos haciendo difícil la vida, siendo cazados y atacados por otros seres moradores de las profundidades, les plantábamos cara batallando continuamente, aquello ayudo a buscar muchas maneras para aumentar nuestra fuerza al medio en el que nos encontramos. Bajo nuestras ordenes domamos a las bestias acuáticas para que nos sirvieran como monturas o armas de asedio, recuerdo bien como las sirenas cantaron doblegando así a los Kraken a su voluntad, domando a las grandes serpientes marinas, construíamos un nuevo imperio mientras tanto las generaciones iban dándole forma lentamente preparándose para los venideros días en los que recuperaríamos nuestra antigua gloria ahora como Nagas.



    ''Antes alzaba los ojos maravillandome con los astros de los cielos expugnando el firmamento...ahora...la borrosa visión a través de la cúpula del océano es todo cuando puedo admirar. He sido tantas cosas y he vivido tantas vidas que me cuesta diferenciar el pasado del presente, todo parece un sueño. Aquel Deiseras había muerto, ahora era un depredador rápido fuerte y ágil, había probado la sangre mas de una vez cogiéndole gusto entendiendo por fin que quería decir Enersem, era una existencia distintas.
    Floto boca arriba acariciando por los rayos del sol que lograban atravesar la superficie, le cegaban pero no le importaba, el calor del único astro que ahora mismo podía rozar era suficiente. Sus pensamientos se rompieron cuando las delgadas manos de su hermana le envolvieron el pecho, asomo su cabeza por su hombro.
    -¿ De nuevo admirando los cielos, hermano?. Alli no queda nada,el pasado es pasado, Deiseras...el presente es lo que vale para cambiar el futuro-
    -Pero no esta de mas mirar atrás-
    - Deja de fantasear y vuelve a tu trabajo Mirmidon-

    Hizo que algunas burbujas ascendieran, cuando estas reventaron aleteo con rapidez acompañado de su hermana.
    Deambulo por los parajes acuáticos cargado con la comida nadando hacia las casas medias de la ciudad, los antiguos edificios ahora construidos con coral y otros materiales daban un aspecto distinto a la ciudad que antaño fue, sus moradores también habían cambiado, Deiseras no añoraba el antiguo esplendor solo le molestaba que todo parecía algo mas sucio de lo normal, pero tras las estrellas de mar adheridas a los edificios y bosques de algas había una increíble belleza esparcida, había estado estudiando las profundidades explorando los rincones mas lejanos del reino, apuntando cada descubrimiento, un pasatiempo que le había servido para relajar la cabeza, aun así, escondida, la enfermedad en su interior no hacia mas que crecer, dudaba siempre distrayendo su cabeza con la misma frase pues hacia años que rondaban su consciencia, la longevidad y años para poder pensar desataron en el la duda, una duda inculcada por un punto de vista distinto algo casi enfermizo pero que afloro en el, no paraba de poner en duda los hechos que se cernieron sobre su raza pues en lo que discrepaba no era su estado actual, si no el pasado y el problema de cometer los errores en el presente, un dilema que le exasperaba, día a día acudía la misma pregunta a su cabeza '' Por que'', la pregunta que siempre había formulado de todas las cosas incluso la frase de su hermana daba sentido al puzzle.
    ''El presente es lo que vale para cambiar el futuro''
    Su tridente atravesó el pecho de un humano empalandolo, lo agito en el cielo arrojándolo hacia el exterior de la cubierta del barco donde fue destrozado por la serpiente marina que habían usado para destruir el timón, las velas estaban rasgadas por culpa de los rayos de las sirenas y un agujero abierto era el bufet libre para una segunda bestia marina, la sangre le hervía dentro de sus venas poseído por la sed de la matanza, disfruto hasta el ultimo momento de la lucha. Se acerco al moribundo humano medio desangrado por un zarpazo se ahogaba en la muerte, le miro aterrado, Deiseras encontró una curiosa observación cuando morían pues nunca antes se había dado cuenta de que cuando la vida se les escapa de entre las manos el brillo en sus ojos se apaga, se agacho mas para observarlo mejor encontrándose con el rostro de Beisel, recordó también que a el la vida se apago de la misma forma, aparto la mirada, el humano yacía muerto con los ojos abiertos mirando el vació.
    Sareis había empezado a planear las celebraciones y los banquetes, los juegos que entre los mirmidones eran populares medir la fuerza unos con otros, tenia que construir la estancia un duro trabajo por delante, tenia que contar con las hijas he hijos que había tenido años atrás, una gran rama familiar que casi no tenia fin se hallaría en las estancias de coral, algunos apenas conocía pues cuando les dio el mundo fueron enseñados inmediatamente separándose de ella, Deiseras y Seidras tendrían un lugar especial a su lado, los echaba a veces de menos, sus obligaciones le robaban mucho tiempo y dedicación, en la boda los tendría cerca, era todo cuanto necesitaba.

    No pudo ignorar la invitación a la unión de su hermana aunque no le gustaban mucho las bodas no iba a negarse, para cuando llego la mayoría de hermanos aguardaban a la pareja. La sala era redonda grande y extensa, en el final de un largo camino de coral brillante, un altar con la estatua de Aszhara se alzaba para recibir a quienes se unieran bajo su mirada, los mirmidones y Sirenas se esparcían cada cual en sus propias conversaciones y debates tanto físicos como políticos. Deiseras se acerco a Sareis cuando esta la señalo tomando un lugar a su lado en la zona mas próxima a la estatua de la reina.
    Seidra hizo acto de su presencia embelleciendo el lugar con sus adornos de perlas brillantes, aros y colgantes, avanzo con lentitud junto a su pareja hasta situarse bajo los pies de la estatua.
    Los ritos finalizaron cuando la sacerdotisa pronuncio las ultimas palabras sellando así ella misma el futuro de su propia hija, no le hacia mucha gracia que un mirmidon de esa clase se uniera con su pequeña, pero tenia que reconocer que su familia había trabajado para ganarse su favor. Volvió a su asiento, las celebraciones se desataban pudiendo relajarse, solo estaban ellos dos en las mesas pudiendo al fin entre susurros hablar como la madre que era hacia su hijo.


    -Cuanto tiempo...no sabia mucho de ti...pero supuse que estarías bien entre las filas-
    -Si, nuestros cometidos nos quitan tiempo..la única que veo es a mi hermana cuando la visito al volver de algunas refriegas matando escoria.-
    -He oído que la Alianza y la Horda luchan, plaga..demonios..-
    -El mundo de fuera es distinto al de aquí-
    Deiseras no supo si era el momento indicado pero hacia tiempo que quería hablar con alguien de confianza y quien si no que su madre, podría darle ese punto de vista diferente para resolver las dudas, espero que ella tuviera la respuesta.
    -Madre..¿ recuerdas a Bisel?- Pudo ver como el rostro naga de su madre adquiría una expresión fribola pero a la vez los resquicios del pasado le dieron un tono mas humilde.
    -Deja el pasado Deiseras-
    -Es eso mismo lo que tengo clavado...recuerdo que cuando fui a verle..dijo algo...dijo que el futuro mostrado no era el correcto...no le gustaba..que nos habíamos equivocado en todo..-
    Su tez se volvió mas seria y fría apartando el papel de madre
    -Nos equivocamos en muchas cosas.....-
    -La reina vio también que se había equivocado y salvo a su gente en la desesperación sin importar en que nos íbamos a convertir, una apuesta arriesgada pero que de nuevo nos a alzado, no pongo en duda su decisión, lo que me preocupa es el presente...y nuestro futuro-
    -Nuestro futuro es el que decida nuestra reina..-
    -¿ Y si nos equivocamos de nuevo?....-
    - No sigas....ciñete a lo que eres..Mirmidon..no pienses y obedece, nuestra reina sabe cual es nuestro camino, nos lleva hacia la gloria nuevamente.- Le dio la espalda volviendo a sus tareas pero esas palabras no le bastaron, también les iba a llevar a la gloria antaño y acabaron así, una idea que no diría en voz alta, podría suponer su muerte.

    Deiseras no tenia mucho apetito, permanecía enroscado sobre si mismo limpiando su tridente observando a cada congénere. Un mirmidon golpeaba con fuerza a otro, el atacante se llamaba Dardaras y el otro Yaushar, este ultimo no estaba perdiendo sabia lo que hacia cansando a su enemigo obligando le a golpear su escudo hasta que su guardia se debilitara y entonces asestaría un fatídico golpe, era bueno a pesar de ser nuevo entre las filas.
    Sareis, su hermana, se acerco dándole ese tacto de la escama contra la escama, notaba que las suyas eran mas delicadas y sensibles pues hasta que no apretó no llego a sentirlas.

    -De que habéis estado discutiendo?-
    -Nada...pequeñas redecillas-
    -Esa redecilla le a hecho darte la espalda y fruncir su frente?, para mi que esta enfada..o decepcionada-
    -Vuelve a tu boda anda...es tu día de gloria, deberías estar con madre y tu pareja celebrando la unión...para su familia es un paso importante, son de las zonas exteriores pero han logrado tener suficiente reputación-
    -Si, tendré un buen macho a mi disposición...-
    -Madre te enseñara los ritos de consumar la union..-

    La ultima frase pareció molestarla pues no le gustaba aceptar que le tuvieran que enseñar algo tan simple como la unión.
    Mientras la boda avanzaba las dudas le alcanzaban ajeno a lo que ocurría se sumergió en sus pensamientos, nada estaba claro el don de la duda le hacia sentir incompleto. Las familias se fueron dispersando hasta que todo termino, volvieron a sus hogares, esa noche su hermana sellaría la unión con su pareja, Deiseras se quedo en el templo junto a su madre quien no parecía dirigirla la palabra hasta que el, decidió marcharse.
    -Deiseras- Se giro al escuchar que le llamaban-...¿ De verdad quieres buscar algo hay fuera?...-
    -Míro este lugar, las calles, el presente se mezcla con el pasado, temo el futuro, quiero buscar respuesta, ver si realmente existe, dejame buscar por favor...la duda me destruye. Han ocurrida muchas cosas desde esos lejanos días, somos diferentes, nacimos de nuevo pero hay algo en mi que aun no a muerto. Dejame buscar ese futuro, quiero verlo con mis ojos y saborearlo, volver aquí y contároslo.-
    -Estas demasiado atado al pasado-
    -Por eso he de buscar...para romper los lazos...-
    -No confió en que vuelvas con respuestas, tampoco con ese futuro...pero no olvido que eres mi hijo, mi primogénito, el primero de todos de los que he dado a luz...ve....y ve por ti mismo tus errores...o..encuentra lo que buscas....me da igual...-

    Su hermana aun estaba despierta cuando el llego, había terminado al parecer de unir los lazos algo cansada pero aun sin ganas de reposar en un lecho, Deiseras entro en el interior cogiendo las cosas necesarias para el viaje, un viaje que no sabia donde iba a acabar.

    -¿ A donde vas?-
    -Me voy...-
    -A donde?- Pregunto extrañada
    -Hay dudas que tengo que resolver hermana...-
    -¿ madre lo sabe?-
    -Si...ella fue la que me dio permiso...quiere que vea con mis ojos que estoy equivocado, o puede que hasta ella busque lo mismo que yo, solo quiero el bien para mi pueblo, pero aquí no voy a poder encontrar nada..no solo consta de vosotros si no de mi, hace tiempo que la misma idea me ronda...alli fuera encontrare lo que busco.-
    -¿ Con esas gentes...humanos, Orcos..Sindoreis?...alli solo encontraras basura-
    -Basura que son nuestros enemigos o..aliados...aprender de ellos..para destruirlos..o doblegarlos. Muchos también parten por orden militar a conocer el mundo, pues asi aprenderemos a tomarlo..pero quiero asegurarme ese futuro viéndolo con mis propios ojos y que no sea otra ilusión...temo por todos-

    Su hermana se le quedo mirando sin comprender demasiado lo que su hermano quería decir, la confianza y el vinculo forjado siglos atrás le hicieron ignorar el punto de vista que como su madre compartía, le deseó suerte, alejados de los ojos de muchos ella le abrazo.

    .-Ten cuidado fuera encuentres o no lo que buscas...no tengas piedad con ningun morador...ni la pidas-
    -Nunca pedire piedad a nadie-
    Salio de las aguas temeroso hasta arrastrase por la costa arenosa, miro al cielo buscando allí las respuestas sin encontrar nada mas que luces intermitentes que no le daban mas que el silencio.
    ''Alza la vista al cielo y dime si ese es el futuro que deseas''
    Se tiño de verde envolviéndose con el fuego fel alzando el hedor de las cenizas, aparto la mirada dirigiéndola al suelo unos segundos antes de posar sus ojos de nuevo. Había añorado aquella visión nocturna y como siempre imperecederas al tiempo las dos lunas aun vivían, una estrella cercana que tenia localizada hacia tiempo que su existencia se desvaneció, ¿ Que buscaba allí en realidad?, había cambiado pero lo que no murió ahogado fueron esas palabras del pasado dándole el sentido a la frase que Beisel en sus últimos momentos pronuncio, aun no las entendía sin saber que buscaba allí alejado de sus hermanos. Hablo para los antiguos fantasmas del pasado.

    '' El mundo a cambiado...''- Observo con detenimiento sus escamosas manos.- ''No se que futuro deseaba...me mostraron uno maravilloso pero, se convirtió en algo totalmente distinto...antes investigabamos para saber los ''por que'' de cada cosa, de donde venimos, que somos...incluso ''el por que'' de nosotros mismos....pero a sido al menos un futuro y no el olvido...aun así......tal vez conociendo el mundo me de las respuestas...de mi ''por que'' y también respuestas para el futuro de mi raza...un futuro sin cometer los errores del pasado y espero que una vez saciada la curiosidad y mi saber..tu espectro me deje en paz...pues morimos hace años y lo único que me queda por atar..eres tu'''

    Siguio mirando a las estrellas '' Son un puzzle''
    Última edición por borrego; 08/01/2012 a las 16:54

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    Predeterminado Re: [Navidad] El soplo de Proeza

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    Las estatuas de la capilla, miraban con frios ojos a la figura encapuchada que avanzaba bajo su atenta mirada. La capilla abandonada, a pesar del paso de los años, aun seguía siendo frecuentada por los lugareños. Depositaban ofrendas, a veces, encendían alguna que otra vela, pero los gritos de dolor en la noche, todos sabían de ellos. Veces intentaron exorcizar el lugar, pero algo había en él que desde luego, no era maligno, ni siquiera espiritual. Los meses pasaban, y la gente optó por no volver a pisar aquel lugar maldito, un lugar que había sido sin duda profanado tiempo atrás.

    Sin embargo, la figura avanzó lentamenter, entre los bancos de la iglesia, desgastados y podridos. Telarañas, polvo y humedad reinaban en aquel sitio. Sin embargo, se paró ante una reliquia, relacionada con el culto de la Luz. La figura la miró atentamente y después, deslizó su mirada hacia un pasillo, que daba a un gran torreón. El encapuchado, se giró lentamente y con un paso parsimonioso, avanzó hacia allí. Un corredor llevaba a unas escaleras en caracol, desgastadas, incluso rotas, por no decir que algo o alguien las había destrozado a drede. Allí, había restos de cuerdas, sin duda alguien había intentado ascender. Los restos del equipamiento que dejaron atrás, seguían allí, como remanentes del pasado. Sin embargo, el encapuchado, murmuró en silencio, para después, levitar, ascendiendo hacia la única entrada posible.

    Ascendió, hasta llegar al torreón, grande y espacioso. Sin embargo, no distaba para nada del resto del aspecto de la capilla. Las telarañas estaban por doquier, al igual que el polvo y la humedad. El olor era tan penetrante que la figura arrugó la nariz. Además, había un olor más, el olor de la sangre. Cuando sus ojos se habituaron a la oscuridad, observó el cadaver, tirado en el suelo. Había sido reciente, a más tardar un par de semanas. Había sido degollado, y su sangre había sido extraida con cuidado sin duda alguna. También había restos de un cadaver en descomposición avanzada, que sin duda, llevaba ahí ya meses. La figura sonrió para sus adentros. Lo había encontrado.

    Avanzó en completo silencio hasta el centro de la espaciosa sala. Dirigió su mirada a su alrededor, un lugar lleno de oscuridad y penumbra. Incluso la visibilidad era mínima, pues la única luz venía de unas vidrieras que daban al exterior, y la luz de la Luna aquella noche brillaba con fuerza. Sus pasos, resonaron, y finalmente, con una ligera sonrisa en sus labios, deslizó su capucha, mostrando un cabello envejecido, pero sin embargo, conservaba aún la fuerza y la belleza de un rostro adulto, algo cansado y maduro. Alzó la voz finalmente, siendo esta lo único que resonó en

    - Un lugar un tanto inusual para alguien como tú, ¿no crees? - preguntó el hombre, manteniendo la calma en todo momento. Sin embargo, no recibió respuesta.

    Su voz, retumbó en la sala con fuerza y potencia para después, observar como algo se movía en la oscuridad. En una especie de "trono", envuelto en mantos oscuros, y rodeado por dos enormes esculturas de marmol desgastado, se encontraba alguien, sentado en dicho "trono", también de marmol, con cosas taladas en este. Fuera lo que fuera lo que estuviera allí, abrió los ojos lentamente y finalmente, alzó la voz, oscura, tenebrosa y grave:

    - ¿Grayson? ¿Eres tú? - preguntó, cauteloso, meditabundo e incluso se podría decir que adormilado, sin embargo, sus ojos, cansados ydesprovistos de vida, se clavaron en dicha persona.

    - Si, viejo amigo, soy yo - respondió Grayson, mirando aquella figura oscura sentada en aquel improvisado sitio.

    Sin embargo, la oscura presencia no pareció tomarse para nada bien la presencia de aquel tipo. Un guantelete, que la figura portaba, provisto de unas uñas metálicas, arañó con fuerza el marmol, resquebrajándolo un poco más si cabía ya su lamentable estado. La rabia comenzó a inundar a la figura oscura, que frunció los labios ligeramente.
    * * *

    Cuando la conocí, yo era un desparpajo, físicamente hablando.. Mi familia, era de origen humilde, salvo mi padre, un reputado paladín, al servicio del reino, Lordaeron, y más importante, de la Iglesia de la Luz. Mi madre, era simple y llanamente una posadera, cuyo negocio se remontaba en el pueblo de Rémol a cerca de tres generaciones. El negocio, iba bien, sin embargo, mi padre, Nathan Algren, no estaba a favor precisamente de que yo siguiera aquellos pasos.

    Ni siquiera yo buscaba seguir esos pasos, y tenía ya una edad en la que yo, a mis 13 años, iba siendo momento de que comenzara a abrirme paso en un mundo de hombres, un mundo duro, donde la guerra devastaba todo aquello que tocaba. A fin de cuentas, yo no sería otra excepción. Gustaba de aprender el arte de la espada, gustaba aprender a portar una armadura tan pesada como la que portaba mi padre. Mi cuerpo, era escuálido por aquel entonces, ni siquiera era capaz de sostener bien un arma. Sin embargo, no tenía ocasión alguna de ver a mi padre. Ni siquiera él me conocía bien. Siempre estaba fuera de casa, mi madre me crió, me enseñó a leer mínimamente y a escribir, ¿qué educación puedes darle a alguien de humilde cuna? La justa y necesaria.

    Sin embargo, yo soñaba con ser un caballero como mi padre, soñaba con portar una espada, hacer los votos para servir al reino, a la Luz, y a mi familia. Siempre escuchaba las historias de mi padre, los raros días que venía, y de ello, era cuando yo tenía unos 10 años de edad. Me contaba sus batallas, me contaba sus batallas contra maleantes y las amenazas contra el Reino. Y era ello lo que más admiraba, y cuando finalmente, él me preguntó, yo ya sabía que responder:

    - Hijo, ¿qué quieres hacer con tu vida? ¿Qué quieres hacer con el tiempo que se te ha dado en esta vida? - preguntó Nathan, tranquilo con la mirada fija en su hijo.

    Su hijo, escuálido, sonrió ligeramente, y contestó, seguro y firme de sus palabras:

    - Quiero ser como tú, padre, quiero defender a mamá, al reino, a todo lo que pueda hacernos daño. Quiero ser igual de justo e igual de valiente que tú - afirmé rotundamente, con la inocencia y la tierna sonrisa de la juventud indecisa.

    Él, sonrió, recuerdo aquella sonrisa. En ella, reflejaba todo el orgullo por su linaje, su único hijo, el cual, había optado por, a pesar de lo sacrificado que era, seguir sus pasos. Aquello decía mucho de su hijo, es más, le honraba. Dos días después, compró una espada, orgulloso y hablando a diestro y siniestro a sus amigos de como le honraría. Como yo le honraría. Aún recuerdo que mi cuerpo escuálido, no soportó en un principio el peso de aquella espada. Mi padre, lo planeó todo desde el día que me dió la espada, él no podía hacerse cargo, nunca podía a fin de cuentas.

    Sin embargo, en cuestión de unas pocas semanas, lo predispuso todo para que un compañero de batalla, amigo, al que salvó la vida en numerosas ocasiones, Lord Brackenwood, se encargara de mi adiestramiento. Cercano a la familia por lo que hizo mi padre por él, salvarle la vida a costa de una cojera eterna, sin embargo, gustoso aceptó, no opuso pega alguna a que yo practicara con él en el arte de la espada. Como su apdre bien dijo, él era un gran guerrero, al igual que mi padre, y era mejor aprender de él, al menos en el arte de la espada, que mi propio padre, al menos eso afirmó mi padre, Nathan.

    Fue desde el primer día en el que lo conocí, que siempre venía a casa, a la posada a buscarme. Venía en un carromato, lujoso, acompañado en todo momento de unos cuantos mercenarios que actuaban como su guardia personal, una guardia un tanto extraña, pues todos sabemos que la lealtad de los mercenarios, va también generosamente proporcionada por la cantidad de dinero que estés dispuesta a pagarles. Sin embargo, no iba a ser yo quien juzgara eso. Tenía unos 13 años aún, era demasiado joven para tomar algunas decisiones. Sin embargo, durante ese tiempo, muchas cosas cambiaron. Fui a su casa, durante cerca de 4 años. Recuerdo perfectamente como siempre venía a recogerme en el mismo carromato, hacia sus tierras, en las fronteras de Lordaeron.

    Manteníamos siempre agradables conversaciones mientras observábamos el paisaje, nevado, florido por la llegada de la primavera, o seco, por la llegada del verano, la época de recoger los frutos, o simplemente porque el otoño llegaba. Siempre ibamos a su castillo, aunque yo a veces lo llamaba fortaleza, pues era lo que parecía. Tenía varios feudos, y varios vasallos que le rendían tributo.

    Todas las mañanas, era la misma sesión. Me hacía correr por todos estos feudos. Al principio, me costaba, el aliento era algo que precisamente, me faltaba, y después, me hacía coger pesos, ayudar a los vasallos a cargar cosas y llevarlas de un sitio a otro. Sin embargo, mi madre se ahorró mucho en comida. Me alimentó muy bien, me dió de comer con diversos tipos de carne, pan, y queso. Nunca pude quejarme de lo bien que me trataba Lord Brackenwood. Incluso él afirmaba sentirse orgulloso de mí, que era casi como el hijo que nunca tuvo.

    Verdaderamente nunca tuvo descendencia, pero sí se casó con una vasalla. Sin embargo, presentarme a su hija, fue posiblemente el mayor error que pudo cometer Lord Brackenwood. Su ahijada, era una joven de cabellos oscuros y unos profundos ojos azules. Recuerdo que la conocí cuando yo tenía 16 años. Mi cuerpo, había cambiado en todo ese tiempo, ahora, había ganado algo más de masa muscular, así como la incipiente barba, hacía de mi ya prácticamente un hombre, al menos a ojos de Lord Brackenwood. Recuerdo haberla conocido una mañana de verano, cuando la cosecha había que recogerla y me había ofrecido ayudar a Lord Brackenwood. Se encontraba a la sombra de un árbol, con un fino vestido. Yo en cambio, vestía con harapos. Una camiseta sin mangas de lino y unos pantalones, así como unas botas de cuero. Recuerdo que cuando la ví, había terminado la jornada, y no pude evitar mirarla a la sombra de un árbol. Como un idiota me quedé mirándola, y ella me miró, con aquellos bellos ojos en los que me perdí.

    Recuerdo que sonreí como un idiota y no pude evitar guiñarle un ojo, y ella se ruborizó. Mi maestro me llamaba, Lord Brackenwood. Le comenté la situación, y él no pudo evitar echar a reir a carcajada limpia. Simplemente, indirectamente, me dió un permiso al que yo sonreí como un idiota. Sin embargo, nuevas responsabilidades me llamaban, más cuando me insistió en que me alistara en la guardia de Lordaeron. No me negué a ello, pues en aquel tiempo, había aprendido lo suficiente a manejar una espada, y ya no era necesario que siguiera trabajando allí como un esbirro más.

    A pesar de todo, seguí visitando a Lord Brackenwood, y a ella, además de seguir formalizando mi entrenamiento con la espada. Mi padre comenzó a enseñarme las doctrinas de la Luz, insistió en que leyera, que fuera culto, alguien de provecho, y yo seguí sus consejos como buen hijo, pero de mi cabeza, aquella chica no se iba. Nunca. Marie era su nombre, y su belleza, deslumbrante. Podría pasarme todo el día recordando su aspecto, pero esa es otra historia, una historia que os relataré, pero no ahora.

    Recuerdo que con el tiempo, mi corazón comenzó a reaccionar ante su presencia, y que cuando yo fuí enviado a asistir a los reinos de Stormwind, junto con mi padre. Un éxodo masivo de proporciones astronómicas, más cuando su intención de viajar a Lordaeron, era patente. Recuerdo sus lágrimas aquel día, y que a pesar de ser yo ya un adulto, a mis 18 años, tenía miedo por mi vida. Recuerdo que fue la primera vez que la besé, y con aquel beso de despedida, partí junto con mi padre.

    Era mi primera batalla junto con él. La primera vez que ví a la Muerte a su propia cara. Sangre, muertos y fuego. Los barcos partían poco a poco desde Stormwind hacia Lordaeron, y mi padre y yo, asistimos a muchos y ganamos tiempo para que muchos pudieran huir, pero las bajas no pudieron evitarse. A nuestro escuadrón, se nos llamó temerarios, otros, héroes. Gracias a nuestra intervención y a pesar de la caida de muchos, logramos hacer que un barco entero partiera, con numerosos supervivientes hacia el Norte.

    Cuando volví, ella me esperaba, yo sonreí a pesar de que aquello que ocurrió en Stormwind, era el preludio de una guerra. Era el preludio de algo más grande, y yo volvía herido como otros muchos. Se me concedió un permiso, y pasé con ella una semana, hasta que mis heridas se hubieran curado del todo. Recuerdo sus labios durante aquellos días, que fueron los mejores de mi vida. No puedo olvidar su sonrisa, su forma de reirse ante un simple comentario o broma. Había llegado a ser un adulto, y me había metido en un mundo de guerra, pero por una vez en todo ese tiempo, verdaderamente era feliz.

    * * *

    El juramento se pronuncio, hubo un silencio sepulcral, solemne, mientras me entregaban mi nueva arma. El martillo, representante de los principios de un paladín, representante de los principios que mi señor padre me hizo estudiar durante largo tiempo, me hizo comprenderlos, y yo, por pura ideología, juré defender, pues eran correctos y buenos. La Luz embriagaba mi cuerpo, como un nuevo soporte, un nuevo poder para defender a los débiles. Los años habían pasado, y mi experiencia en la guerra me habían hecho hueco como un capitán de escuadra. Mi escuadrón, antes el de mi padre, quien por sus méritos había sido nombrado Caballero de la Mano de Plata, se dedicaba ahora a otros quehaceres. Era hora de que yo dirigiera aquella escuadra, para bien o para mal, y los resultados durante la guerra contra los Orcos, defendiendo nuestra patria, fueron más que buenos.

    Yo, había cambiado. La edad me había cambiado, y ahora, tenía una maraña de pelo. Mi cuerpo había cambiado, y había crecido, alto y fuerte, lo suficiente como para poder empuñar un mandoble, ahora, un martillo. También tenía una ligera barba por mi rostro, signo de madurez, tal vez con el tiempo, símbolo de vejez. A Marie le gustaba y cuando hizo su primer comentario al respecto, me hizo sonreir. El tiempo había pasado, lo suficiente, 15 largos años, en los que a pesar de ser movilizado algunas veces, podía disfrutar al menos de un tiempo de tranquilidad. En ese tiempo, muchas cosas habían cambiado. Me casé incluso con Marie, antes de recibir los votos, y había tenido una preciosa hija que había heredado la belleza de mi esposa. Ambas, me hacían feliz, y si juré servir a la Luz, fue como bien dije en el pasado, a mi ahora anciana madre y a mi anciano padre, que a pesar de sus achaques, aun seguía sirviendo al reino. Quería proteger a su familia, quería defender a su gente y a su patría, con la Luz. Y lo haría.

    El día de los votos, recuerdo que Lord Brackenwood, convaleciente, no pudo acudir. Sin embargo, uno de sus vasallos, un erudito con el que siempre había mantenido conversaciones, había acudido en su lugar. Su cabello era canoso, pero su aspecto, a pesar de cargar sobre él cerca de 50 años, era ciertamente joven, con algunas marcas de la edad, pero sin duda, en su mejor estado físico. Cuando me vió, no pudo evitar sonreir ampliamente y avanzar golpeando amistosamente mi hombro:

    - Vaya, y yo que pensé que se lo pensarían dos veces antes de dar una mula estúpida el título de Paladín- bromeó Grayson. Recordaba que a veces, siempre jugábamos al ajedrez. Siempre ganaba él, pues tenía más paciencia y era más precavido. Además, tenía una inteligencia envidiable, por ello, nunca logré vencerle en una partida de ajedrez, y sus lecciones, así como sus palabras, siempre eran sabias y todo tenía un porqué.
    Ante su presencia, sonreí de medio lado y asentí, agradecido por su presencia, a pesar de nuestras diferencias. En un tiempo, en el pasado, hubiera gustado tener a Marie como esposa, incluso protestó ante su señor que permitiera que yo la tomara como esposa, pero con el tiempo aceptó esto en silencio, y un odio, se convirtió en una amistad a mis ojos. Sin embargo, no era capaz de ver a través de la carne, nunca lo había sido. ¿Quien me diría que tendría que haberlo visto venir? ¿Quien me diría que hasta el mismísimo príncipe Arthas mataría a su propio padre, cuando regresó del continente helado Northrend?

    No, nadie esperaba esas cosas, y cuando sus ejércitos de No Muertos llegaron a arrasar nuestras tierras, solamente pudimos plantar cara. Recuerdo que la agitación era máxima, pero nos organizamos como pudimos, como bien pudimos para poder repeler a los No Muertos, sin embargo, comprendimos una cosa, a pesar de nuestros esfuerzos. Por cada muerto nuestro, era un nuevo soldado suyo, por lo que poco a poco, nos fuimos internando más y más en nuestras tierras, mientras ellos avanzaban como una marea descontrolada, dirección hacia Quel'Thalas. Nuestros esfuerzos para detenerlos en muchas ocasiones fueron inútiles, yo incluso fuí inútil. La plaga llegó a contaminar nuestros suministros, un claro ejemplo fue Andorhal, fue una advertencia de lo llegado, pero pensar que el mismísimo príncipe Arthas caería en estas garras, en este mal. ¿Qué clase de mal nos acechaba? Recuerdo que en mis últimos momentos, Grayson estuvo a mi lado, y yo rogué le supliqué que pusiera a salvo a mi familia. No podía abandonar el deber, y él, accedió, y se marchó. Logró atravesar raudo y veloz las tierras y salvaguardar a mi familia, y ese, fue el mayor favor que jamás pude pedirle a alguien. Se ganó mi amistad eterna, pero también mi odio eterno.

    Mantuvimos las defensas mientras pudimos, pero cuando vimos que la situación estaba perdida. No pude hacer otra más que dar la retirada. Nos dispersamos, así tardarían en dar con todos nosotros. Semanas habían pasado, sabía donde encontrar a Grayson, sabía donde encontrar a mi familia. Pero cuando llegué, no estaban. Traicionado, por un amigo, un amigo que nunca fue, que la enviada y el odio consumieron. Apareció, con tres figuras encapuchadas, sin duda del Culto de los Malditos por las descripciones que había oido de ellos. Grayson sonrió, y enarbolé mi martillo, pero, uno de ellos sacó una espada, la interpuso en la trayectoria, recibió el golpe, pero aquello permitió al otro a seccionar la arteria de mi cuello, así como golpear con fuerza mi hombro para evitar nuevamente otro golpe, casi seccionando mi brazo. El dolor fue brutal, noté como poco a poco, las fuerzas me abandonaban. La Luz, me llamaba, pero, Grayson habló, habló con rapidez, ordenó una simple cosa:

    - Mantenedle con vida, vuestro Exánime querrá verle. Drarthus estará contento con este... - fue lo último que oí, antes de que mis ojos se cerraran. ¿En el sueño eterno de la muerte? No, no lo sabía a ciencia cierta. La Luz me llamaba, ¿estaba muerto? No, no lo estaba, aún. Solamente en mi mente ocupaba un pensamiento en aquellos instantes, Marie, mi hija, Catherine. Ahora, no estaba en mis manos controlar la situación.

    * * *

    - ¿Donde has estado todo este tiempo? - preguntó la voz sepulcral a Grayson, mientras su mirada, amarillenta y asesina, se fijaba en él, esperando una buena respuesta.

    Grayson miró la vidriera, contemplando su belleza, que a pesar de haberse desgastado con el paso del tiempo, aun conservaba los detalles de la Luz que la caracterizaban. Después, suspiró, y miró nuevamente a la figura sombría que aun no se había revelado:

    - Ahí fuera, entre los vivos, entre esas ratas mortales. ¿Y tú qué? ¿Por qué te has escondido todo este tiempo, Graham? - preguntó, con una sonrisa mordaz en sus labios. Pero aquello, sin duda, le hizo achantarse. La figura se alzó, y se mostró. Su piel, era pálida, grisácea casí, igual que su pelo, que ahora, largo y canoso, contrastaba con la viveza que tuvo en su pasado, que era de un color castaño oscuro, al igual que su piel, cuyo tono al menos, era antes más vivo. Sus ojos, amarillentos, eran unos ojos asesinos inundados por la rabia, así como la muerte. Un trueno restalló en el cielo, iluminando aun más su oscuro porte.

    - ¡No oses volverme a llamar así! ¡Soy Dorthum! - su nombre, resonó con fuerza en la sala, mientras depositaba su mano en su runaespada, próxima a él. Finalmente, resopló y volvió a apoyar su espalda en el respaldo de aquel trono.

    Grayson clavó su mirada en él, pero después, se giró, dándole la espalda para admirar las numerosas esculturas de marmol y los detalles que adornaban dicha iglesia, mientras continuaba hablando con total parsimonía y tranquilidad, a pesar de cierta intranquilidad que le despertaba Graham, o el que ahora se hacía llamar Dorthum.

    - No hay duda de que lo eres, pero mírate ahora, una mera sombra de lo que fuiste en el pasado - mientras dijo esto, algo se removió en la sala. Se giró, y él ya no estaba allí, ni siquiera su espada. Las dos víctimas habían sido sus últimas fuentes de poder, y estaba armado, y era peligroso, pero no mucho. Grayson lo sabía. Recorrió con su mirada la oscuridad, inmensa, a medida que algunas antorchas se iban apagando.

    - ¿Soy una sombra? - preguntó sombrío, resonando su voz en toda la sala. Grayson se giró hacia una dirección, pero ahi ya no estaba. - ¿Qué es lo que quieres, "viejo amigo"?.

    - Sabes de sobra que quiero. Las tropas parten hacia Northrend, tu Orden de Caballeros de la Espada de Ébano se moviliza. Se pierden soldados, por todos bandos, pero sin duda, el Rey Exánime estará encantado de tenerlos como sus perros falderos de no hacer nada, y creo que no le hará ninguna gracia ni nos recibirá con brazos abiertos si nos unimos a él a pesar de tu "inconveniente" en la Capilla de la Luz - explicó Grayson mientras seguía buscando a Graham con su mirada. Estaba nervioso, no reaccionaba, no sabía donde verle, y la Luz que entraba era demasiado pobre.

    Pero no recibió respuesta, ninguna, solamente escuchaba algo, moviéndose en las sombras, algo que sin duda, quería matarle. Quería hacerle pagar por todo lo que le había hecho en el pasado, y Grayson, sabía perfectamente de qué se trataba, al igual que el mismo Graham.

    - ¡Es hora de que salgas de esta tumba que has creado para tí mismo y tus recuerdos! ¡Deja de acechar en las sombras! - rugió Grayson, sin duda alterado. - ¿No te das cuenta de que, de tener oportunidad, te esclavizará y te volverá a hacer matar? - preguntó, una respuesta que ya de por sí tenía respuesta por sí misma.

    Graham apareció tras de él, y sin más dilación se dispuso a estrangularlo. Sus dientes, pretendían desgarrar su carne y alimentarse de su sangre, recuperar sus poderes y cambiar de localización. Si él le había encontrado, todos le encontrarían. Sin embargo, estaba débil, no estaba en su mejor momento y cuando Grayson pudo tener tiempo para reaccionar, murmuró un conjuro, se transportó tras él, y después, de un nuevo hechizo lo lanzó por la vidriera, rompiéndola en mil fragmentos.

    * * *

    Abrí los ojos con pesadez, aturdido como si hubieran hecho algo conmigo, pero ni yo mismo sabía que había pasado, ni donde me encontraba. Sin embargo, en cuestión de unos minutos lo ví claro. Era una tumba, una cripta, y allí, las figuras de negro estaban esperándome, mientras un ser enorme, esquelético, cuya presencia provocaba que la sangre se te helara, me observaba atentamente, como si me estudiara:

    - ¿Tantos problemas os ha dado? Bueno, le valdrá al Rey Exánime, más si decís que defendió con su último aliento su posición... - dijo con una voz cavernosa mientras se aproximaba a mí. Sin embargo, unas palabras de alguien conocido le detuvieron, y le maldijo, pero accedió a regañadientes, amenazándole de no volver a hacer eso, o de lo contrario, el castigo sería brutal.

    Una de las figuras encapuchadas avanzó, para después, quitarse la máscara y la capucha de tan negra túnica. Era Grayson. Estaba aturdido, pero, no pude evitar sacudirme y revolverme, notando como punzantes dolores atravesaban mi hombro izquierdo. Rugí rabioso, mientras él, sonreía socarrón. Le pregunté, es más, le ordené que me dijera donde estaban mi mujer y mi hija:

    - Están a salvo, si tú cooperas - sonrió él de medio lado para después, apartarse, dejando paso al exánime.

    Las voces comenzaron a inundar mi cabeza, una sensación de abandono, de... ¿destrucción? Me querían hacer algo, y yo me negué en rotundo, me negaba completamente a hacer lo que me pedían. Querían que sirviera al verdadero y único Rey, querían que yo expandiera su destrucción a los vivos, pero mis enseñanzas en la Luz me mantuvieron firme, con un único recuerdo en mi mente. El exánime parecía sondearme constantemente, parecía buscar debilidades en mí, simplemente buscaba destruir mi voluntad y mi alma. Quería que abandonara la sagrada Luz, las sagradas enseñanzas. Me negué en rotundo, y fue entonces cuando, tras una descarga de electricidad que recorrió mi cuerpo, quedé nuevamente aturdido.

    No sé cuánto tiempo volvió a pasar, pero hicieron que volviera a despertar, y cuando abrís los ojos, miré ante mí a mi mujer y a mi hija. Mal alimentadas, muertas de miedo. No eran lo que yo recordaba. Incluso aquel brillo de alegría en los ojos de Marie, se había simplemente perdido. ¿Estaban vivas? Grayson avanzó, bajo la atenta mirada del exánime para simplemente, susurrarme al oido:

    - ¿Las quieres verdad? Drarthus las quiere matar, para obligarte a unirte al verdadero Rey, pero podemos salvarlas, tú y yo viejo amigo, es la única manera posible que se me ocurra de que salgan indemnes - comenzó a susurrar. Yo simplemente las miraba, escuchando completamente a Grayson, sus palabras albergaban la salvación para mi mujer y para mi hija. ¿Debía escucharle? ¿Debía aceptar la propuesta por mucho que aquello me destruyera? Eran ellas, o yo. Mi perdición, mi debilidad en todas las enseñanzas de la Luz. Ellas debían vivir, debían seguir con sus vidas, debían simplemente huir de tan tremenda destrucción causada por esta plaga de no muertos. Bajé la cabeza y Grayson se apartó. El exánime se aproximó nuevamente, tomando con sus huesudos dedos mi rostro, inexpresivo, asumiendo yo finalmente, cuál era mi papel en todo aquel tablero de ajedrez, debía aceptar lo que se me ofrecía, para bien o para mal. Solamente esperaba, que ellas pudieran huir, que Grayson cumpliera su palabra, a pesar del mal que ya había causado. A fin de cuentas, era su única oportunidad de redención.

    - Dime nuevamente, paladín, capitán de soldados humanos, siervo de Lordaeron. ¿Quién es ahora tu verdadero, y único rey? - preguntó nuevamente el exánime, con su fría mirada clavada en él.

    Alcé mi mirada, clavando mis ojos en él, con una determinación sacada de la flaqueza. Una determinación sacada de la misma enseñanza de la Luz. Protege a los inocentes. Aquel, fue mi último retazo como persona, aquellas palabras me sentenciaron de por vida a la muerte y al caos, pero no podía hacer otra cosa. Por mi, por ellas.

    - No sirvo a Lordaeron, maldigo a la Luz y todas sus enseñanzas. Vivo por y para el Rey Exánime - pronuncié finalmente, antes de que el exánime, con una espada atravesara mi torso por completo. Mi mujer gritó, mi hija lloró. Yo no oí más que esas cosas, el exánime, utilizaba su magia, utilizaba todo sus recursos para hacerme cambiar. Por desgriacia, había muerto, ya no pertenecía más a aquel mundo, dejé de pertenecer a los vivos, dejé de pertenecer a la nación de Lordaeron. Me había convertido en un títere del Rey Exánime, para desgracia mía.

    Mis recuerdos, fueron alterados, mi forma de ser, también. No quedó ningún retazo de mi propio ser. Sin embargo, desperté, días más tarde. Algo había cambiado, lo sabía, pero le resté importancia.

    Clavé mis ojos en el exánime, que me miraba sonriente. Antes de entregarme finalmente un arma, una espada rúnica como ellos llamaban. Sonrió de manera macabra para después dirigir su mirada hacia sus acólitos, observando a Grayson quien avanzó hasta Graham, comprendiendo que tenía que hacer ahora. Me liberaron de mis ataduras mientras me entregaban el arma, y finalmente, abrió una celda Grayson. Ante mi, se encontraban las dos, no las habían liberado. En mi interior sabía que me habían mentido, sabía que todo había sido una trampa para caer en sus garras. Pero me daba igual, no era algo importante, simplemente, tenía sed de muerte, tenía sed de poder, debía servir al Rey Exánime:

    - Álzate, Caballero de la Muerte, es hora de someterte a tu prueba final, para determinar si serás un gran soldado para el Rey Exánime, un líder nato, o serás simple bazofia a la que descartar. Toma tu espada, aliméntala de las Sombras, aliméntala con la sangre de tus enemigos, y tú, Caballero de la Muerte, aliméntate de su sangre - pronunció finalmente el exánime.

    Avancé hacia ellas, mientras ellas retrocedían lentamente hacia una pared. Lloraban, me suplicaban por sus vidas. No disfruté, no mostré emoción alguna, como si todas ellas me las hubieran suprimido. Solamente había una idea en su mente, una idea que había dictaminado los altos señores de la Plaga, solo había cabida para el Rey Exánime, no había cabida para nada más. Para ellas, ya no había escapatoria. La espada atravesó el torso de Marie, sin que yo pudiera hacer nada. Por el principal hecho, no me importaba nada, solamente, noté como su esencia fluía por la espada , como esta se alimentaba de su sangre, y de su esencia, y me sentí poderoso. Un ansia asesina me pedía más, me pedía que hiciera lo que pudiera para obtener aquel poder, para gustoso, servir a mi nuevo Rey. Mi joven hija, lloraba desconsolada ante la muerte de Marie, de cuyo lacrimal, antes de morir, surgió una lágrima. Ahora, mi atención estaba puesta en la niña. Suplicaba, me llamaba:

    - ¡Papá, papá, despierta por favor, no me hagas daño como a mamá! - la niña lloraba desconsolada, pedía auxilio a su propio padre, quien ya no estaba allí.



    Fuera como fuera, reaccioné, me arrodillé, no reaccioné, a pesar de que necesitaba más de aquel preciado néctar de poder, a pesar de la voluntad del exánime. Sus ojos se clavaron en mí, ella avanzó, temerosa, llorando, y abrazó como pudo con sus pequeños brazos mi frío cuerpo. No supe que hacer, no supe cómo reaccionar, no sabía quién era, no sentía nada por ella. Y en cuanto noté aquel palpitar, el de su corazón, el de la sangre, la sentenció. Sus dientes arrancaron la carne de su cuello, y bebieron de su sangre, en un frenesí por aquel poderoso néctar. Ella lloraba, gritaba de dolor, aullaba para solamente las paredes de la cripta, su futura tumba, su futuro lugar de residencia. Lloró, pataleó y no hice nada, más que beber su sangre. Cuando terminé, estaba muerta, como Marie. ¿Sentí remordimientos? No, no sentí nada, sin embargo, paralizado me hallé, hasta que la voz del exánime que me dió forma y que me reanimó tras matarme, resonó en la cripta:

    - Bien hecho, Graham, Caballero de la Muerte, ahora álzate, toma tu arma, y disponte a servir al Rey Exánime en su gloria.



    * * *

    El impacto contra el suelo fue amortiguado, la figura sombría, Graham antaño, se removió en el suelo, notando como la lluvia golpeaba su rostro. Los rayos serpenteaban en el cielo, y algunos curiosos comenzaban a acercarse, mirándoles horrorizados. Algunos portaban armas improvisadas, pero cuando Grayson descendió, optaron por mantenerse apartados. No dirigieron sus palabras a los presentes.
    Graham se levantó, y respiró con dificultad, notando como el aire puro, y no viciado, como el de su particular "tumba", impregnaba sus desgastados pulmones. Respiró varias veces mientras Grayson descendía, levitando, mirándole fijamente. Graham tomó su espada y comprendió, que todo aquello, no era más que un teatro, pues varias figuras envueltas en sombrías ropas le aguardaban. Portaban espadas rúnicas como él, y al ver sus túnicas, y ver sus armaduras bajo estas, comprendió de qué se trataba.

    Graham clavó sus ojos en Grayson meditabundo, inexpresivo, hasta que él finalmente, se dispuso a hablar:

    - Ya sé que es lo que te preocupa, viejo amigo. - habló Grayson, para llamar la atención de su viejo amigo, Graham, al que traicionó.

    Graham alzó su mirada, conteniendo la rabia, la ira, el dolor, los únicos sentimientos que habían retornado a él cuando ocurrió el milagro de la batalla de la Capilla de la Luz. Recordó lo que sintió en aquel preciso instante. Furia, rabia y dolor, por lo que había hecho, por lo que le había hecho a su esposa y a su hija. Dejó de ser humano hace mucho tiempo, dejó de ser Graham tiempo atrás. Ahora solamente, quedaba un nombre, un nombre autoimpuesto, posiblemente para redimirse, posiblemente para buscar algún tipo de redención que por desgracia, nunca llegaría. Su lealtad, fué para Mograine, pero nunca acudió a su llamado, nunca acudió a ninguna batalla, posiblemente aun horrorizado por los actos que acometió en el pasado, hacia su mujer, hacia su hija.

    - No puedo morir, aún, no puedo vivir... - pronunció finalmente Graham, asumiendo finalmente la dura realidad, mientras mediante algún hechizo, los Caballeros de la Orden lo ataban con cadenas hacia ellos. Iba a volver a Acherus, sí o sí, era un hecho, más cuando comenzaron a abrir un oscuro portal mediante un ritual oscuro y tenebroso como ellos mismos.

    - Me temo que era necesario ese sacrificio que tú hiciste con tu mujer y tu hija. Podrás vengarlas, de eso no cabe duda, pero te prometo una cosa, a pesar del pacto hecho con tus amigos de la Orden para poder marchar. Te prometo liberarte de tu inmortalidad, cuando llegue el momento, te prometo liberarte de tu sufrimiento, de esta carga eterna que deberás mantener de sobrevivir... - prometió Grayson, solemne, aunque sus promesas ya no valían para nada a Graham.

    Graham alzó la miraba, mientras lo arrastraban hacia el portal lentamente, no opuso resistencia, pero sin duda, clavó sus ojos en él. Su espada rúnica la tomó uno de los Caballeros, mientras Graham mantenía su mirada clavada en Grayson. La ira brotó de él, quería matalro, quería destruirle, tal y como él hizo a su familia. Tal y como él le destruyó a él convirtiéndole en un monstruo. ¿Lo era? Sí, su aspecto demacrado lo decía todo. Rugió de rabia, gritó con el más retorcido dolor que se podría imaginar un ser humano, rabia, odio, sed de venganza contra aquella persona que le había traicionado. Sus gritos resonaron en la noche, antes de terminar dentro del portal.

    Grayson, bajó la mirada, suspiró, y miró nuevamente hacia el portal, meditabundo, para después, negar en silencio.

    - Pronto, viejo amigo. Pronto, se terminará todo... - sentenció para finalmente, volverse a echar su capucha, y bajo la oscura mirada de la noche, de las estrellas de la Luna, retirarse de aquel viejo pueblo. La suerte estaba echada para Graham, se había echado desde lo ocurrido en aquella cripta. Su destino, estaba sellado, como amigo de la misma Muerte, segador de vidas, segador de no muertos ahora, para finalmente, vengarse del Rey Exánime. ¿Buscaba acaso él eso? ¿Venganza? Posiblemente, pero, la redención por lo que hizo a su mujer, era algo que necesitaba, era algo que ansiaba. Era un recuerdo que de poder suprimir lo haría, pero no podía, y ese recuerdo, generaba en él rabia y dolor. Solamente suplicaba a la Luz, si aun podía escuchar las súplicas de un caído, darle la oportunidad de redimirse.

    * * *

    Ese recuerdo nunca se me va de la cabeza, nunca se me irá. Siempre me atormenta, siempre me acecha en la noche cuando cierro los ojos para meditar sobre alguna decisión a tomar, o simplemente, cuando divago. Recuerdo la arboleda. La pedí que se reuniera en una atalaya cercana, un observador. Se mostró suspicaz, siempre lo hacía, divertida como de costumbre, pero sonrió y aceptó ir. No olvidaré mi sonrisa aquel día, la sonrisa de un pobre idiota, y ella, sonreír también.

    Fue el mejor día de mi vida. Comimos juntos, reímos juntos, mientras contaba anécdotas de la guerra o simples vivencias de mi infancia. Ahora me tocaba descansar, y lo agradecía, pues tarde o temprano, volvería al frente. Recuerdo su suave mano en mi rostro, acariciando mi mejilla, la barba de pocos días que comenzaba a surgir. Hizo un comentario al respecto y yo reí para después negar en silencio. Un beso, y yo sonreí. No lo dudé aquel día. Simplemente me removí en el sitio.

    Marie me miró enarcando una ceja, quedando yo por encima de ella, la atrapé en cierta manera, entre mi cuerpo y el suelo para después sonreir. La besé, y miré aquellos perfectos ojos antes de pronunciar un juramento, protegerla con mi vida, y pedirla a ella, su mano, pedirla que se casara conmigo, algo que haría también con su padre, solicitar su mano. Ella sonrió, y me respondió con otro beso, aceptando.

    Es mi tormento, es mi eterna culpa, mi condena a pesar de todo, un recuerdo que siempre estará ahí, por fortuna o por desgracia. Fueron los recuerdos que regresaron, es mi pesar.




    There won't be any Earth left to save





    ...Por un Borrego con amigos...

  6. #6
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    Predeterminado Re: [Navidad] El soplo de Proeza

    //Bueno, he aquí mi historia para un Caballero de la muerte de la plaga. Suerte a todos (Y suerte a mi) y feliz navidad.

    Nicholas Mendel, el mártir atormentado





    El frío tacto de la nieve acariciaba su sudoroso y enegrecido rostro... Cada respiro que daba parecía que iba a ser el último, pues en aquellos páramos helados todo olía a pura muerte. El yelmo le empezaba a asfixiar, la rezagados aún comían inútilmente la carne fresca de sus víctimas. La niebla era densa, y a lo lejos aún se podían divisar levemente los destrozados tarmadura le empezaba a aplastar contra la fría nieve del reino de la muerte...


    Lo que hace unas horas era un campo de batalla, ahora era un cementerio donde algúnos cadaveres andantes
    orreones de Hibergarde. A los pies de estos, las casas que protagonizaron la batalla urbana, iniciada por la plaga. En los callejones, hombres pertecientes a un mismo peloton de élite, yacian en el suelo moribundos.


    -Nicholas...-Oyó pronunciar su nombre con una voz que no deseaba imaginar, allí estaba, a dos metros de él, aquel hombre con el que todos confiaban y que iban a seguir hasta el fin del mundo... Con la garganta abierta, ahogandose con su propia sangre...


    -Sar...sargento...-El soldado le miro los ojos de su sargento, pudo ver como su vida se apagaba como si de un fuego se tratase... Seguidamente, con el espíritu quebrado, el moribundo soldado se limito a cerrar los ojos y dejar que el frío y sus recientes heridas acabaran de hacer el trabajo.


    Mientras notaba que su sangre se congelaba, pensó en lo intenso que habían sido estos últimos años y lo rápido que le había cambiado la vida, atormentada era ahora, provocada por los sombrios y horribles recuerdos de las batallas contra las legiones del rey lich. Recuerda como vio las caras de sus hermanos de armas a los que había matadodespués de ser levantados o infectados por esa peste.
    O como había perdido la tierra donde nació y vivió largos y felices veranos desu vida.


    El destrozado soldado alzó su cabeza hacia el cielo, observando los desgarrados estandartes de la patria. De pronto, la sombra pobló aún más aquel pueblo a una velocidad descomunal, no... No se trataba de ningúna tormenta de nieve, ni ningúna nube... Era una especie de castillo flotante adornado con monstruosas y horroríficas formas y calaveras.El soldado miro aquella extraña cosa... No era la primera que había visto, pero creyó que eran imaginaciones de su delirio constante, provocado por la fiebre y las heridas.


    -¡Corred! ¡Corred!- Gritaban por los callejones, los guardias de Hibergarde.-¡Buscad supervivientes, rápido! ¡No tardaran de salirde la necrópolis!-


    Aquella cosaque aún era el objetivo de los rojos y llorosos ojos del soldado Nicholas Mendel. Se estabilizó y paro en seco, mientras un liquido verde caía hacia abajo, como una cascada de un paisaje de un mundo infernal. De pronto bajaron de aquella cosa decenas de criaturas voladoras, que al parecer eran las encargadas de recoger los cuerpos que pronto serían los soldados de la plaga.


    Ahora ya nada parecía un sueño, ni nada por el estilo... Era todo bien real...



    Los pocos soldados de la resistencia de Hibergarde salieron de nuevo al campo de batalla, para combatir las gargolas... Ahora una extraña batalla había comenzado en la que los objetivos de ambos eran los cuerpos delos caídos... La plaga los quería para augmentar sus líneas, Hibergarde los quería para impedir eso, y también dar un entierro digno a los valientes caídos de las puertas de la fortaleza. Nicholas observaba aún moribundo la encarnizada batalla. Parte de su armadura ya estaba congelada, pero se mantenía aferrado como si fuera su vida al cuerpo muerto de su sargento. No.. no podía permitir que se conviertiera en uno de ellos...


    Pero de pronto ocurrió lo inevitable... Una fiera criatura aterrizó delante de los curpos. Nicholas sabía que aferrado a su sargento sería inútil. Se levantó, su armadura aún seguía cubierta de hielo y de su propia sangre provenientes de heridas en el abdomen. Pero seguía en pie...Arrancó su espada de el débil hielo del suelo y apuntó hacia la imbunda béstia. En aquel momento, el soldado tuvo la sensación deque no solo los ojos de la gárgola le miraban... Presencias causadas por las heridas y la falta de sangre.


    La gargola les seguía mirando, poniendo expresiones casi humanas. Estaba extrañada. No comprendía porque un soldado que ahora parecía poder huir se quedaba arriesgando su vida por otro ser que ya estaba muerto.


    Los soldados de Hibergarde parecían perecer ante el ataque de la plaga, pocas gargolas caían por los flechazos y tiros de arcabuz. Nicholas se imaginaba que no iba a ser menos, pues su nuevo oponente era mucho más grande que los demás.. Casi como un caudillo...


    -Sí, puedo hablar, humano... Ahora tira la espada, pues morir a mis pies es todo un privilegio.-Dijo la gargola mientras mostraba sus colmillos sedientos de carne.


    -¡Antes morir por esta vil nieve!-El atormentado soldado se lanzó contra la criatura espada en mano, la cual le perforo una de sus alas. El rostro del soldado quedo manchado por la sangre de la béstia, quemás que sangre parecía algún tipo de brebaje negro de un oscuro brujo de caldero, que irritaba la piel a mas no poder. El soldado se quito el liquido infernal de rostro y siguio mirando a la criatura,digno, mientras esta agonizaba, mas esta vez iba a ser la gárgola quién arremetería, para dar punto final en ese combate. Se dispusoa saltar contra el débil soldado, pero la herida del ala le hizo caer ante los piés de Nicholas.


    -Que tu mueras a mis pies si que me sera un privilegio...-Acto seguido le perforo el cráneo, incrustando su espada en su mandibula. Ya está... Había ganado... Envaino su espada y empezó a arrastrar al sargento, dejando un rio de sangre que resaltaba sobre la nieve.


    Ahora la batalla se había convertido en una carrera bajo el vuelo de las gárgolas. ¿El premio? Salvar la vida, aunque Nicholas sabía quecon su estado no llegaría muy lejos.


    Las bestias que seguían lanzando contra los despavoridos soldados, el Capitán que lideró la ofensiva había caído, ya no había esperanza alguna para ellos. Pocos llegaban a la fortaleza, y Nicholas, aún arrastrando al sargento se quedaba atrás, demasiado. Fueron interminables segundos,hasta que toda esperanza de sobrevivir se desvaneció como si de un hechizo de algún mago se tratase. Algunas gargolas emezaron a rodear a Nicholas y al cuerpo. Este opto por algo inhumano, pero alfin y al cabo debía hacerlo. Le cortó la cabeza al sargento muerto,así dandole un sueño eterno, alejado de la no-muerte.


    Ahora el sargento estaba a salvo... Poco importaba ahora el destino de Nicholas, pero sin duda era un soldado del rey, y no iba a dejarse derrotar así como así... Empuño de nuevo su espada, las gargolas seguían volando alrededor de este, intentando arremeter contra el. Nicholas de vez en cuando. Las garras de una de ellas se clavaron enla armadura de este, arrebatandole parte de la coraza. Otra le mordió el hombro... Este osciló la espada con sus últimas fuerzas, abriendo en canal una del muchas gargolas. Este, cayo de rodillas, ya herido de muerte. Vió como las gargolas se marcharon... ¿Porque?


    Nicholas, congargolas o sin, ya estaba herido de muerte, poco tiempo le quedaba. Perdió la vista y cayó, su cara besaba la helada nieve... ¿Ya está? ¿Había acabado todo? No... Aún no.. Noto como unas garras cogieron al soldado sin cuidado alguno, casí clavandose en su carne, hasta que al fin, perdió el sentido.



    ***



    Notaba el frío aire de invierno en su rostro, en sus manos... Era como la última hoja de otoño, que volaba hasta el fin de los cielos, para no volver jamás... Era como la lluvia, que donde pasaba mojaba la fría nievecon agua roja...


    Abre los ojos vagamente, a sus pies, Hibergarde aún en batalla por los ejercitos del traidor. Los campeones de la Alianza, resistiendo la horrenda ofensiva del malvado Azote tras los jovenes muros de la fortaleza...Alza la mirada, hace unos minutos era ahí abajo, ahora está en la boca de la mismisima Naxxramas, donde las cascadas del líquido infernal aún caen de una manera brutal, profandando los suelos de la antigua Northrend.


    La béstia ruge como si no hubiera mañana, el atormentado soldado, y casi en su últimas ve como va entrando impotente en ese lugar misterioso, obvio es que tras sus muros miedo, muerte y miles de aberraciónes aguardanen ellos. El robusto guerrero es fuerte de cuerpo, pero débil de espíritu. El miedo le puede, pierde de nuevo el sentido por la gran presión. Cada metro que avanza hacia la necrópolis, són como un millón de puñaladas en el corazón de nuestro soldado.


    ***



    Ahora estaba tumbado en la verde hierba en los prados de Lordaeron, un lugar quele resultaba más que familiar, donde había crecido en una pequeña casa de campo. Aún seguía con parte de la armadura, que durante todos los meses que había pasado en el norte, ya casi era parte de su piel. Se levanto, las piernas no cedían, estaba en perfectas condiciones... ¿Había sido todo un mal sueño? Quedó pensativo un momento, confuso, pero gritos que parecían ser de un oficial se escuchaban...



    -¡Avancen! ¡Uno! ¡Dos! ¡Tres! ¡Aaaaaaalto! ¡Vamos, seguid sin romper la formación! ¡Uno dos tres!


    Se aproximo al lugar, siguiendo los gritos de aquel hombre de robusta voz. Y cuando estuvo cerca, pudo ver que eran alrededor de treinta o cuarenta muchachos formando, sin duda eran reclutas, pues la mayoría de ellos aún tenían sus rostros desnudos de bello. Pero... Todo eso...Parecía estar reviviendo momentos de su juventud, parecía como si fuera todo visiones del pasado...




    -¡NICHOLAS! ¡A LA FORMACIÓN! ¿ACASO PRETENDEIS DERRIBAR ORCOS SIN PRESTARATECIÓN?!-Grito el oficial con dureza máxima y el rostro errogecido...


    Era el quinze veranos atrás, cuando solo era una recluta. Nicholas seguía observando a los jovenes, intentando saber que demonios pasaba...Bajo la colina de donde había despertado, para intentar averiguar algo.


    -¡Eh! ¿Donde estoy?!-Se plató delante de dos jovenes, pero pasaron sin decirnada, nisiquiera le miraron.


    -¿HOLA?! ¿Que demonios pasa?!- Dijo, desesperado.- Oh luz... Oh santa luz que me haces?! ¡Deja de atormentarme con extraños sueños!-Sigio corriendo por todo el campamento, hasta llegar a una tienda algo más grande, donde los oficiales solían conversar, y dormir en los largos días de entrenamiento, lejos de los grandes muros de Lordaeron.


    En esa misma tienda, dos hombres conversaban, y Nicholas se aproxima, asomandose, escuchando y viendo los rostros. El primer sujeto, el Teniente Staner, alguien que con el que Nicholas confiaba plenamente. Había otro individuo, el cual no conocía.


    -¡Hahahahaha! Demasiado listo sois vos, Teniente Staner... Demasiado... Pero me no gusta vuestro plan de entrenamiento- Dijo un hombre ya mayor, peroclaramente era un hombre de guerra, en su pecho adornaban todo tipo de menciones, insignias y demás logros.


    -Estos jovenes serán la élite, ... La vanguardia del rey... Iran en primera fila... Pero aún no están preparados. Eso con todo mi respeto, General Roberts.-


    -¡Oh vamos! ¿Como pretendes que vayan a sobrevivir a su primera contienda? No han sido elegidos por sus... habilidades... Están aqui gracias a sus familiares adinerados y demás contactos... Serán carne de cañón...Dentro de unos años les enviaremos a las fronteras, a combatir contra orcos.


    Nicholas quedó en blanco al escuchar esas palabras, esas palabras que jamás debería haber oído... Su vida... Su carrera militar... Era una mentira...Sus buenos recuerdos de sus oficiales habían sido borrados, pues en realidad eran unos vulgares bastardos con intenciones de sacar provecho de la guerra, adinerarse... Recordo como la mitad de sus compañeros murieron a manos de orcos por falta de experiencia...Sin duda Nicholas había sobrevivido por PURA suerte.. O eso es loque pensaba. Ya nada tenía sentido... Solo quería que ese maldito sueño acabara de una vez por todas. Solo quería dejar de existir. Nada podía ayudarle... Nisiquiera la mismísima Luz. Cayó arrodillado, mientras esuchaba aún las carcajadas de los oficiales en los que antaño confio y aprecio.. Nicholas se pregunto que maldito provecho sacarían de enviar a unos jovenes a la muerte... ALA MUERTE...


    Todo se desvaneció... Como por arte de magia... Ahora el ya no estaba...Veía una flota de barcos del rey, comandados por el principe Arthas. Otro falso del ejercito, el cual abandono a sus soldados paraconvertirse en la aberración que es ahora.


    Nicholas fue uno de los primeros en ir a Northrend. No, no viajo con el traidor, fue con su pelotón de... ''Élite'' hacia el este de ese contienente, junto con centenares más de hombres. ¿Su misión? Construir la fortaleza.. Aquella donde todo comenzó... Y todo termino... Hibergarde. Vivió años y años en Northrend sin regresar, empeñado en defender su tierra, cada vez más curtido, cada vez más atormentado. Tantos años que parecían ser provechosos al final no sirvieron para nada. De nuevo todo se desvanece... Ahora está en tierras oscuras... El cielo es rojizo, provocado por gases y fuego. Tierras del clan Blackrock. Puede ver como un grupo de soldados malheridos huyen despavoridos. Centenarares yacen muertos en el suelo. El ruidoso campo de batalla ahora es un tranquilo campo de muertos. De pronto empiezan a salir figuras humanas con túnicas negras como el aliento de la gran montaña Rocanegra.




    -Tenemos poco tiempo, vamos..-Dice uno de ellos, quitandose la capucha, enseñando un rostro pálido, viejo y enfermo, sin pelo alguno, calvo. Al cabo de un momento Nicholas, aún en aquella larga visión pude ver como el encapuchado es el hombre con el que conversaba en los campos de entrenamiento, el General Roberts.- ¡Poned en práctica lo que os han enseñado, cultores!


    Todos los encapuchados empiezan a conjurar sobre los cadaveres. Nicholas arde por dentro. Todo estaba planeado. Nigromantes, Nicholas conoce demasiado bien esa mágia, la ha combatido. Los cadaveres empiezan a alzarse, no huyen, se quedan parados delante de los nigromantes sin voluntad alguna.




    ***


    -¿Lo has visto? .... No luchas por señores... Solo por sus máscaras.... Las verdaderas intenciones están bien ocultas dentro de cada ser, y si se llegaran a saber, este mundo no sería como es ahora...


    El soldado, abrió los ojos. Se miro las manos, miro a su alrededor. Había vuelto a la realidad. Estaba en una sala oscura, tumbado en una mesa de piedra. Había sido tratado bruscamente, cosido. Aún lleno desangre seca. Había todo tipo de libros y herramientas quirúrgicas. Alzo la mirada y contempló un ser diabolico. Gran parte de su rostro estaba cubierto por una extraña máscara. Solo podía verle la boca.


    -¿Donde estoy?-Habla débilmente.


    -En el hogar detu nuevo señor... Naxxramas...


    -Yo... ya no soy sirviente de nadie...-Dice mientras se lleva la mano a la cabeza, dolorido.


    -La Luz te hadado la espalda... Tu gente te ha dado la espalda... Ya no te queda nada, solo la muerte, o una vida patetica al borde de la locura...Escuchame... Sigue a tu nuevo señor, así quizá llegaras a ser algo en el mundo... Ya no eres necesario para nadie, salvo por nosotros...Ambos saldremos recompensados... Tu nos ayudas y aceptas seguir a tu verdadero rey, yo te doy un poder que pocos afortunados llegan a conocer.


    -.....Porque...¿Porque yo?


    El hombre mira al soldado, esboza una sonrisa y se quita la máscara.


    -...¡Tu!-Dijo mientras miraba con furia al mismo rostro blanco y helado, sin pelo,enfermo... El nigromante de la vision de antes... El General Roberts...


    -¡Yo! ¡LordThan'zael! ¡Alto nigromante de la plaga!- Grita mientras se levanta,apunta con la mano a Nicholas, y una mágia profana y verde le inmoviliza, aplastandole contra la mesa de piedra.- Mi misión era esa desde el principio, Nicholas... Un grupo de valientes soldados entrenados para morir... El último de ellos... Eres tu... De esos cuarenta tu eres digno de ser un súbdito del rey exánime. ¡Los que cayeron son la carne de cañon! Pero tu... Tu eres el único capaz deser portador del poder de la muerte...


    Más no son esas todas las razones por las que a Nicholas se le concede tal poder, el exánime se debilita... Denuedo avanza, la horda también,Ymiron es derrotado... El rey está apurado, necesita nuevos súbditos..


    Aún no es suficiente... Nicholas niega, de momento. Necesita pruebas. Algo humano aún vive dentro de aquella capa de piel y carne. Te pronto escucha una voz en su interiór. Se estremece.


    Te abro las puertas a mi reino... Te ofrezco un gran poder... Te doy otraoportunidad... ¿Y me la rechazas? No me dejas elección...


    La cara de Nicholas se vuelve casi tan palida como la del traumaturgo. Su espíritu se acaba de quebrarse en billones de fragmentos quejamás volveran a unirse. Su alma y su Luz interior se apagan.


    El nigromante sonríe.


    -Le has oído... ¿Que te ha dicho? ¡¿Dime?!


    Nicholas cae al suelo, se retuerce y jadea. Recupera el aliento, el nigromante aguarda impaciente. Se levanta y busca los ojos del nigromante, con la mirada perdida. Por fin le mira.


    -¿¡Quiénes tu señor?!- Grita mientras de nuevo, un aura profana penetra en el pecho de Nicholas.


    -¡El rey exánime!- Dice finalmente, sus ojos empiezan a mostrar un auraazul, como si de dos fuego fatuos se tratasen.



    Aplaudo ante tu valor... Futuro caballero de la muerte... Cumple con tutarea... Mata en mi nombre, profana tierras para mí... No me falles,o te liquidare... Complaceme y llegaras lejos... Nicholas Mendel...


    ***


    -¡Vamos sacos de huesos! ¡Arremeted contra ellos como si no hubiera mañana!-Gritaba Nicholas mientras empuñaba una espada forjada en la mismisima Naxxramas, la misma necrópolis que estava siendo asediada en aquel mismo momento.-¡Vamos! ¡Por el rey exánime! ¡Avanzaaaaaad!


    Naxxramas estaba perdida... Y Nicholas, junto a un regimiento de no-muertos, a los pies de la necrópolis llevaba acabo su misión. Debía matar a los magos que mantenían el portal por donde habían entrado los campeones de la Alianza. Si Naxxramas y Kel'thuzad caían, los verdugos de este también lo harían.


    Nicholas avanzaba derribando los soldados que quedaban protegiendo el portal,pero aún estaba demasiado lejos, perdía muchos soldados y Nicholas aún no tenía suficiente poder como para ir reviviendo los recientes caídos en batalla y equilibrar la balanza a su favor.Se retiro por suerte y viajo hacia Corona de hielo, mientras veía como Naxxramas se estrellaba contra el pueblo que una vez protegio y defendió con su vida.


    Ahora solo le quedaba aumentar su nuevo poder, y seguir con su misión. Complacer a su rey saciando su hambre asesinado y devornado almas... Profanar el mundo... Pues no había nada más... La tormenta del soldado había acabado.
    Última edición por Galadrim; 08/01/2012 a las 20:07

  7. #7
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    Predeterminado Re: [Navidad] El soplo de Proeza

    //Aquí esta mi historia de un tecnomago renegado



    Declaración de Mulvan Von Mortenhausen, día antes de su ejecución


    Realmente no espero que alguien se compadezca de mí por el extraño relato que voy a escribir, seria un iluso si lo esperara, pero no lo soy y sé muy bien que esto no es un sueño, Mañana sera el día de mi muerte y quisiera intentar aliviar el peso que cargo hoy en mi alma, mis propósitos son poner de manifiesto las consecuencias de los episodios de mi vida, muchos de los cuales me han obsesionado, torturado y, finalmente, me han destruido.

    Nací en el seno de una familia dalariana adinerada, los Von Mortenhausen, desde la infancia me destaqué por lo huraño y obsesivo de mi carácter, la obsesión que abrigaba mi corazón era tan grande que llegaba a convertirme en objeto de burla para mis compañeros, esta obsesión era por el saber, quería aprenderlo todo, matemáticas, botánica, químicas, medicina y demás ciencias y no es por jactarme, pero siempre fui un tipo muy capaz y con una inteligencia claramente superior al promedio de los niños, iba a la mejor escuela de la ciudad y era realmente bueno memorizando formulas y largos textos y todo se me quedaba grabado en mi memoria fácilmente.

    Tuve también la maravillosa oportunidad de conocer la ingeniería, maquinas y funcionamiento de las mismas, llegue a amarlo, hacia hervir mi sangre y como había un taller de gnomos cerca de la residencia de mis padres, no perdía ocasión de ir a ver como trabajaban cada vez que volvía de la escuela.

    Esto no les gustaba a mis padres, quienes detestaban que llegara a casa tarde y manchado de aceite.Mis padres eran excelentes magos y con una buena posición social y económica en la ciudad y deseaban que siguiera sus pasos en los caminos de la magia y en la escuela habitualmente era instruido en esas maravillosas artes, por que, debo decirlo, me maravillaba la magia, aunque no provocaba ese latido en mi corazón que si provocaba los saberes y misterios de la ciencia, aun así, se me hizo relativamente fácil aprender sobre magia arcana y llegar a dominar hechizos básicos.

    Cuando me hice mayor, tome la decisión de estudiar medicina, realmente era una delicia para mi estudiar y saber como funcionaban los cuerpos de las tantas razas humanoides que hay desperdigadas por el mundo, mis estudios eran fascinantes y me absorbían casi por completo, salvo por que a la vez compenetraba mis estudios con los aprendizajes sobre los misterios de la magia, en los que iba muy bien encaminado.

    El gran día había llegado, finalmente me recibí como medico, estaba emocionado, había realmente alumnos brillantes en mi generación; Thomas Skerville, Anton Gradfark, Johan Redhak, tipos realmente excepcionales.

    Mis estudios continuaron, como no, después de mi graduación, sobre todo en los campos de la ingeniería, quería saber todo sobre ello y para eso, contrate a varios ingenieros gnomos para que me instruyeran, los cuales hicieron un trabajo magnifico, en pocos meses, aprendí todo lo que necesitaba saber y monte mi propio taller personal en el sótano de mi hogar, donde fabricaba los aparatos que salieran de mi cabeza, pasaba largas horas en mi taller y hasta deje un poco tirada mi carrera como medico, la verdad no necesitaba trabajar, mis padres habían muerto hacia unos años y su herencia podía servirme para vivir con los mayores lujos hasta los 100 años si era necesario.

    Como iba diciendo, conforme avanzaba con mis trabajos en mi taller de ingeniería, me fui haciendo cada vez más solitario, pasaba meses enteros encerrado en la casa y mis interacciones sociales eran prácticamente nulas, fui perdiendo poco a poco la cordura conforme perfeccionaba mis habilidades de ingeniería cada vez mas y mi moralidad pareció desaparecer cuando concebí maravillosas ideas en mi mente, ¿y si se combinaban campos tan diferentes como la magia y la ingeniería o la ingeniería y la medicina?.

    Bioingenieria, algo que según se, pocos han intentado y para mi era, pues, todo un desafío, podía usar mis conocimientos de medicina e ingeniería para fabricar algo que el mundo no haya visto jamás, una maravilla, una cosa totalmente nueva, salida de la combinación de los grandes conocimientos que tenia producto de toda una vida de estudios.

    Usando mis vastos recursos económicos, adquirí elementos necesarios para la fabricación de mi gran obra, una gran maquina, la maquina definitiva, que combinara todos los saberes en beneficio del progreso y debido a la obsesión que me provocaba este proyecto en el que me había embarcado, día a día me fui volviendo más irritable e indiferente hacia los sentimientos ajenos.

    Conforme mi plan se iba ejecutando y la maquina ya estaba casi terminada, llegaba el momento de la 2º fase, conseguir conejillos de indias para mi gran obra, no he explicado, por cierto, en que consistía mi magnifica creación y pues, ahora se los diré; Vida, crear vida a partir de la muerte, algo revolucionario y en lo que participaría la ciencia de la medicina, biología, matemáticas y por supuesto, ingeniería, para así echar a andar todo gracias a la ayuda de mis magníficos dotes mágicos, esta idea mía era realmente brillante.

    Conseguir esos conejillos de indias fue sencillo; niños huérfanos que supuestamente “adoptaba” en orfanatos, prostitutas a las que ofrecía mucho dinero a cambio de que me acompañaran a mi morada y vagabundos a los que ofrecía una comida caliente si es que venían conmigo, una vez en la seguridad de mi sótano, los neutralizaba con mi poderosa magia y procedía a diseccionar sus cuerpos, seleccionando los órganos mas saludables para mi magnifica creación, el resto lo guardaba bien, por si me llegaba a ser útil y la verdad es que viviseccionar a estas personas me permitió saber ciertas cosas que no había aprendido en mis estudios de medicina sobre el funcionamiento del cuerpo humano, los ataba a mi mesa, ponía un adhesivo en sus bocas para evitar que gritaran y luego les abría desde el esternón hasta el vientre y podía ver sus órganos vitales funcionar, el corazón, los pulmones, intestinos, ¡Fascinante!, todo en nombre de la ciencia, del progreso.

    Por entonces, la gente me miraba con malos ojos, me tenían como alguien gruñón, solitario, frio y tenían razón, el frío de mi interior me helaba las viejas facciones, me amorataba mi nariz afilada, arrugaba mis mejillas, entorpecía mi marcha, enrojecía mis ojos y ponía azules mis delgados labios, en fin, poco me importaba lo que pensaran sobre mi, yo solo tenia ojos, oídos y mente para mi obra maestra, el gran día ya estaba cerca.



    Y ese gran día había ya llegado por fin, después de largos meses de trabajar sin descanso, finalmente había logrado unir y cocer las extremidades y órganos que había recolectado en forma correcta, estaba todo en su lugar, realmente estaré eternamente agradecido de aquellos pobres diablos que prestaron sus inútiles vidas en beneficio de la ciencia, después de todo, ¿Qué son un montón de vidas miserables frente a los descubrimientos sin precedentes que había hecho y que haría?

    Una lluviosa noche relampagueante conseguí por fin terminar mi magnifica creación; con una ansiedad cercana a la angustia, coloqué a mí alrededor la maquinaria para la vida en la que había trabajado con tanto esmero y con la que supuestamente iba a poder imbuir una chispa de existencia en aquella cosa inerte que estaba tendida a mis pies.

    Eran ya las dos de la madrugada, la lluvia golpeaba tristemente la ventana, y la vela casi se había consumido por completo, estaba emocionado, excitado, casi el corazón se me salía por la boca de la emoción, era el momento de comenzar y con un potente hechizo mágico, hice andar la maquina, todo se había iniciado, finalmente vería si todos estos años de trabajo duro habían dado frutos, frotaba mis manos con nerviosismo y sudaba profusamente, mi colosal maquina comenzó sus funciones, recibió la descarga de magia y la convirtió en impulsos magnéticos que viajaban por los cables que había conectado a mi preciosa creación directamente al sistema nervioso, todo se estaba ejecutando.Y entonces al resplandor mortecino de la luz, pude ver cómo se abrían los ojos amarillentos y turbios de la criatura, respiró pesadamente y sus miembros se agitaron en una convulsión.

    Mas me lleve una amarga decepción pues lo que había fabricado no hizo mas que temblar repetidamente por un largo rato, no cobro la vida que esperaba que cobrara, la maquina lo único que hizo fue activar su sistema nervioso, ¿Cómo puedo explicar mi tristeza ante aquel desastre? ¿Cómo describir aquella cosa que con tanto esfuerzo y dedicación había logrado crear? Sus miembros eran proporcionados y había elegido cuidadosamente las características más hermosas de cada desdichado al que le había quitado alguna parte… ¡Hermosas! ¡Paparruchas! Aquella piel amarilla apenas cubría el entramado de músculos y arterias que había debajo; tenía el cabello gris, largo y grasiento, y sus dientes, eran horribles y amarillentos, todo este conjunto sólo formaba una espantosa y tétrica abominación con sus ojos acuosos, que parecían casi del mismo color que las blanquecinas órbitas en las que hundían, con el rostro apergaminado y aquellos labios negros y agrietados.

    Maldije amargamente y me sentí muy desdichado, sentí la amargura de la decepción, las ilusiones que habían sido mi sustento y mi descanso durante tanto tiempo, se habían convertido ahora en una dolorosa frustración para mí y ese cambio había sido tan rápido y la derrota tan absoluta, había trabajado sin descanso durante años con el único propósito de entregar vida a un cuerpo inerte creado por mi y en ello había empeñado mi tiempo y energía, lo había deseado tanto, tanto… pero, ahora que había fracasado, aquellos sueños se desvanecieron y la pena y la decepción me embargaron el corazón y me dejaron sin aliento, incapaz de soportar que todo había sido en vano, salí atropelladamente de la sala y durante largo tiempo estuve yendo de un lado a otro de mi habitación, incapaz de tranquilizar mi mente para poder dormir, al final, una especie de adormecimiento triunfó sobre el tormento que había sufrido y caí vestido en la cama, tratando de encontrar unos instantes de olvido.

    Mi decepción había sido tan grande que pase una semana entera encerrado en mi habitación sin comer, martirizándome e insultándome a mi mismo por el fracaso, lloraba de angustia y solo deseaba dormir todo el día.Eventualmente un día me decidí a salir y caminando por los pasillos de mi hogar solo atine a salir también a las calles de Dalaran, el sol me cegó por unos segundos, había estado mucho tiempo en la oscuridad y entonces solo comencé a caminar, intentando mitigar, con cada paso, la frustración que oprimía mi espíritu, crucé las calles sin saber claramente adónde me dirigía o qué estaba haciendo, mi corazón palpitaba aun enfermo de rabia por el fracaso; y me apresuré cada vez mas y mas.

    Camine todo el día hasta bien entrada la noche, recorrí media ciudad y regrese a mi casa, la caminata había servido para liberar frustración, al llegar a mi hogar, sentí de inmediato el nauseabundo olor que emanaba del sótano, baje hasta allí y como no, la cosa que había fabricado estaba totalmente descompuesta, hinchada, amoratada y atestada de larvas de mosca, con furia, deseche el ser al que con tanto esmero había dedicado los últimos años de mi vida y después de limpiar todo, me senté y fume mi pipa, estaba realmente agotado.

    Entonces, sentí que el exquisito tabaco que inhalaba molestaba a mi garganta sobremanera y sentí unos impulsos incontenibles por toser, tome mi pañuelo, lo puse en mi boca y comencé a toser repetidamente, entonces, al alejar y ver el pañuelo, descubrí con horror que estaba manchado de sangre, no podía ser otra cosa que una enfermedad muy grave, ¡No! ¡Yo no podía morir hasta cumplir con mi gran objetivo! ¡Esto no podía ser!

    Pase días aun mas angustiosos que los anteriores, cierto era que el fracaso en mi experimento me había destruido, pero la posibilidad de morir, de que todo acabe para mi, era aun mas angustiante, ni mis potentes conjuros mágicos podrían salvarme, por lo que entonces, desesperado, me di a la tarea de diseñar y fabricar una serie de complejos implantes biotecnológicos que ayudarían a que me mantuviera con vida, a esto me dedique por completo por las semanas subsiguientes, por desgracia, no disponía de mucho tiempo y cada vez estaba peor, debía apresurarme si es que deseaba continuar viviendo.

    Después de dos semanas de trabajo sin descanso, sin dormir y apenas comer, llego el día decisivo, era el momento de ver si los implantes biotecnológicos que había diseñado serian efectivos o no, mi enfermedad había avanzado mucho, apenas podía mantenerme en pie y la fiebre casi me hacia perder la lucidez, esperaba entonces que mis esfuerzos hayan valido la pena, me prepare y procedí entonces al inicio de la instalación de los implantes que con tanto esmero había diseñado.

    El proceso fue extraordinariamente doloroso y si no fuera por que producto de la enfermedad había perdido el habla, mis gritos se hubieran oído en todo Dalaran, pese a esto, para mi fortuna y alegría, mis implantes biotecnológicos fueron un éxito total, tras el proceso de instalación, permanecí inconsciente por un par de horas y al despertar, me sentía mucho mejor, mis mejillas habían recuperado su color, había recuperado también el habla, me sentía otra vez vigoroso y fuerte, mejor incluso que antes de la enfermedad, como si tuviese 20 años, mi corazón enfermo volvía a latir otra vez con la misma vitalidad de antaño, mi ingenio me había salvado la vida, aunque, me vería obligado a utilizar estos implantes de por vida, pues, prácticamente gracias a ellos, mi corazón latía.



    Los meses siguientes fueron muy productivos, con mis renovadas energías, mis ganas de continuar con mis investigaciones volvieron con mas fuerza que antes, mi viejo anhelo de crear vida a partir de la muerte renació en mi mente brillante y aparte de esto, había perfeccionado mis implantes biotecnológicos haciendo que estos mismos fueran útiles para amplificar mi poder mágico y hacerlo mas concentrado y efectivo, claro esta, esto requirió de largos meses de trabajo en mi taller y también siempre me mantuve atento a los últimos avances de ingeniería gnoma para estar siempre a la vanguardia en todo lo que a tecnología se refiera, los frutos de todo esto eran maravillosos y hacían que mis habilidades mágicas fueran mucho mas grandes de lo que eran.

    Como iba diciendo, mi anhelo de crear vida a partir de la muerte había vuelto con más fuerza que nunca y no quería perder el tiempo, quite las sabanas de encima de mi maravillosa maquina que, pese a que había fracasado en su primer intento de insuflar vida al ser que fabrique, no me iba a rendir así de fácil, solo había sido el primer intento y con mis ánimos hasta el cielo gracias a la vitalidad y amplificación de mis poderes que me otorgaban mis implantes, estaba dispuesto a intentarlo 100 veces hasta que diera resultado, era la mecánica del ensayo y error, tarde o temprano, no había otro lugar donde llegar, sino al éxito.

    Entonces comencé, de nuevo, a recorrer las calles de Dalaran en busca de conejillos de indias, ocultando mis implantes bajo un grueso abrigo y no me fue mal, pues, tal como la vez anterior, fui consiguiendo, día tras día, nuevos órganos y extremidades para la 2º versión de mi criatura.

    Tristemente, un mal día, un pésimo día, un horrido, feo y oscuro día de invierno, cometí un error garrafal y es que en mi fiebre por acabar mi obra, había dejado de fijarme bien en quien capturaba para extraer sus órganos.Poco conocidas eran las andadas de Elizabeth Barclays, hija de un influyente mago del Kirin Tor y menos iba a saberlas yo, que rara vez salía al mundo exterior y solo lo hacia para conseguir sujetos que aportaran a mi creación.

    Sucede que esta niñita de tiernos 19 años era muy amiga de la noche, las fiestas y los hombres, como hija consentida y niña mimada, su padre le encubría lo mejor que podía para evitar la vergüenza social, pero esta bella criatura no hacia mas que caer y caer en el vicio una y otra vez.

    En una de sus andanzas, esta jovencita termino tirada en la calle ahogada de borracha y yo, Mulvan Von Mortenhausen, tuve la desdicha de justamente, pasar a su lado esa noche y creyendo que se trataba de una prostituta o una cualquiera, la ayude a levantarse y la convencí para que me acompañara a mi hogar.Una vez allí, se desplomo en mi sofá y aproveche la oportunidad para acabar con su vida con un preciso conjuro directo al corazón, lo que me había interesado de ella eran sus bellas y saludables arterias carótidas, ideales para mi criatura, toque entonces su cuello para sentir esas preciosas arterias y entonces descubrí con horror el colgante de la familia Barclays, ¡No podía ser!, ¡Que tonto había sido! Su padre movería cielo, mar y tierra buscando a su hija.

    Debí haber estado una media hora contemplando el cadáver, resolví que lo mejor era ocultar el cuerpo lo mejor que pudiera, así es que abrí las viejas paredes de madera de mi casa y emparede el cadáver adentro volviendo a colocar las viejas laminas, comprobé que estuviesen bien puestas y me fui a cama, intentando conciliar el sueño después de tan grave error.

    Pasaron después de esto, el segundo y el tercer día y rumores en el barrio donde vivía decían que Lord Barclays buscaba desesperado a su hija, quien no volvía, esos días fueron de pesadilla y me vi en la penosa necesidad de desmontar mi creación y destruir cada parte por si llegaban a allanar mi hogar, pero al ver que nadie sospechaba de mi, una vez más respiré como un hombre libre.

    Pero, al cuarto día del asesinato, un grupo de guardias se presentó inesperadamente en mi casa y procedió a una rigurosa inspección, al parecer, alguien me había visto entrar con una joven mujer la noche de la desaparición de la joven heredera de los Barclays, yo solo trate de simular tranquilidad y calma y de ocultar lo mejor que podía mis implantes, hacia años que nadie entraba a mi casa sin que sea para matarle y quitarle sus órganos.

    No dejaron lugar ni rincón sin revisar, yo los seguí sin que me temblara un solo musculo, aunque mi corazón latía fuertemente, aun así, los guardias no encontraron nada, estaban completamente satisfechos y se disponían ya a marcharse.

    La alegría de mi corazón fue tan grande que no pude reprimirla, sentí enormes deseos de decirles algo como prueba de triunfo y confirmar doblemente mi inocencia.

    _¿Ya se marchan ustedes, caballeros?... ¿No gustan una taza de café?_ Les dije.

    Y entonces, arrastrado por mis propias bravatas, golpeé fuertemente con el bastón que llevaba en la mano sobre la pared tras de la cual se hallaba el cadáver de la niña Barclays.

    Mas las viejas y podridas paredes, no resistieron el golpe y producto del bastonazo, un agujero se abrió en la pared, revelando así, parte del vestido de la desdichada joven, vestido que había sido descrito decenas de veces en los últimos 4 días y del cual, los guardias ya tenían una imagen visualizada en sus mentes.

    No hay palabras para explicar lo que sentí en ese momento, solo, victima del vértigo, fui tambaleándome hasta la pared opuesta, el grupo de hombres en la salida pareció quedar paralizado por el terror, mas, tras unos segundos, una docena de robustos brazos atacaron la pared, que cayó de una pieza revelando el cadáver, ya muy corrompido y manchado de sangre coagulada, de la joven Elizabeth Barclays.

    Supongo que no tengo necesidad de explicar lo que paso después de esto, mi estupor era tan grande que no tuve reacción para defenderme con mi potente magia cuando fui apresado por los guardias, que arrancaron mis implantes biotecnológicos de cuajo, condenándome a una muerte lenta y dolorosa, bueno, esa muerte tendría si no hubieran fechado el día de mi ejecución en la horca para mañana.
    Última edición por Janorey; 13/01/2012 a las 05:06
    "Que sufran los indefensos, los debiles, los niños, que sufran en nombre de lo que es justo, que sufran como hemos sufrido nosotros, los Renegados".

  8. #8
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    Predeterminado Re: [Navidad] El soplo de Proeza

    Epílogo



    Informe del apotecario Gallen al Maestro Apotecario Faranell


    El prospecto que me ordeno supervisar y ayudar ha evolucionado notablemente estos últimos 3 meses, su nombre es Mulvan Von Mortenhausen.

    Le recuerdo que hace exactamente 3 meses se nos informo acerca de una tumba cerca del cráter de Dalaran donde yacía un brillante mago y científico dalariano, enjuiciado y ejecutado según sabemos, por asesinato, pocos meses antes de la invasión y destrucción de la ciudad.

    El científico fue desenterrado y sus restos trasladados al apotecarium para intentar reanimarlo y usar sus cualidades y conocimientos en beneficio de la dama oscura.

    La reanimación fue un éxito y tras estar un par de horas desorientado y horrorizado por su nuevo estado, recupero en parte la cordura y digo en parte por que al parecer, el estar tanto tiempo enterrado afecto seriamente su razonamiento, habla de si mismo en tercera persona y habla solo repetidamente acerca de algo a lo que llama “Su magnifica creación”.

    Realmente pareció maravillado de nuestros instrumentos y creaciones del apotecarium en primera instancia, le explique la razón de por que estaba acá y dijo desear ponerse a trabajar de inmediato en algo que el mismo llama “implantes biotecnológicos” y que según el, amplificaran su poder mágico llevándolo al limite de su potencial, como nuestro objetivo es aprovechar su conocimiento, se les entregaron los materiales que requería y estos meses a estado trabajando intensamente en ello, según el, los implantes están casi terminados y dice que entonces estará listo para servir a la dama incondicionalmente para toda la eternidad.

    Le mantendré informado.

    Atte. Apotecario Geronimus Gallen.
    //Final
    "Que sufran los indefensos, los debiles, los niños, que sufran en nombre de lo que es justo, que sufran como hemos sufrido nosotros, los Renegados".

  9. #9
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    Predeterminado Re: [Navidad] El soplo de Proeza

    ((Participaré con la historia sobre un avatar enano.))

    Eran tiempos antiguos, cuando los enanos vivían unidos bajo el nombre de su rey, Modimus Anvilmar, en paz, hasta que, desgraciadamente, el Rey de todos los enanos murió, y la guerra civil, o la Guerra de los Tres Martillos dio comienzo. Un enano, llamado también Thaleon Forjamontes , y algunos seguidores se marcharon de Forjaz para fundar un pequeño pueblo, el cual prosperaría y se convertiria en un corazón del orgullo enano con robustas herrerías donde crear armas para mismisimos heroes de Azeroth. El enano, Thaleon, se convirtió en el líder de la ciudad, su descendencia, Thorbarin Forjamontes, se unió al Rey de Forjaz al donar armamentos y armaduras por las batallas contra Hierro Negros, aunque el poblado no tenía los mejores metales, la ciudad podía defenderse y también se alió con los enanos de Forjaz, el cual nombró a Thorbarín, Thane de su pueblo. El enano tuvo un hijo, al cual quería como cualquiera en el mundo, su único y primer hijo con el cual tuvo con un amor de su esposa amada, muerta en el parto.



    Therbaín Forjamontes fue el nombre del niño recién nacido. La criatura fue criada por una de sus numerosas tías,una de las tres hermanas de su padre,Thorbarin, además de ser visitado y ser cuidado pocas veces por su padre, el joven enano creció, correteando por la vivienda de su padre, no llegaron a ser vistos problemas en la vida del futuro líder de la aldea, mientras que el enano recibió una educación temprana y también una enseñanza militar previa. Sí, su padre deseaba que fuese un líder nato. El inexperto Therbaín creció rápidamente a ojos de su padre, y ya un adulto siguió aprendiendo hasta pocos años después.


    Aunque el pueblo prosperaba, Thorbarín falleció luchando y protegiendo a su aldea, y su joven hijo e inexperto hijo Therbaín lo sucedió como Thane de su gente, aunque el enano carecía de experiencia, siguió liderando la población ayudado por consejeros de confianza y gracias a ello, el poblado no cayó en decadencia.


    Therbaín contrajo matrimonio con una bella enana, la cual no podía tener hijos, pero dicha enana no contó con la confianza de Therbaín para confesar su problema, desconfiado, al no dejar embarazada a su esposa, Therbaín comenzó a sospechar, y en uno de sus viajes conoció a una enana Barbabronce, el enano y ella intimaron, y de su unión nació Thalmos Forjamontes, aunque el Thane tampoco confesó eso a su esposa, confiando que su amante lo guardaría en secreto, el nacimiento del niño bastardo.


    Años más tarde, la enana amante del Thane enfermó gravemente, temiendo la poca protección de su hijo, dejó con Therbaín al pequeño Thalmos, el líder Thane, sin saber que hacer, entregó a su hijo a una matrona, la cual se encargaría del niño pequeño mientras él lideraba a la aldea y se libraba de los asuntos con su esposa y sus problemas. La esposa, resentida y amargada por su incapacidad de dar varón a su esposo, comenzo a enviar espias junto con aquel con el que compartía el lecho. Tras averiguaciones un oscuro secreto salio a relucir, comida por la rabia y la culpa acuso a su marido infiel y tomo la decisión de hacerlo saber, las palabras no salieron nunca de sus labios, ya que un misterioso brevaje se deslizo en su copa haciendola caer inerte al primer trago.


    Ciertamente, esto no habría ocurrido si Therbain habría guardado sus relaciones con su joven hijo, al cual visitaba algunas veces al mes para ver su desarrollo. Pero no contaba con su esposa y sus opositores, a los que él también conocía y sabía que buscaban su muerte. Al enterarse de dicho suceso y de las maquinaciones de su fallecida mujer, quien habría podido evitar su muerte si hubiese tenido un poco más de precaución a la hora de espiar a su marido, decidió guardar las distancias con Thalmos y ocuparse en el crecimiento de su pueblo, ahora contemplaba su bello rostro a través del sarcofago de cristal tallado. De vez en cuando, con anterioridad, visitaba a su hijo que cada vez andaba mas sagaz, se veia a el mismo a través de esos ojos vivos y repletos de inteligencia.


    Pasaron los años, su hijo creció bajo la tutela de la matrona, mientras que el pueblo iba prosperando en sí, conseguían nuevos materiales de forja y se iba expandiendo poco, pero notablemente, aunque Therbaín deseaba una relación más cercana con su hijo, deseaba no acercarse mucho a Thalmos, añadiendo intentos de envenenamiento de otros generales de su pequeño ejercito.


    -Malditos desgraciados... Creen que podrán matar a un Forjamontes. ¡Ja!-Solía repetir cada vez que se enteraba de estos atentados de sus generales, pero Therbain desconocía que enanos lo intentaban asesinar. Tal vez fuese por su poco interés hacia sus agresores.


    ***********

    El Thane comenzó a temer pronto también el peligro que corría su hijo Thalmos en su poblado. Posiblemente si era descubierto que era descendencia suya, podría ser asesinado, y el enano no deseaba eso. Por lo que dejó al mando a uno de sus hombres de más confianza y desapareció con el niño en un viaje hacía Loch Modan. Los meses pasaron. Y Therbaín dejó a cargo de Thalmos a los familiares de su amante barbabronce, aceptando sus familiares un poco ariscos, pero no negando al primogénito de una de sus hijas, la familia de su amada aceptó cuidar al niño en ausencias de su padre.


    El enano volvió entristecido de separarse de su primogénito, ciertamente, nunca había pasado tiempo con él en un viaje, pues el Thane simplemente mantenía relaciones con él visitándolo a la casa de la matrona que le cuidaba hasta ese momento, pero cuando llegó a las puertas de su poblado, observó como los guardias le miraban rabioso. Pues sí. El general de confianza que Therbaín dejó al mando no era más que un traidor, el que ordenó negar su liderazgo hacia la villa. Los guardias serían fusilados si no seguían las ordenes de los generales de mayores cargos.


    -Rata traidora. Creo que has hecho algo que no me ha gustado para nada.-Dijo mirando a los guardias que le rodearon en cuestión de minutos, enseñando una mirada de odio y desesperación, pocas veces vistas en él.


    -Thane Therbaín... ¿Qué hace... aquí?- Preguntó el guardia aterrorizado


    Los guardias sin dejar responder al enano, un poco doloridos por el acto que estaban realizando, atraparon y desarmaron al Thane indefenso y lo encarcelaron. Lo hicieron pasar por la calle principal, mientras que los aldeanos miraban rabiosos a los guardias del poblado que caminaban avergonzados.


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    El enano fue encarcelado en una celda, pasó unos años en la cárcel, sin ser escuchado por sus propios guardias, ¿acaso el general traidor les prometió algo que jamás podría conseguir? Aunque el enano no podía hacer nada, los civiles al paso del tiempo comenzaron a ver la faceta oscura del consejero, un déspota, en muchos sentidos. Algunos pocos aldeanos abandonaron sus trabajos, los cocineros no cocinaban, los ganaderos no criaban a los animales, la economía se estancó y la crisis se vio en el pueblo, la hambruna azotó la aldea y pronto los guardias notaron esto, y al saber que el actual líder no deseaba hacer nada por los aldeanos, un movimiento rebelde se formó. Los guardias entraron un día y asesinaron al tirano, sacaron a Therbaín de la celda en la cual se encontraba apresado y rogaron su perdón. El que sería dificil de recibir, claramente.


    Con el problema pasado. Los años prosiguieron la estabilidad volvió a la aldea que consiguió seguir tras el bache de la crisis que ocurrió durante los años pasados. Pero Therbaín pudo hacer frente gracias al apoyo de los aldeanos de los problemas. Aunque la hambruna no desapareció directamente, y hubieron mayores problemas, todos pudieron recuperar poco a poco la estabilidad antigua del poblado.


    Los años sucedieron, pronto, tan pronto que el Thane no se percató de la Primera Guerra, pero no se dio cuenta de la debilidad del pueblo ante los numerosos orcos. Que podría hacer entonces el temeroso enano ante la duda, y horrorizado, imaginándose las posibles catástrofes que la Horda Orca podría ocasionar a su humilde pueblo. Además del peligro que corrían, los descubrimientos arqueológicos sobre convertir la piel en piedra no era un simple estudio, pues solo se reservaba a muy pocos enanos. Therbaín fue uno de esos privilegiados. Y tuvo la oportunidad de dejar al pueblo unos años para poder aprender los escritos hallados por los arqueólogos.


    Como una bendición del cielo, mientras que Therbaín pensaba en rechazar las enseñanzas ofrecidas, un enano de confianza apareció. Era Thalmos, el cual ya se había enterado, por parte de sus familiares maternos quien era su padre. Rogándole y diciendo las razones por qué no dijo que era su padre, el Thane pidió disculpas a su hijo. El que aceptó el perdón y también a liderar el reino, pues estaba en capacidades ya que tenía una mayoría de edad. Así entonces, el enano partió en un lejano viaje, confiando en su hijo y en sus capacidades.


    El viaje fue una liberación para el enano, él que deseaba tener un poco de tranquilidad para poder relajarse tras tantos años de servicio a su gente. Había contado con un sabio de Forjaz, el pueblo era partidario de la dinastía Barbabronce. El Thane sabía perfectamente que Thalmos estaría en buenas manos. Dejando atrás las vistas de los Humedales, el lugar donde se encontraba su aldea. Siguió caminando hacia Loch Modan y próximamente a Dun Morogh. El enano había recordado llevar ropas abrigadas. El clima era el que más amaba el enano. La nieve blanca y virgen, animado por su caminata, y sabiendo que pronto llegaría a Forjaz, siguió sin descansar ni tomar alimentos para reponer las fuerzas perdidas. Pronto, pudo observar la ciudad de la montaña. Por fin estaba cerca de Forjaz, la ciudad de los Barbabronce., dispuesto a aprender las habilidades de todo Avatar Enano.


    Los años de enseñanza sucedieron lentos y los aprendizajes sobre el Avatar Enano fueron haciendo mella en el enano que comenzó a sentirse cansado. Sabía claramente que si aprendía sobre estos descubrimientos, su pueblo podría ser defendido por él y por los guardias. Tal vez el temor del Thane ante los orcos y la debilidad sobre ellos le hubiese impulsado a instruirse en los escritos. Ya que Therbaín pensaba en poder ser un mejor líder comparado como era antes.


    Por fin su instrucción finalizó. Therbaín ansioso por llegar a su pueblo, y reunirse con su primogénito. Tomó sus cosas. Y marchó de la ciudad de la montaña presto. En su primera semana de viaje, fue reconocido por uno de sus aldeanos. ¿Que haría uno de ellos por aquí? El enano se encontraba herido fuertemente, su vida no podría ser curada por el mismo Thane, el que no llevaba nada de medicinas ni vendas.


    -Thane Therbaín... La aldea ha caído... los orcos...- Dijo el enano falleciendo al instante.


    Therbaín cerró los ojos. Y enterró al enano antes de seguir su camino, más rápido que nunca. ¿Los orcos ya habían avanzado desde el sur de los Reinos del Este? ¿Como no se había enterado Thebaín? Apurado, corrió intentando llegar rápidamente a su poblado. Asustado de las atrocidades que podían haber hecho los orcos.


    Durante el camino, encontró a un campamento de supervivientes, dos familias protegidas por dos guardias inexpertos. Estaban protegiendo a los niños, uno de ellos estaba herido y se aferraba a la vida débilmente. El Thane les preguntó la situación del pueblo. Mientras que ellos aterrorizados temblaban. Claramente estaban en un estado de miedo extremadamente grande. Hasta que accedieron a hablar.


    -Enviamos a uno de nuestros hermanos... a pedir ayuda... los demás murieron protegiendo el pueblo...-Murmuró una mujer que mecía a su hija que lloraba.


    -Vuestro hermano...- Dijo Therbaín negando entristecido.


    El Thane miró la ciudad que ardía en llamas. Había sido el hogar de numerosas familias y de muchos enanos, los orcos que habían tomado la ciudad no la dejarían. Y los orcos eran rudos, fuertes, y sobretodo numerosos. Abrió la boca, decidido a hablar, y pronunció su discurso.


    -Volveremos a Forjaz. La ciudad de los Barbabronce. Allí seremos bien recibidos.- Dijo en un tono seco. Sin ánimo a decir ni una, ni más palabras.


    Ayudó a recoger las tiendas de campaña del campamento y cargarlas en el carnero de la familia, y viajar a Forjaz para protegerse de la Horda, que no tardaría en encontrarles si no se movían. Apagó la hoguera. Y partió junto a ellos entristecido por la presunta muerte de Thalmos y de su pueblo. Bienaventurados y prestos, comenzaron a caminar en dirección a las nevadas tierras de Dun Morogh. Sin mirar atrás. Solo hacia adelante desde el presente.


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    Última edición por Kmc; 15/01/2012 a las 00:22

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    Predeterminado Re: [Navidad] El soplo de Proeza

    Erssina, así me llaman…Erssina Siriel, provengo de los Siriels una de las simples familias que habitan la gran ciudad Nazjatar, capital de nuestra reina ¡Alabada sea su eterna gloria! Soy una novicia de la casa Siriel, soy la tercera hija de la matrona Risiliel y no tengo mas ambición que la de llegar a ser una verdadera madre matrona mas no tengo tanta prisa como mis hermanas mayores…
    Mi familia…si es una simple familia con un apellido sin nombre pero eso cambiaria y lo haría costase lo que costase… pues ese era el deseo de madre, la Gran Sacerdotisa Risiliel matriarca de la familia Siriel…durante las últimas décadas había intentado conseguir el favor de la reina, al igual que todas las familias que habitan Nazjatar, pero tratase lo que tratase de hacer nunca conseguía demostrar el poder de nuestra familia…nunca consiguió destacar pero eso ¡iba a cambiar! Pues madre nos había convocado a todos en el gran salón de la casa, en el cual se erigía una estatua de metro y medio con la forma de la gran reina Azshara, y solo podía haber un motivo para tal convocatoria…

    Mis hermanas y yo nos mirábamos preguntándonos las unas a las otras ¿qué idea se le había ocurrido a la matriarca para que nos convocase con tan poco margen de tiempo? Mientras nos interrogábamos con la mirada sin tener respuestas, madre entro en la sala.

    Risiliel: Queridas hijas….os he convocado hoy para asignaros una misión a cada una….una misión que dará al fin gloria a la casa Siriel…¡al fin podremos venerar a la Reina como se merece!

    *todas las sirenas corearon al unisonó* ¡ Viva Azshara y su eterna gloria!

    Risiliel: Como todas sabéis, nuestra familia se ha dedicado desde sus inicios, ¡A la búsqueda de nuevos conjuros y formas con las que alabar a la reina! Pero….siempre, aun dando nuestros mayores esfuerzos…nuestros descubrimientos han quedado como la sombra del resto….nuestra biblioteca no tiene ningún valor a los ojos de la reina…¡Y es por ello que esto ha de cambiar para poder ser útiles a la gran Reina!

    *de nuevo todas las sirenas corearon al unisonó* ¡ Viva Azshara y su eterna gloria!

    Risiliel: Por tanto, queridas hijas…os he de asignar una misión a cada una…Lurilse, Erssina y Frilza…vosotras sois las tres mayores y en las que más puedo confiar…es por ello que os daré una misión a cada una…

    Las tres nos miramos de reojo…¿en las que más confiaba? Querría decir lo contrario…las tres somos la mayores amenazas para su estado de matriarca de la casa…no sería la primera vez que una Siriel despoja a su madre del mando después de que esta sufriese un grave accidente…actualmente Lurilse como la primogénita, había estado preparando un golpe en la casa contra madre…por lo visto esta se había enterado…pero ¿por qué yo también he sido nombrada?....yo no he tenido nada que ver con eso…

    Risiliel: Lurilse y Frilza…a ambas os encomiendo la misión de comenzar la búsqueda de artefactos arcanos que aumenten el poder de nuestra casa…pero han de ser grandes artefactos de la…superficie *sonríe maliciosamente al decir esto último*…en cuanto a ti Erssina…como aun no eres más que una novicia…te encomiendo que viajes a la superficie para reunir toda la información posible….sobre todas las razas terrestres….puede que tardes un par de siglos…pero tu trabajo dará gloria a la casa Siriel…para ello deberás unirte al Clan Dagaespina

    Todas nos miramos con las bocas abiertas…nuestra madre…acababa de…¿exiliarnos a la superficie! En mis adentros maldije mil veces a Lurilse….esa idiota, ¡¿en qué estaría pensando?!

    Lurilse furiosa miro a nuestra hermana Frilza que asintió…ambas al unisonó apuntaron asía la matrona Risiliel diciendo la unisonó:

    -No toleraremos esta humillación!, como tus herederas reclamamos nuestro derecho de sucesión y por tanto te destituimos de tu puesto como ma….*antes de poder acabar la frase y ante la mirada burlona de su madre un par de enormes brazos acuosos aparecieron tras mis hermanas y las inmovilizaron…eran dos elementales de agua de mi madre!

    Risiliel: pobres pobres niñas…¿En que me equivoque con vosotras?...he de considerar este acto como una sublevación? Como no decís nada tendré que pensar que si…*mis dos hermanas se mantenían pálidas y con las bocas cerradas por los brazos de los elementales….mientras yo y el resto de nuestras hermanas pequeñas mirábamos con miedo lo que ocurría ante nosotras….¡Nuestras hermanas mayores iban a ser ajusticiadas!* luego me encargare de vosotras…*diciendo esto los elementales se llevaron a mis pálidas hermanas* bien bien…que esto os sirva de ejemplo a todas, no hay lugar para la traición en esta casa *decía fríamente* en cuanto a ti Erssina…se que no colaboraste con la traición de tus hermanas…*yo la mire con esperanzas pues ciertamente me había mantenido neutral respecto al golpe*…pero ante tu silencio respecto al conocimiento del plan de tus hermanas deberás ser castigada

    Yo la mire palida y dije intentando mantener la calma…

    -Pe pero o madre matrona! Es cierto que conocía sus intenciones mas creí que jamás osarían llevarlas a cabo, ja jamás pensé que realmente os traicionarían…*dije mientras me postraba…todas mis escamas estaba erizadas temiendo la ira de mi madre…* os imploro perdón madre…
    Risiliel: Cierto es que no participaste directamente…y por tanto serás perdonada…*una luz de esperanza asomaba en mi mirada…y fue entonces cuando mi madre sonriendo maliciosamente de nuevo* en cuanto vuelvas exitosamente de la misión que te he encomendado…

    En ese momento me quede pálida…aunque no iba a morir…acababa de ser desterrada...que derrumbada, esa noche llore en mi cuarto implore en silencio que mi madre levantase tal decisión….pero fue inútil, a la mañana siguiente recogí apenas un par de pertenencias y partí rumbo a la superficie…en busca del clan azulina…

    Y aquí estoy…cerca de la ciudad de los humanos lista para hacer lo más corto posible mi destierro…¿Mi madre deseaba información sobre estos detestables terrestres? Pues la tendría de eso podía estar segura…













    Ciaossu!!!

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