Declaración de Mulvan Von Mortenhausen, día antes de su ejecución
Realmente no espero que alguien se compadezca de mí por el extraño relato que voy a escribir, seria un iluso si lo esperara, pero no lo soy y sé muy bien que esto no es un sueño, Mañana sera el día de mi muerte y quisiera intentar aliviar el peso que cargo hoy en mi alma, mis propósitos son poner de manifiesto las consecuencias de los episodios de mi vida, muchos de los cuales me han obsesionado, torturado y, finalmente, me han destruido.
Nací en el seno de una familia dalariana adinerada, los Von Mortenhausen, desde la infancia me destaqué por lo huraño y obsesivo de mi carácter, la obsesión que abrigaba mi corazón era tan grande que llegaba a convertirme en objeto de burla para mis compañeros, esta obsesión era por el saber, quería aprenderlo todo, matemáticas, botánica, químicas, medicina y demás ciencias y no es por jactarme, pero siempre fui un tipo muy capaz y con una inteligencia claramente superior al promedio de los niños, iba a la mejor escuela de la ciudad y era realmente bueno memorizando formulas y largos textos y todo se me quedaba grabado en mi memoria fácilmente.
Tuve también la maravillosa oportunidad de conocer la ingeniería, maquinas y funcionamiento de las mismas, llegue a amarlo, hacia hervir mi sangre y como había un taller de gnomos cerca de la residencia de mis padres, no perdía ocasión de ir a ver como trabajaban cada vez que volvía de la escuela.
Esto no les gustaba a mis padres, quienes detestaban que llegara a casa tarde y manchado de aceite.Mis padres eran excelentes magos y con una buena posición social y económica en la ciudad y deseaban que siguiera sus pasos en los caminos de la magia y en la escuela habitualmente era instruido en esas maravillosas artes, por que, debo decirlo, me maravillaba la magia, aunque no provocaba ese latido en mi corazón que si provocaba los saberes y misterios de la ciencia, aun así, se me hizo relativamente fácil aprender sobre magia arcana y llegar a dominar hechizos básicos.
Cuando me hice mayor, tome la decisión de estudiar medicina, realmente era una delicia para mi estudiar y saber como funcionaban los cuerpos de las tantas razas humanoides que hay desperdigadas por el mundo, mis estudios eran fascinantes y me absorbían casi por completo, salvo por que a la vez compenetraba mis estudios con los aprendizajes sobre los misterios de la magia, en los que iba muy bien encaminado.
El gran día había llegado, finalmente me recibí como medico, estaba emocionado, había realmente alumnos brillantes en mi generación; Thomas Skerville, Anton Gradfark, Johan Redhak, tipos realmente excepcionales.
Mis estudios continuaron, como no, después de mi graduación, sobre todo en los campos de la ingeniería, quería saber todo sobre ello y para eso, contrate a varios ingenieros gnomos para que me instruyeran, los cuales hicieron un trabajo magnifico, en pocos meses, aprendí todo lo que necesitaba saber y monte mi propio taller personal en el sótano de mi hogar, donde fabricaba los aparatos que salieran de mi cabeza, pasaba largas horas en mi taller y hasta deje un poco tirada mi carrera como medico, la verdad no necesitaba trabajar, mis padres habían muerto hacia unos años y su herencia podía servirme para vivir con los mayores lujos hasta los 100 años si era necesario.
Como iba diciendo, conforme avanzaba con mis trabajos en mi taller de ingeniería, me fui haciendo cada vez más solitario, pasaba meses enteros encerrado en la casa y mis interacciones sociales eran prácticamente nulas, fui perdiendo poco a poco la cordura conforme perfeccionaba mis habilidades de ingeniería cada vez mas y mi moralidad pareció desaparecer cuando concebí maravillosas ideas en mi mente, ¿y si se combinaban campos tan diferentes como la magia y la ingeniería o la ingeniería y la medicina?.
Bioingenieria, algo que según se, pocos han intentado y para mi era, pues, todo un desafío, podía usar mis conocimientos de medicina e ingeniería para fabricar algo que el mundo no haya visto jamás, una maravilla, una cosa totalmente nueva, salida de la combinación de los grandes conocimientos que tenia producto de toda una vida de estudios.
Usando mis vastos recursos económicos, adquirí elementos necesarios para la fabricación de mi gran obra, una gran maquina, la maquina definitiva, que combinara todos los saberes en beneficio del progreso y debido a la obsesión que me provocaba este proyecto en el que me había embarcado, día a día me fui volviendo más irritable e indiferente hacia los sentimientos ajenos.
Conforme mi plan se iba ejecutando y la maquina ya estaba casi terminada, llegaba el momento de la 2º fase, conseguir conejillos de indias para mi gran obra, no he explicado, por cierto, en que consistía mi magnifica creación y pues, ahora se los diré; Vida, crear vida a partir de la muerte, algo revolucionario y en lo que participaría la ciencia de la medicina, biología, matemáticas y por supuesto, ingeniería, para así echar a andar todo gracias a la ayuda de mis magníficos dotes mágicos, esta idea mía era realmente brillante.
Conseguir esos conejillos de indias fue sencillo; niños huérfanos que supuestamente “adoptaba” en orfanatos, prostitutas a las que ofrecía mucho dinero a cambio de que me acompañaran a mi morada y vagabundos a los que ofrecía una comida caliente si es que venían conmigo, una vez en la seguridad de mi sótano, los neutralizaba con mi poderosa magia y procedía a diseccionar sus cuerpos, seleccionando los órganos mas saludables para mi magnifica creación, el resto lo guardaba bien, por si me llegaba a ser útil y la verdad es que viviseccionar a estas personas me permitió saber ciertas cosas que no había aprendido en mis estudios de medicina sobre el funcionamiento del cuerpo humano, los ataba a mi mesa, ponía un adhesivo en sus bocas para evitar que gritaran y luego les abría desde el esternón hasta el vientre y podía ver sus órganos vitales funcionar, el corazón, los pulmones, intestinos, ¡Fascinante!, todo en nombre de la ciencia, del progreso.
Por entonces, la gente me miraba con malos ojos, me tenían como alguien gruñón, solitario, frio y tenían razón, el frío de mi interior me helaba las viejas facciones, me amorataba mi nariz afilada, arrugaba mis mejillas, entorpecía mi marcha, enrojecía mis ojos y ponía azules mis delgados labios, en fin, poco me importaba lo que pensaran sobre mi, yo solo tenia ojos, oídos y mente para mi obra maestra, el gran día ya estaba cerca.
Y ese gran día había ya llegado por fin, después de largos meses de trabajar sin descanso, finalmente había logrado unir y cocer las extremidades y órganos que había recolectado en forma correcta, estaba todo en su lugar, realmente estaré eternamente agradecido de aquellos pobres diablos que prestaron sus inútiles vidas en beneficio de la ciencia, después de todo, ¿Qué son un montón de vidas miserables frente a los descubrimientos sin precedentes que había hecho y que haría?
Una lluviosa noche relampagueante conseguí por fin terminar mi magnifica creación; con una ansiedad cercana a la angustia, coloqué a mí alrededor la maquinaria para la vida en la que había trabajado con tanto esmero y con la que supuestamente iba a poder imbuir una chispa de existencia en aquella cosa inerte que estaba tendida a mis pies.
Eran ya las dos de la madrugada, la lluvia golpeaba tristemente la ventana, y la vela casi se había consumido por completo, estaba emocionado, excitado, casi el corazón se me salía por la boca de la emoción, era el momento de comenzar y con un potente hechizo mágico, hice andar la maquina, todo se había iniciado, finalmente vería si todos estos años de trabajo duro habían dado frutos, frotaba mis manos con nerviosismo y sudaba profusamente, mi colosal maquina comenzó sus funciones, recibió la descarga de magia y la convirtió en impulsos magnéticos que viajaban por los cables que había conectado a mi preciosa creación directamente al sistema nervioso, todo se estaba ejecutando.Y entonces al resplandor mortecino de la luz, pude ver cómo se abrían los ojos amarillentos y turbios de la criatura, respiró pesadamente y sus miembros se agitaron en una convulsión.
Mas me lleve una amarga decepción pues lo que había fabricado no hizo mas que temblar repetidamente por un largo rato, no cobro la vida que esperaba que cobrara, la maquina lo único que hizo fue activar su sistema nervioso, ¿Cómo puedo explicar mi tristeza ante aquel desastre? ¿Cómo describir aquella cosa que con tanto esfuerzo y dedicación había logrado crear? Sus miembros eran proporcionados y había elegido cuidadosamente las características más hermosas de cada desdichado al que le había quitado alguna parte… ¡Hermosas! ¡Paparruchas! Aquella piel amarilla apenas cubría el entramado de músculos y arterias que había debajo; tenía el cabello gris, largo y grasiento, y sus dientes, eran horribles y amarillentos, todo este conjunto sólo formaba una espantosa y tétrica abominación con sus ojos acuosos, que parecían casi del mismo color que las blanquecinas órbitas en las que hundían, con el rostro apergaminado y aquellos labios negros y agrietados.
Maldije amargamente y me sentí muy desdichado, sentí la amargura de la decepción, las ilusiones que habían sido mi sustento y mi descanso durante tanto tiempo, se habían convertido ahora en una dolorosa frustración para mí y ese cambio había sido tan rápido y la derrota tan absoluta, había trabajado sin descanso durante años con el único propósito de entregar vida a un cuerpo inerte creado por mi y en ello había empeñado mi tiempo y energía, lo había deseado tanto, tanto… pero, ahora que había fracasado, aquellos sueños se desvanecieron y la pena y la decepción me embargaron el corazón y me dejaron sin aliento, incapaz de soportar que todo había sido en vano, salí atropelladamente de la sala y durante largo tiempo estuve yendo de un lado a otro de mi habitación, incapaz de tranquilizar mi mente para poder dormir, al final, una especie de adormecimiento triunfó sobre el tormento que había sufrido y caí vestido en la cama, tratando de encontrar unos instantes de olvido.
Mi decepción había sido tan grande que pase una semana entera encerrado en mi habitación sin comer, martirizándome e insultándome a mi mismo por el fracaso, lloraba de angustia y solo deseaba dormir todo el día.Eventualmente un día me decidí a salir y caminando por los pasillos de mi hogar solo atine a salir también a las calles de Dalaran, el sol me cegó por unos segundos, había estado mucho tiempo en la oscuridad y entonces solo comencé a caminar, intentando mitigar, con cada paso, la frustración que oprimía mi espíritu, crucé las calles sin saber claramente adónde me dirigía o qué estaba haciendo, mi corazón palpitaba aun enfermo de rabia por el fracaso; y me apresuré cada vez mas y mas.
Camine todo el día hasta bien entrada la noche, recorrí media ciudad y regrese a mi casa, la caminata había servido para liberar frustración, al llegar a mi hogar, sentí de inmediato el nauseabundo olor que emanaba del sótano, baje hasta allí y como no, la cosa que había fabricado estaba totalmente descompuesta, hinchada, amoratada y atestada de larvas de mosca, con furia, deseche el ser al que con tanto esmero había dedicado los últimos años de mi vida y después de limpiar todo, me senté y fume mi pipa, estaba realmente agotado.
Entonces, sentí que el exquisito tabaco que inhalaba molestaba a mi garganta sobremanera y sentí unos impulsos incontenibles por toser, tome mi pañuelo, lo puse en mi boca y comencé a toser repetidamente, entonces, al alejar y ver el pañuelo, descubrí con horror que estaba manchado de sangre, no podía ser otra cosa que una enfermedad muy grave, ¡No! ¡Yo no podía morir hasta cumplir con mi gran objetivo! ¡Esto no podía ser!
Pase días aun mas angustiosos que los anteriores, cierto era que el fracaso en mi experimento me había destruido, pero la posibilidad de morir, de que todo acabe para mi, era aun mas angustiante, ni mis potentes conjuros mágicos podrían salvarme, por lo que entonces, desesperado, me di a la tarea de diseñar y fabricar una serie de complejos implantes biotecnológicos que ayudarían a que me mantuviera con vida, a esto me dedique por completo por las semanas subsiguientes, por desgracia, no disponía de mucho tiempo y cada vez estaba peor, debía apresurarme si es que deseaba continuar viviendo.
Después de dos semanas de trabajo sin descanso, sin dormir y apenas comer, llego el día decisivo, era el momento de ver si los implantes biotecnológicos que había diseñado serian efectivos o no, mi enfermedad había avanzado mucho, apenas podía mantenerme en pie y la fiebre casi me hacia perder la lucidez, esperaba entonces que mis esfuerzos hayan valido la pena, me prepare y procedí entonces al inicio de la instalación de los implantes que con tanto esmero había diseñado.
El proceso fue extraordinariamente doloroso y si no fuera por que producto de la enfermedad había perdido el habla, mis gritos se hubieran oído en todo Dalaran, pese a esto, para mi fortuna y alegría, mis implantes biotecnológicos fueron un éxito total, tras el proceso de instalación, permanecí inconsciente por un par de horas y al despertar, me sentía mucho mejor, mis mejillas habían recuperado su color, había recuperado también el habla, me sentía otra vez vigoroso y fuerte, mejor incluso que antes de la enfermedad, como si tuviese 20 años, mi corazón enfermo volvía a latir otra vez con la misma vitalidad de antaño, mi ingenio me había salvado la vida, aunque, me vería obligado a utilizar estos implantes de por vida, pues, prácticamente gracias a ellos, mi corazón latía.
Los meses siguientes fueron muy productivos, con mis renovadas energías, mis ganas de continuar con mis investigaciones volvieron con mas fuerza que antes, mi viejo anhelo de crear vida a partir de la muerte renació en mi mente brillante y aparte de esto, había perfeccionado mis implantes biotecnológicos haciendo que estos mismos fueran útiles para amplificar mi poder mágico y hacerlo mas concentrado y efectivo, claro esta, esto requirió de largos meses de trabajo en mi taller y también siempre me mantuve atento a los últimos avances de ingeniería gnoma para estar siempre a la vanguardia en todo lo que a tecnología se refiera, los frutos de todo esto eran maravillosos y hacían que mis habilidades mágicas fueran mucho mas grandes de lo que eran.
Como iba diciendo, mi anhelo de crear vida a partir de la muerte había vuelto con más fuerza que nunca y no quería perder el tiempo, quite las sabanas de encima de mi maravillosa maquina que, pese a que había fracasado en su primer intento de insuflar vida al ser que fabrique, no me iba a rendir así de fácil, solo había sido el primer intento y con mis ánimos hasta el cielo gracias a la vitalidad y amplificación de mis poderes que me otorgaban mis implantes, estaba dispuesto a intentarlo 100 veces hasta que diera resultado, era la mecánica del ensayo y error, tarde o temprano, no había otro lugar donde llegar, sino al éxito.
Entonces comencé, de nuevo, a recorrer las calles de Dalaran en busca de conejillos de indias, ocultando mis implantes bajo un grueso abrigo y no me fue mal, pues, tal como la vez anterior, fui consiguiendo, día tras día, nuevos órganos y extremidades para la 2º versión de mi criatura.
Tristemente, un mal día, un pésimo día, un horrido, feo y oscuro día de invierno, cometí un error garrafal y es que en mi fiebre por acabar mi obra, había dejado de fijarme bien en quien capturaba para extraer sus órganos.Poco conocidas eran las andadas de Elizabeth Barclays, hija de un influyente mago del Kirin Tor y menos iba a saberlas yo, que rara vez salía al mundo exterior y solo lo hacia para conseguir sujetos que aportaran a mi creación.
Sucede que esta niñita de tiernos 19 años era muy amiga de la noche, las fiestas y los hombres, como hija consentida y niña mimada, su padre le encubría lo mejor que podía para evitar la vergüenza social, pero esta bella criatura no hacia mas que caer y caer en el vicio una y otra vez.
En una de sus andanzas, esta jovencita termino tirada en la calle ahogada de borracha y yo, Mulvan Von Mortenhausen, tuve la desdicha de justamente, pasar a su lado esa noche y creyendo que se trataba de una prostituta o una cualquiera, la ayude a levantarse y la convencí para que me acompañara a mi hogar.Una vez allí, se desplomo en mi sofá y aproveche la oportunidad para acabar con su vida con un preciso conjuro directo al corazón, lo que me había interesado de ella eran sus bellas y saludables arterias carótidas, ideales para mi criatura, toque entonces su cuello para sentir esas preciosas arterias y entonces descubrí con horror el colgante de la familia Barclays, ¡No podía ser!, ¡Que tonto había sido! Su padre movería cielo, mar y tierra buscando a su hija.
Debí haber estado una media hora contemplando el cadáver, resolví que lo mejor era ocultar el cuerpo lo mejor que pudiera, así es que abrí las viejas paredes de madera de mi casa y emparede el cadáver adentro volviendo a colocar las viejas laminas, comprobé que estuviesen bien puestas y me fui a cama, intentando conciliar el sueño después de tan grave error.
Pasaron después de esto, el segundo y el tercer día y rumores en el barrio donde vivía decían que Lord Barclays buscaba desesperado a su hija, quien no volvía, esos días fueron de pesadilla y me vi en la penosa necesidad de desmontar mi creación y destruir cada parte por si llegaban a allanar mi hogar, pero al ver que nadie sospechaba de mi, una vez más respiré como un hombre libre.
Pero, al cuarto día del asesinato, un grupo de guardias se presentó inesperadamente en mi casa y procedió a una rigurosa inspección, al parecer, alguien me había visto entrar con una joven mujer la noche de la desaparición de la joven heredera de los Barclays, yo solo trate de simular tranquilidad y calma y de ocultar lo mejor que podía mis implantes, hacia años que nadie entraba a mi casa sin que sea para matarle y quitarle sus órganos.
No dejaron lugar ni rincón sin revisar, yo los seguí sin que me temblara un solo musculo, aunque mi corazón latía fuertemente, aun así, los guardias no encontraron nada, estaban completamente satisfechos y se disponían ya a marcharse.
La alegría de mi corazón fue tan grande que no pude reprimirla, sentí enormes deseos de decirles algo como prueba de triunfo y confirmar doblemente mi inocencia.
_¿Ya se marchan ustedes, caballeros?... ¿No gustan una taza de café?_ Les dije.
Y entonces, arrastrado por mis propias bravatas, golpeé fuertemente con el bastón que llevaba en la mano sobre la pared tras de la cual se hallaba el cadáver de la niña Barclays.
Mas las viejas y podridas paredes, no resistieron el golpe y producto del bastonazo, un agujero se abrió en la pared, revelando así, parte del vestido de la desdichada joven, vestido que había sido descrito decenas de veces en los últimos 4 días y del cual, los guardias ya tenían una imagen visualizada en sus mentes.
No hay palabras para explicar lo que sentí en ese momento, solo, victima del vértigo, fui tambaleándome hasta la pared opuesta, el grupo de hombres en la salida pareció quedar paralizado por el terror, mas, tras unos segundos, una docena de robustos brazos atacaron la pared, que cayó de una pieza revelando el cadáver, ya muy corrompido y manchado de sangre coagulada, de la joven Elizabeth Barclays.
Supongo que no tengo necesidad de explicar lo que paso después de esto, mi estupor era tan grande que no tuve reacción para defenderme con mi potente magia cuando fui apresado por los guardias, que arrancaron mis implantes biotecnológicos de cuajo, condenándome a una muerte lenta y dolorosa, bueno, esa muerte tendría si no hubieran fechado el día de mi ejecución en la horca para mañana.
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